El papel de la derecha en España

Pedro Sánchez y Pablo Casado. / RR SS
Pedro Sánchez y Pablo Casado. / RR SS

Los socialistas reprocharon a Pablo Casado que legitime a la “ultraderecha neofranquista” de Vox. La portavoz socialista acusó al PP de haberse convertido en "una fábrica de independentistas" por su gestión de la crisis en Cataluña.

El papel de la derecha en España

Inquieta conocer los discursos vacíos, reaccionarios y llenos de insultos y despropósitos que se han ido sucediendo en las bancadas de la derecha parlamentaria en el debate de investidura de Pedro Sánchez. Del líder de Vox cualquiera que tenga una mediana formación cultural y haya sido educado en unos básicos principios democráticos, no puede esperar más que pase el tiempo y se corra un tupido velo después de que el mismo toma la palabra, puesto que lo que tenemos que escuchar insulta hasta el más mínimo pudor y dignidad. Aún así nadie se retrata mejor asimismo que el que no aporta idea alguna, y únicamente se dedica a descalificar a su adversario, y no a descalificarlo con hechos, sino directamente con insultos y vejaciones de lo más barriobajeras, puesto que hasta para descalificar con clase hay que tener cierta preparación, y estar dotado de ironía y por tanto inteligencia.

Pero la intervención de Casado y sus hooligans, el uso del insulto continuo, la permanente vuelta a la más rancia política sin  ningún tipo de dignidad ni elegancia, la búsqueda continua de exasperar y crear enfrentamientos junto con la utilización indiscriminada de las víctimas del terrorismo de ETA, como si este terrorismo fuera  sufrido únicamente por ellos y obviando en todo momento que fue un Gobierno socialista el que aniquiló a la banda e hizo de ella algo definitivamente anclado en el pasado, convierte al PP actual en un partido totalmente desnortado, sin ninguna responsabilidad de Estado, y lo que es peor, en un partido que no disimula en absoluto que no es capaz de aceptar que ha perdido dos veces unas elecciones democráticas. Esto es lo que más asusta.

Entre Bildu y Casado

Insultan por igual a unos parlamentarios que a otros, obviando que tal y como deberían saber, todos los diputados están ahí porque han sido elegidos democráticamente en las urnas, y la palabra política etimológicamente significa eso “de los ciudadanos”, lo democrático frente a lo personal, el interés general frente al particular. Y esa es la razón del Parlamento, donde los diputados no deben ir a insultar al vecino ni a descalificarlo sino a exponer su programa y sus ideas. No seré yo nada cercana a las ideas de Bildu, pero hoy he visto a Casado mucho más peligroso.

Y ahí, en el uso de ideas y programas quizá está el quid de la cuestión. ¿Cuál es el programa de la derecha española respecto a Cataluña? El programa siempre ha sido que mientras ellos pactan y ceden nadie traiciona a la patria, el problema es cuando lo hacen los otros. ¿Cuál es la solución propuesta al conflicto catalán por la derecha española? ¿Tal vez la intervención de fuerzas armadas o retirar las competencias a una nacionalidad histórica de golpe y, por tanto, crear un enfrentamiento más grave y enraizado del creado ya de por sí con la actitud omisiva del Gobierno Rajoy, mirando hacia otra parte y judicializando la vida política?

El problema catalán

El problema catalán existe, no seré yo quien defienda a unos nacionalistas que me resultan tan fascistas en un lado  (Cataluña) como en el otro (el español que desprecia las diferencias culturales y se envuelve en una bandera sin más). Vivo en Galicia, considero a mi país una nacionalidad histórica, con una cultura y lengua propia, no tenemos un partido nacionalista fuerte que nos represente, pero decir que no lo necesitamos sería soberbia, porque sí necesitamos que defiendan nuestros intereses particulares y peculiares, y especialmente un proyecto de país. El Partido Popular ha ganado democráticamente las elecciones durante muchos años en Galicia, y yo todavía recuerdo como se perpetuaban alcaldes del PP, durante años y años, pasándose antes de las elecciones por los domicilios de los censados y futuros votantes informando a las personas más mayores que si ganaba el PSOE se quedaban sin pensión. Esto hoy puede sonar a risa, pero a una persona de edad avanzada residiendo en núcleos de población rural no le parecía nada simpático, le producía terror.

Pues este arma del terror es el que se ha vuelto a poner de manifiesto en el actual Partido Popular, pero ya no es en una aldea, es en una capital de un país europeo del siglo XXI. Si tanto se escandalizan con el pacto de Sánchez para su investidura con partidos democráticos, que le hubieran informado desde el primer día que facilitarían la gobernabilidad del país con su abstención, se hubieran evitado dos elecciones, y hubieran ejercido el patriotismo que tanto defienden, y sobre todo hubieran dado imagen de partido preocupado por la política y no por sus intereses particulares.

De Aitor Esteban a Pedro Sánchez

Terminaré esta breve pero sincera reflexión quedándome con dos mensajes de los parlamentarios ayer en  el hemiciclo, por supuesto con los de Aitor Esteban (PNV), uno de los mejores diputados en cuanto a nivel del Parlamento en la actualidad. Se dirigió al Presidente en funciones explicando que cuando la derecha y las instituciones en este país ven que peligra su estructura de poder creada durante años, comienzan a pensar que algo puede hacer variar su situación de bienestar, poco les preocupa el bienestar general. Esa es una reflexión muy inteligente y que no sorprende viniendo de quien viene. La otra, la de Sánchez, cuando dijo que se encontraba ilusionado porque tenía entre manos una situación que le proporcionaba un reto y que esto lo hacía trabajar mejor. Al igual que al diputado del PNV le deseo el mayor éxito porque el éxito de su gobierno será el de todos.

Por último es difícil no recurrir a la historia de España, al constitucionalismo del siglo XIX, y al repasarlo, ver como la derecha reaccionaria acababa siempre con los logros de los gobiernos más liberales que iban poniendo a este país en la óptica de nuestros vecinos europeos. Me gusta siempre volver al período de nuestra Constitución de 1812, de las más avanzadas de Europa, elaborada por nuestros afrancesados e intelectuales, frente al monarca que se había desentendido de su pueblo dejándolo al albur de los abusos de los soldados franceses, y como aún así ese pueblo no quiso su Constitución y aclamó al monarca traidor, con su autoridad y por supuesto con la institución católica en simbiosis. Otra vez la Iglesia, que en estos días también nos manda rezar por este país… en aquel momento rezaba por el regreso del monarca, y ahora imagino que por el regreso del PP y por su estabilidad patrimonial que no de pérdida de almas, no vaya a ser que efectivamente el Gobierno se tome en serio que somos un estado aconfesional.

Esperemos que cesen los insultos y las descalificaciones,  y ese germen de terror que se pretende sembrar careciendo de toda responsabilidad. Y aquí también debería hacerse mucha autocrítica por parte de los medios de comunicación, a fin de no permitir que este país sea el que se queda a la cola de Europa. @mundiario

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