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MUNDIARIO

El paciente Borbón

Sostener el trono y la dinastía a cualquier precio es el designio de reyes y reinas.
El paciente Borbón
El rey Juan Carlos I.
El rey Juan Carlos I.

La persona jurídica, como la física, llega finalmente a término. La decrepitud,  como  estado anterior a su extinción, puede prolongar su existencia más allá de lo previsto, pero antes o después aniquilada y sin fuerzas,  acaba por desaparecer.

Los cuidados paliativos alivian el dolor y la angustia del trance para quien lo padece, pero ni aceleran ni evitan la muerte, solo prolongan su miserable esencia.

No siendo posible hoy ocultar por más tiempo la enfermedad terminal de la monarquía, sus valedores intentan someter a sedación su cadáver putrefacto, ensalzando la figura de Felipe VI como caído del cielo, nacido de virgen.

La Historia de los reyes borbones en España pertenece a la crónica negra: genocidios, asesinatos, torturas, traiciones, saqueos, humillaciones. No se salvan ni de ellos mismos: contra la vida de Carlos IV atentó, ¡hasta dos veces! su hijo Fernando VII.

Sostener el trono y la dinastía a cualquier precio es el designio de reyes y reinas (¡qué manía!). Los borbones vendieron a España y ensangrentaron y empobrecieron el país con guerras constantes. La ambición y la avaricia convirtieron el trono en la cueva de Alí Babá.

La luz de la justicia suiza ilumina la ejemplaridad de Juan Carlos I. El Gran Piloto de la Transición, el Salvador de la Democracia un 23F, el Campechano, es ya un rey desnudo. Pero a lo que se ve y por el esfuerzo que hacen sus palmeros, aún hundido, lo tratan con deferencia cortesana. Al grito de ¡salvar la dinastía! (como en su día dijo el Fiscal Horrach: ¡salvar a la infanta!), arremeten contra la Historia y la genética. Felipe VI es incólume, vamos, que no es Borbón.

El régimen del 78 tiembla,  y no es por la crisis borbónica que les importa un bledo. Si tuvieran a mano un Amadeo de Saboya para ponerlo al frente del tinglado, no dudarían en despachar al Preparado. Pero, y no es por decoro, las casas reinantes no ofrecen suficiente imagen, pues a cual peor. @mundiario