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Nuevas cábalas sobre el futuro político de Alberto Núñez Feijóo

Alberto Núñez jugará sus cartas si tiene la certidumbre de que Rajoy va a realizar una designación semejante a la que, en su momento, protagonizó Aznar en su retirada.

Nuevas cábalas sobre el futuro político de Alberto Núñez Feijóo
Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Junta de Galicia / Twitter.
Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Junta de Galicia / Twitter.

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Suso Veiga

Suso Veiga

El autor, SUSO VEIGA, es profesor de la Facultad de Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Portavoz económico del BNG en el Parlamento de Galicia entre 1993 y 2005. Asesor del Gabinete de la Vicepresidencia de la Xunta de Galicia desde setiembre de 2005 hasta abril de 2009. Columnista político de MUNDIARIO. @mundiario

La reciente celebración de las elecciones al Parlament de Catalunya permitió constatar la práctica insignificancia del partido de Mariano Rajoy en aquel territorio.A partir de esa circunstancia (y sumando el conocido desgaste provocado por la corrupción generalizada detectada en el PP y el mantenimiento del malestar social derivado del crecimiento de la desigualdad asociada a la gestión de la crisis económica) aparecieron síntomas muy explícitos del miedo que habita en los despachos de la calle Génova.El último barómetro del CIS no desactiva tal estado de ánimo:la pérdida de votos es una llovizna permanente que reduce la distancia con sus competidores y obliga a practicar una ofensiva a cara de perro con sus “ vecinos” de Ciudadanos.

En este contexto, se reavivaron las hipótesis sucesorias que colocan a Núñez Feijoo cómo uno de los candidatos mejor situados para encabezar el post- marianismo.Hay argumentos sólidos, sin duda, para avalar esta posibilidad:el actual presidente de la Xunta es el único dirigente del PP que acumula -desde el año 2009- tres mayorías absolutas consecutivas y puede presentar, además, un currículo de corrupción judicializada de “baja intensidad” frente a la sobredosis registrada en las comunidades gobernadas por Aguirre, Cifuentes y Camps.Si a estas consideraciones le añadimos la contrastada ambición del político de Os Peares, la resultante está servida: Alberto Núñez jugará sus cartas si tiene la certidumbre de que Rajoy va a realizar una designación semejante a la que, en su momento, protagonizó Aznar en su retirada.Sólo tiene una incógnita que puede interferir en sus planes:la eventual activación de esas “cloacas del Estado” que están bajo el control de la poderosa vicepresidenta del gobierno central.Si hay más fotos comprometedoras, algunas terminales mediáticas completarían el trabajo sucio para beneficiar a otras candidaturas “ norteñas”.

Si Feijoo cumple su anunciado deseo de no concurrir a las elecciones gallegas del 2020, las fuerzas de la oposición dispondrán de una oportunidad adicional para hacer efectiva la derrota del PPdG en esa cita.Es verdad que la fortaleza de este partido no deriva sólo de la existencia de un liderazgo consolidado, pero también resulta evidente que los procesos de relevo no son fáciles y menos en una organización que padece una tendencia genética al taifismo provincial y a la dependencia de la dirección estatal.Aunque la sucesión de Fraga no puede ser considerada como una analogía equivalente porque tuvo lugar en la resaca del fracaso electoral de 2005, aquel proceso permitió visibilizar las brechas entre los grupos de poder internos y la importancia de las apuestas que se hicieron desde la calle Génova.Los protagonistas serán parcialmente diferentes pero la cuestión de fondo será semejante:encontrar una figura que sea capaz de conseguir un consenso entre los importantes intereses creados después de 30 años de control de las instituciones gallegas que nacieron al amparo del Estatuto de Autonomía.

Una de las piezas relevantes de esa hipotética alternativa gubernamental en el 2020 es el PSdG.Los recientes procesos realizados para elegir a los responsables provinciales permitieron visualizar las debilidades que caracterizan a este partido.Su nuevo secretario general -Gonzalo Caballero- no pudo ver ratificada su línea política en las primarias de Pontevedra, Lugo y A Coruña debido a la influencia demostrada por las personas que presiden las diputaciones de esos tres territorios.Este hecho constituye un precedente preocupante:además de legitimar la vigencia de estas anacrónicas instituciones en el ámbito de la izquierda social, certifican la buena salud del localismo en el seno del socialismo gallego.Esta obligada cohabitación de G. Caballero con los líderes provinciales emite el mensaje de que el PSdG sigue sin aprobar la asignatura pendiente de una estrategia gallega que no sea la resultante de una mera suma aritmética de los viejos cantonalismos de siempre.Así va a ser complicado construir una alternativa sólida al PP galaico. @mundiario