EE UU rebaja el tono con España en la OTAN: reconoce “grandes progresos” en defensa

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y Margarita Robles, ministra de Defensa. / La Moncloa
El embajador de Trump ante la Alianza Atlántica suaviza las críticas de Washington hacia el Gobierno de Sánchez al calificarlo de “aliado comprometido”, aunque la Casa Blanca duda de que vaya a cumplir el compromiso de inversión en defensa.

La relación entre Washington y Madrid en materia de defensa ha estado marcada en los últimos meses por tensiones crecientes, especialmente tras la negativa del Gobierno español a comprometerse con el objetivo del 5 % del PIB en gasto militar impulsado por la Administración de Donald Trump. Sin embargo, las declaraciones del embajador estadounidense ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) implican un cambio significativo de tono: España pasa de ser presentada como un aliado rezagado a ser considerada un socio que está avanzando “de forma importante” en el corto plazo.

El embajador estadounidense ante la Alianza Atlántica, Matthew Whitaker, reconoció este martes que España “aliado comprometido” que hace “grandes progresos”, al menos a corto plazo. “Veo a España como un aliado comprometido”, aseguró el representante de EE UU en una conversación con periodistas en vísperas de la reunión de ministros de Defensa aliados en Bruselas, que tendrá lugar este jueves.

Este giro diplomático no implica una modificación de fondo en la posición estadounidense, sino más bien una estrategia de equilibrio: reconocer el incremento del gasto militar español hasta niveles cercanos al 2 % del PIB, mientras se mantiene la presión para que el esfuerzo presupuestario continúe creciendo en los próximos años.

El núcleo del desacuerdo entre España y varios aliados no gira únicamente en torno al porcentaje del PIB destinado a defensa, sino al coste real de las capacidades militares comprometidas en el seno de la OTAN. Según la interpretación predominante en la Alianza, los objetivos de capacidades —equipamiento, infraestructuras, resiliencia y despliegues— implicarían un esfuerzo cercano al 3,5 % del PIB en gasto estrictamente militar, al que se añadiría otro porcentaje destinado a infraestructuras estratégicas.

Madrid sostiene que puede cumplir esos compromisos con un nivel de inversión significativamente menor, argumento que Washington observa con escepticismo. Washington ha sostenido que, si España logra alcanzar los objetivos con menos recursos, será bien recibido, pero la mayoría de los aliados considera improbable que las necesidades militares reales puedan cubrirse con un gasto cercano al 2 %.

Presión política estadounidense y diplomacia aliada

Las declaraciones conciliadoras del embajador contrastan con el discurso más duro utilizado en ocasiones por el presidente Donald Trump, quien ha acusado públicamente a España de beneficiarse de la protección colectiva sin asumir plenamente los costes. Esta dualidad refleja una dinámica habitual en la política de defensa transatlántica: la presión política pública se combina con la negociación diplomática dentro de la OTAN.

La revisión periódica de los compromisos de gasto —incluidas las evaluaciones técnicas realizadas recientemente en España— permitirá medir si el incremento presupuestario previsto resulta suficiente para cumplir los objetivos de capacidades fijados por la Alianza. A corto plazo, el aumento del gasto español ha sido valorado positivamente; el interrogante se sitúa en la sostenibilidad del esfuerzo a medio y largo plazo.

El caso español se inserta en un debate más amplio sobre el reparto de cargas dentro de la OTAN, intensificado tras el deterioro del entorno de seguridad europeo y el aumento de las exigencias militares en el flanco oriental. Estados Unidos insiste en que la credibilidad de la disuasión colectiva depende de que los aliados europeos incrementen de manera sustancial su inversión en defensa, mientras varios países defienden enfoques más flexibles vinculados a los objetivos de capacidades reales y no exclusivamente al porcentaje del PIB. @mundiario