¿Dónde está el Partido Socialista?

Felipe González. / Mundiario
Felipe González. / Mundiario
El PSOE necesita una transformación para volver a ser el partido renovador que en su día fue.
¿Dónde está el Partido Socialista?

Algunos dirigentes históricos del Partido Socialista, como Alfonso Guerra, buscan dónde está el PSOE sin llegar a encontrarlo. Otros, como Felipe González, aun afirmando que sigue siendo socialista a fortiori, se reconocen públicamente huérfanos de partido. Algunos más, como Redondo Terreros o Joaquín Leguina, ni siquiera lo buscan al haberles sido abierto un expediente de expulsión, y manifestando el ex presidente madrileño que “se la suda” y que volvería a la militancia partidista cuando no estuviese ya Pedro Sánchez.

Como se ve las aguas del partido bajan revueltas por la intención del Secretario General de indultar a los golpistas del procès catalán en su calidad de jefe del Gobierno. Para reafirmarse, Sánchez ha añadido que su decisión sería igual de tener 300 escaños y no necesitar a sus socios anticonstitucionales para completar sus exiguos 120 diputados, la menor representación histórica del partido al frente del Gobierno.

A cuenta de esa disfunción numérica, el jefe del Ejecutivo ha entregado la gobernabilidad del Estado a quienes intentan destruirlo. Por eso, su alusión a 300 diputados es un simple ejercicio retórico, porque en unas próximas e hipotéticas elecciones podría sacar menos representantes de los que aún tiene ahora. Y, eso, a pesar de retorcer la oratoria y hablar de que sus decisiones se basan en la concordia y el diálogo, en vez de la venganza y la revancha, cuando ha sido él quien ha potenciado todas las leyes que han dado al traste con los valores de la reconciliación que propiciaron la transición política de la dictadura a la democracia.

¿En qué se ha convertido, pues, el PSOE? En una gran agencia de colocación de dirigentes en la infinidad de entes públicos existentes, en el clientelismo de quienes se ven favorecidos por sus subsidios varios y en quienes defienden las siglas porque dependen de ellas en las elecciones autonómicas o locales respectivas.

Con esos escasos y nada nobles mimbres podrá seguir hasta el fin de la legislatura, pero, a pesar de los errores y el descrédito de la derecha política, llegará renqueando a ese final, en espera de una transformación que necesita para volver a ser el partido renovador que en su día fue. @mundiario

¿Dónde está el Partido Socialista?
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