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Donald Trump se hastía y envía soldados armados a la frontera con México

La incapacidad del Gobierno de Manuel López Obrador de cumplir sus exigencias llevan a la Casa Blanca a reforzar el borde ante la caravana de migrantes centroamericanos.

Donald Trump se hastía y envía soldados armados a la frontera con México
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / Time Magazine.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / Time Magazine.

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

El presidente de los Estados Unidos ha empezado a cumplir su más reciente amenaza contra los migrantes. Donald Trump ha despachado este miércoles a un grupo de soldados armados para que resguarden la frontera entre Estados Unidos y México. No conforme con eso, el mandatario ha amenazado -nuevamente- con cerrar el paso de inmediato. Trump justificó esta movida en que México no ha sido capaz de detener y regresar a su país a cerca de 20.000 personas centroamericanas que avanzan por el país hacia el gigante del norte. Por si todo fuera poco, que para Trump siempre lo es, un grupo de soldados mexicanos habría supuestamente mostrado sus armas a los agentes de la guardia fronteriza estadounidense. México había intentado a la desesperada contener el flujo de migrantes y en los últimos días ha detenido a unas 400 personas que celebraban un éxodo hacia Estados Unidos.

Esta escalada antimigratoria llegada desde la Casa Blanca no debería tomar por sorpresa a nadie. A finales del mes pasado el republicano amenazó con cerrar la frontera con México si este país no contenía de forma inmediata la inmigración ilegal que desemboca en Estados Unidos. Pero esta medida no afectaba únicamente a migrantes, sino también en el plano comercial. No obstante, la reacción hasta de miembros de su propio partido fue inmediata. Advertido por el caos económico que arrastraría esta medida, el presidente dio marcha atrás. Avisó a México que debían detener el flujo humano, algo que su vecino no hizo de la forma en que él esperaba pese a que lo intentó, hay que decirlo.

México detuvo la tarde del martes a más de 300 migrantes centroamericanos, la mayoría hondureños, que atravesaban el país rumbo a Estados Unidos. Esa medida fue vista como un giro casi inesperado en la política migratoria del Gobierno federal, que había prometido una mano más blanda en comparación a la del presidente previo Enrique Peña Nieto. Diversos sectores de la sociedad civil criticaron al presidente López Obrador, cuya Administración salió a defender que las capturas eran algo "rutinario" con todos los migrantes.

Pero lo cierto es que el movimiento fue hecho para calmar los ánimos a Trump. El Gobierno Federal mexicano está intentando mantener alejados a estos viajeros, forzándoles a aceptar un permiso que les permite moverse libremente tan solo en los estados del Sur del país, los fronterizos con Guatemala.

Las amenazas de Trump hicieron cambiar el gesto al líder del Ejecutivo de México. Pese a sus fuertes críticas a Peña Nieto y la Adminsitración priísta que le precedió, al momento de la verdad, al momento en que Washington D.C. alzó la voz, López Obrador se encogió y terminó rompiendo las promesas de colaboración que hizo a inicios de año, con su mandato recién estrenado. Pese a sus esfuerzos por agradar al magnate inmobiliario, éste no ha encontrado motivo para apiadarse y ha subido el tono con el destacamiento de soldados que se dirige hacia la frontera.

De momento no se conce cuántos efectivos exactamente ha desplazado ni tampoco cuánto tiempo esperan permanecer. El Gobierno mexicano tampoco se ha pronunciado de momento en respecto a esta maniobra que les habrá tomado por sorpresa. @mundiario