Trump, el FBI y los servicios de inteligencia: en guerra debido a la trama rusa

Robert Mueller, fiscal especial, y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS
Robert Mueller, fiscal especial del FBI y Donald Trump, presidente de Estados Unidos. / RR SS

El presidente de Estados Unidos ha dado luz verde a la publicación de un documento secreto en el que detalla los supuestos abusos de los agentes y la manipulación de la información recogida.

Trump, el FBI y los servicios de inteligencia: en guerra debido a la trama rusa

Donald Trump tiene nuevos enemigos: los servicios de inteligencia de su país. El presidente de Estados Unidos ha declarado la guerra al FBI y otros agentes por su papel en medio de la trama rusa que empaña la administración republicana, y en un contragolpe al escándalo, ha ordenado la inminente publicación de un informe secreto, en el que detalla la supuesta manipulación de datos por parte de los altos cargos del Departamento de Justicia.

El documento fue elaborado por los republicanos del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes y pretende poner freno a la feroz investigación que ha emprendido el incansable fiscal especial Robert Mueller para descubrir si, como se ha creído todo este tiempo, el inquilino de la Casa Blanca mantuvo vínculos con el Kremlin para acelerar su paso en las pasadas elecciones presidenciales.

En esa línea, el diario español El País detalla que el análisis incluye una memoria de cuatro folios que establece, según han filtrado sus autores, que el FBI ocultó en 2016 datos básicos al juez para obtener la orden que les permitiese espiar al millonario Carter Page, uno de los asesores de campaña de Trump. Todos estos datos son el resultado de meses de toma de declaraciones y acceso a documentos confidenciales sobre la trama rusa.

En concreto, los responsables del informe defienden que el FBI ocultó en 2016 datos básicos al juez para obtener la orden que les permitiese espiar a Page. El problema, según esta versión, es que los agentes olvidaron revelar un importante detalle a la autoridad judicial: la información que les llevaba a sospechar de Page procedía del explosivo informe Steel, un dossier altamente revelador, pero basado en fuentes no validadas y que además, como luego se supo, había sido parcialmente financiado por el entorno de Hillary Clinton, tal como apunta El País. Así, sin tener idea del origen de la solicitud, el juez dio su visto bueno en octubre.

Pero ahí no queda todo. Los republicanos señalan que en primavera de 2017 la autorización fue prorrogada por el número dos del Departamento de Justicia, el odiado Rod Rosentein, ese mismo que tras la escandalosa caída de James Comey, se encargó de nombrar a un fiscal especial para investigar la trama rusa.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos; y Robert Mueller, fiscal especial del FBI. RR SS

Donald Trump, presidente de Estados Unidos; y Robert Mueller, fiscal especial del FBI. / RR SS

La noticia ha encendido las alertas del FBI. Los responsables del departamento de inteligencia maniobraron a la desesperada para evitar la publicación, pero cualquier movimiento fue inútil. El comité de inteligencia, con mayoría republicana, votó el lunes a favor de la discusión del informe. Luego de esto, solo había una persona con el poder suficiente para vetar la publicación: Trump. Y por supuesto, como era de esperar, el magnate neoyorquino no cedió.

El revuelo ha sido tanto que incluso el mismísimo director del FBI, Christopher A. Wray, quien hasta ahora había pecado de silencioso, ha decidido dar el insólito paso de enfrentarse al presidente y pedir que el texto no salga a la luz. Wray no tardó demasiado en hacer público un comunicado en el que expresa su “grave preocupación” por un documento que presenta “omisiones fácticas que impactan en su credibilidad”.

En la misma línea se manifestó la comunidad de inteligencia y el Departamento de Justicia, el organismo encargado de supervisar al fiscal especial Mueller. Ambos organismos han alertado de que el informe antepone el interés político a la seguridad nacional y que, además, expone fuentes y métodos de recolección de datos altamente sensibles. Los republicanos han hechos oídos sordos.

Ahora, el mayor temor de la oposición demócrata es que el presidente y su cúpula puedan utilizar el renombrado informe como una excusa para deshacerse de Rosenstein y más adelante, del propio Mueller. Una ofensiva que no sería una sorpresa, sobre todo si se tiene en cuenta el antecedente del polémico James Comey, entonces director del FBI, principal encargado de las pesquisas y a quien el Departamento de Justicia fulminó por seguir de cerca los pasos de Donald Trump. La cuestión es sencilla: parece que el presidente de Estados Unidos hará todo lo que esté en sus manos para quitar a todo aquel que se interponga en su camino. @mundiario

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