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MUNDIARIO

Doble derrota internacional de España con posible efecto negativo en el Consejo Europeo

La derrota de la candidatura de Nadia Calviño para presidir el Eurogrupo anticipa una difícil negociación por los fondos europeos para la reconstrucción, lo cual puede empeorar las condiciones aplicadas a España. Pero su fracaso también lo es para una Unión Europea más integrada.

Doble derrota internacional de España con posible efecto negativo en el Consejo Europeo
Nadia Calviño / El País
Nadia Calviño / El País

José Luis Méndez Romeu

Pedagogo y columnista.

Malas noticias para España. En una misma semana la ministra de Asuntos Exteriores, candidata a dirigir la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha debido renunciar ante la evidente falta de apoyos. Por su parte, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, que partía avalada por los principales países de la UE, ha perdido la votación para presidir el Eurogrupo, el foro de los ministros de Economía de la zona euro.

La doble derrota suscita varios interrogantes. El más obvio, una cierta inconsistencia de las candidaturas. Si bien la mayor parte de la prensa las difundió con similares datos, ahora parece  que las fuentes eran oficiales y no fruto del trabajo de indagación periodística.  Ambas candidatas compartían una característica, su excelente currículum. Pero como en cualquier nombramiento político, ese rasgo era, en el mejor de los casos, un mero dato entre otros como la oportunidad o la idoneidad.

En la OMC, España es un actor secundario. Solo el apoyo de las grandes economías más el respaldo de regiones internacionales con suficientes votos, podía ofrecer garantías de éxito. Parece ser que no existía ni lo uno ni lo otro.

En el Eurogrupo, el apoyo de los grandes Estados solo ha servido para unir a los pequeños países, que controlan más votos. Si populares, liberales, pequeños y frugales, por usar la terminología comunitaria, no confían en la candidata española, la derrota es segura. ¿Por qué no confían? ¿Por representar al eje franco-alemán? ¿ Por representar a uno de los Gobiernos más radicales de Europa? ¿Porque España será uno de los países más necesitados de ayuda europea en cuyo caso la presidenta del Eurogrupo podría enfrentarse a dilemas difíciles?

En ambos casos la tendencia del actual Gobierno a la política mediática puede explicar lo ocurrido. Antes de cerrar suficientes acuerdos bilaterales se han lanzado las candidaturas. Ahora bien, ¿ha respondido el servicio exterior a la magnitud del objetivo? ¿No fue posible anticipar el resultado?

Las preguntas son pertinentes porque lo ocurrido es un mal presagio de lo que puede ocurrir en el Consejo Europeo, cuando se debatan la cifra de las ayudas por la pandemia y las condiciones para su ejecución. España parece tener aliados sólidos en Europa  pero insuficientes cuando la regla es el consenso.

La política española presta escasa atención a la política internacional del Estado. Los vectores estratégicos, las alianzas necesarias, las implicaciones externas de decisiones domésticas, los objetivos regionales a largo plazo, son asuntos rara vez debatidos parlamentariamente.

La oposición intentará desacreditar al Gobierno por su fracaso pero algo similar ocurrió en su día con la candidatura del ministro de Economía del Gobierno Rajoy. Más útil sería un riguroso análisis de nuestra política exterior y, sin grandes palabras, pactar algunas líneas estratégicas para el futuro. @mundiario