Discurso íntegro del Rey Felipe VI en la celebración de la Pascua Militar

Felipe VI durante la revista a las tropas de la Guardia Real. / Mundiario
Felipe VI durante la revista a las tropas de la Guardia Real. / Mundiario

Garantizar la libertad y los derechos de los ciudadanos es una exigencia y una responsabilidad de nuestro Estado de Derecho, dice el Rey de España en sus palabras ante la cúpula militar, en Madrid.

Discurso íntegro del Rey Felipe VI en la celebración de la Pascua Militar

Palabras de Su Majestad el Rey en la celebración de la Pascua Militar:

M​uchas gracias, Señor Ministro, por sus palabras y su cordial felicitación en nombre de las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil con motivo de esta fiesta de la Pascua Militar. Una celebración que nos permite, a la Reina y a mí, felicitaros a todos y expresaros nuestros mejores deseos para el año que acaba de comenzar. Un mismo deseo que queremos transmitir a vuestras familias, parte indispensable de vuestra vida, de vuestro éxito, y que os acompañan en el camino que habéis elegido de sacrificio y entrega al servicio de España.

En esta ocasión quiero agradeceros especialmente el tradicional distintivo de los Capitanes Generales de los Ejércitos Españoles, la Bengala, que acabo de recibir de manos del Jefe de Estado Mayor de la Defensa en nombre de las Fuerzas Armadas. Un símbolo que acepto como un gran honor y con la alta responsabilidad que representa.

2015 ha sido, sin duda, un año intenso, lleno de acontecimientos que los integrantes de la Institución Militar habéis vivido en vuestra condición de servidores de la sociedad española. Una sociedad que reconoce vuestra decidida vocación de servicio a España y que agradece profundamente vuestro ejemplo y entrega a los intereses generales.

También hemos vivido momentos duros, algunos de ellos de trágicas consecuencias, como la agresión —la embestida brutal— del terrorismo, que ha llevado la muerte a tantas ciudades, calles y plazas del mundo, y ha golpeado cruelmente, de una manera ruin y cobarde, arrebatando la vida a ciudadanos de países amigos y a compatriotas  nuestros.

Frente a estas agresiones no cabe el desaliento. Antes al contrario, quienes en cualquier lugar atacan nuestros derechos y libertades se deben encontrar con una reacción valiente y decidida de unidad y firmeza en la defensa de nuestro modelo de convivencia. Una defensa basada en nuestra fe en los irrenunciables valores democráticos que abrazamos convencidos y con la determinación y el coraje por defenderlos. Porque garantizar la libertad y los derechos de los ciudadanos es una exigencia y una responsabilidad de nuestro Estado de Derecho.

Queridos compañeros,

España ha participado en un número de operaciones en el exterior que no habíamos conocido hasta ahora, y ha colaborado asimismo con nuestros aliados en los distintos escenarios en los que trabajamos y cooperamos para garantizar la paz y la estabilidad internacionales.

En mi visita al Líbano pude comprobar personalmente la eficacia y la profesionalidad que los Ejércitos, los Cuerpos Comunes y la Guardia Civil ponen de manifiesto en el cumplimiento de sus misiones. Estas cualidades y ese compromiso os hacen merecedores de la admiración y el reconocimiento de los Ejércitos con los que colaboráis y de todas aquellas personas beneficiadas por vuestra magnífica labor. Quiero especialmente destacar este extremo -del que he sido testigo– que nos hace a todos sentirnos muy orgullosos de vosotros, de vuestra ejemplaridad y dedicación.

Hoy quiero también destacar la finalización de nuestra misión en Afganistán, después de 14 años de duro y abnegado trabajo dedicado a pacificar y reconstruir ese país junto a nuestros aliados. 14 años de esfuerzo logístico y operativo ─sin duda el más complejo que hemos realizado en las últimas décadas─, que se ha podido desarrollar eficazmente gracias a vuestra constante exigencia y compromiso de mejorar en procedimientos y resultados.

Esta altísima exigencia para los sucesivos contingentes y sus apoyos desde territorio nacional, la vivimos en su máxima expresión, lamentablemente, con las dolorosas ausencias de quienes, en el cumplimiento de su deber, entregaron su vida por los demás. A ellos y a sus familiares dedicamos nuestro más sentido y emocionado homenaje de admiración y gratitud.

Por otra parte, este año España ha acogido el ejercicio Trident Juncture ─la mayor maniobra de la OTAN en los últimos años─, que ha tenido como escenario principal nuestro territorio y ha contado con un extraordinario despliegue de personal, medios materiales y económicos. Los resultados, altamente positivos, han dado visibilidad a nuestras Fuerzas Armadas y han puesto de relieve nuestra capacidad de liderazgo internacional.

...quienes en cualquier lugar atacan nuestros derechos y libertades se deben encontrar con una reacción valiente y decidida de unidad y firmeza en la defensa de nuestro modelo de convivencia. Una defensa basada en nuestra fe en los irrenunciables valores democráticos que abrazamos convencidos y con la determinación y el coraje por defenderlos. Porque garantizar la libertad y los derechos de los ciudadanos es una exigencia y una responsabilidad de nuestro Estado de Derecho...

Sin duda tendremos la oportunidad de demostrarlo de nuevo este año en el seno de la Alianza Atlántica, cuando asumamos el mando del componente terrestre de la Fuerza de Respuesta Aliada y de la primera Fuerza Conjunta de Muy Alta Disponibilidad de la OTAN.

Todas estas colaboraciones internacionales y el magnífico trabajo realizado por la Institución Militar confirman una vez más a España como una Nación con vocación y capacidad de liderazgo, como un socio responsable, fiable y leal con los compromisos internacionales asumidos.

En el orden interno, cuya detallada explicación agradezco al Señor Ministro de Defensa, quiero resaltar algunos aspectos relacionados con la carrera de los hombres y mujeres que integran nuestras filas. Porque el personal, las personas, son siempre el pilar fundamental de la organización militar, y a ellas debemos dedicar nuestros mejores esfuerzos.

Este año hemos culminado el nuevo sistema de enseñanza en el que se establece como requisito para la incorporación a la escala de oficiales, la superación del plan de estudios conducente a la obtención de un título de grado en ingeniería.

Estoy seguro de que estos jóvenes oficiales, con amplios conocimientos técnicos, sabrán poner en práctica la formación recibida. Formación que se ha llevado a cabo sin relegar los mismos valores que inspiraron a nuestros antecesores y que caracterizan a nuestra sociedad. No debemos olvidar que somos hombres y mujeres de honor y la honradez y lealtad debe presidir todas y cada una de nuestras actuaciones.

Igualmente, debemos seguir trabajando para que quienes, tras servir a la Patria durante algunos años, se desvinculan de las Fuerzas Armadas, puedan acceder en buenas condiciones al mercado laboral. Sin duda, los conocimientos, experiencia y valores adquiridos en su vida militar son cada vez más apreciados en la sociedad civil, y su incorporación a ella supondrá ─supone─ un claro beneficio para todos.

Una sociedad que se siente muy agradecida por la gran labor que realizáis, particularmente también cuando en situaciones de emergencia o catástrofe se ha reclamado vuestra presencia y actuación. Es el caso de la Unidad Militar de Emergencias, que desde su creación en octubre de 2005 ha sido un ejemplo de unión entre milicia y sociedad. Durante estos diez de años, ha contribuido de una manera esencial en el bienestar de los ciudadanos y se ha convertido en un modelo de referencia fuera de España. Estos días hemos visto un ejemplo claro de ello en su contribución para luchar contra la ola de incendios que ha azotado muchas localidades del norte de nuestro país.

También quiero subrayar que como país hemos hecho ─y seguimos haciendo─ un gran esfuerzo por adaptar nuestras Fuerzas Armadas a los diferentes escenarios estratégicos que se hallan en constante evolución y en los que los riesgos son cada vez más complejos.

Conozco bien vuestra perseverancia para adecuar las disponibilidades presupuestarias a las necesidades de nuestras unidades para el cumplimiento de sus misiones y para el mejor servicio a España. Y, concretamente, sigo de cerca los planes y propuestas que están en marcha con el importante objetivo de mejorar nuestra capacidad de proyección y reabastecimiento en vuelo, así como en la mejora de obtención de inteligencia a nivel estratégico y operacional, esenciales para las operaciones militares en las que participamos.

No cabe duda de que todas estas cuestiones forman parte de una tarea complicada y difícil que, aunque a veces es dura, aporta también, a quienes se deben a las Fuerzas Armadas y a la Guardia Civil, la gran satisfacción de cumplir con el afán y la vocación de hacer cada día un mejor trabajo, con mejores medios y en mejores condiciones, dedicando su vida al servicio de España y de todos los españoles.

Queridos compañeros,

En un día como hoy de evocación histórica y castrense, y también de celebración familiar, quiero dedicar un recuerdo muy cariñoso a todos los hombres y mujeres, civiles y militares que, en este momento, lejos de sus familias y hogares, defienden los intereses de España más allá de nuestras fronteras. Con su labor están dando un ejemplo extraordinario de patriotismo, de solidaridad y de compromiso con la paz y la seguridad de personas que les necesitan. Quiero hacerles llegar mi gratitud y afecto, con el deseo de que vuelvan pronto a casa con la misión cumplida.

Con la Reina os reitero nuestra felicitación más afectuosa en esta tradicional Pascua Militar, así como el permanente apoyo de la Corona y de todos los españoles para que continuéis cumpliendo vuestra misión con la ilusión y la determinación de quien sabe que, con su trabajo, está labrando un futuro mejor para nuestra Patria.

Y ahora os pido que gritéis conmigo: ¡Viva España!

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