Mientras el número de funcionarios disminuye, el de empleados públicos aumenta...

Pablo Iglesias y otros dirigentes de Podemos en la época triunfal de Monedero. / Twitter
Pablo Iglesias y otros dirigentes de Podemos en la época triunfal de Monedero. / Twitter

La importancia que desde los medios de comunicación se da a una noticia implica muchas veces unas prioridades que marcan o no soluciones. Es importante una correcta valoración.

Mientras el número de funcionarios disminuye, el de empleados públicos aumenta...

La importancia que desde los medios de comunicación se da a una noticia implica muchas veces unas prioridades que marcan o no soluciones. Es importante una correcta valoración.

 

A veces conviene comparar nuestra prensa y la inglesa o la de EE UU. Y me refiero a portadas consagradas como TheTimes, NYT o de medios como la BBC. Fuera vimos Nepal, Baltimore, las niñas secuestradas por Boko Haram,  B.E. King… En España, Monedero. Fue la estrella, con portadas y editoriales, algunas tan sesgadas que por su importancia parecía estar refiriéndose más a un presidente de los EE UU que a un profesor universitario. Una entrevista, una dimisión de sus cargos que no de la organización,  y a partir de ahí… toda una novela.

Es obvio que la mayoría de la prensa la forman ciudadanos dentro de una empresa, cuyo capital busca ganancias, otra minoría busca plasmar lo mejor posible la realidad. La prensa amarilla es el mayor exponente del fin crematistico; basada en emociones más que en realidades escuetas; buscan la reacción primaria de los individuos. En una sociedad inculta, es el camino más fácil para obtener poder y beneficios.

El colapso de valores en esta sociedad afecta, como también es obvio,  a este llamado cuarto poder y solo desde la prensa digital se atisba un aún lejano equilibrio entre la realidad y sus interpretaciones.

Hay un principio utilizado en la ciencia como regla general,  llamado “la navaja de Ockham”, según el cual la explicación mas simple y suficiente, en igualdad de condiciones, suele ser la verdadera; desde luego no es un principio que se suela aplicar en el periodismo hispano “ de este nuestro país”, convertido en reunión de vecinos cotillas, donde se retuerce de tal manera la realidad en la mayoría de los casos, que parece tratarse de otra historia y se prefiere cualquier explicación cuanto mas enrevesada mejor, véase algún editorial de El País, y se verá porqué los ciudadanos “normales” se piensen muy mucho ir a la política.

¿Qué hay detrás de todo ello? Pues en el caso que nos ocupa nos lo explica Chomsky: la estrategia de la distracción, utilizada para el control social mediante el desvío de la atención de los problemas importantes y de los cambios que nos afectan peligrosamente,  mediante la técnica del diluvio de informaciones insignificantes, para impedirnos pensar en lo realmente importante y que nos afecta. La corrupción y sus consecuencias en el día a día de todos nosotros, es una de ellas.

Así tenemos:

> Mientras el número de funcionarios disminuye, el de empleados públicos aumenta: enchufados a través de los llamados chiringuitos, lo que hace disminuir el número de personas que puedan optar a un empleo publico en igualdad de condiciones.

> Cientos de familias están a punto de quedarse sin su casa de protección oficial porque su ayuntamiento decidió venderla a fondos buitre en Madrid; curiosamente en uno de ellos trabaja el hijo de la alcaldesa.

> El propio INE nos dice que los desahucios y ejecuciones hipotecarias suben un 7,4% en el 2014 –detrás de cada uno hay una familia hundida y como dice Manuela Carmena, sabemos lo que hay que hacer en cada desahucio con una silla o una mesa, pero nos despreocupamos de las personas, da igual que haya niños, enfermos o ancianos.

> La privatización de la sanidad ha sido paralizada “in extremis” porque como dijo un juez “…no se entiende bien cómo los responsables de la Administración, encargados de la gestión pública de este servicio esencial, asumen sin más su incompetencia para gestionarlo con mayor eficiencia…”. 

> Hay enfermos que no pueden pagar su tratamiento y sin embargo tenemos 4 veces más políticos que Alemania.

> Nuestros hijos desarrollan brillantemente sus conocimientos en empresas de otros países, porque aquí, donde tendrían que hacerlo, sus puestos los ocupan familia de políticos, que han convertido la función publica en algo muy parecido a “la famiglia”.

Mientras todo eso sucede en España, resulta que lo importante es si Monedero pensaba, mientras se ponía la camisa, en si son galgos o podencos.

Una manera de no despertar y creer que vivimos es seguir la marea de lo que desde distintos balcones nos indican que creamos. Entiendo el hartazgo de Monedero y su expresión de que somos un país de cabreros, algo que también dijo en enero de este año en una espléndida entrevista a El País un lúcido Juan Marsé, y no tuvo apenas repercusión. El problema es que somos un país de cabreros, cuando podríamos ser un país de pioneros y no me refiero a la corrupción, ahí ya lo hemos conseguido.

Mientras el número de funcionarios disminuye, el de empleados públicos aumenta...
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