El diálogo en Cataluña será largo y espinoso: las claves tras la mesa de diálogo

Pere Aragonès y Pedro Sánchez reunidos en Cataluña. / La Moncloa
Pere Aragonès y Pedro Sánchez reunidos en Cataluña. / La Moncloa

Sánchez ha reconocido que hay posiciones “muy alejadas” y admite que no será fácil el diálogo con la Generalitat. ¿Cómo terminarán esas conversaciones?

El diálogo en Cataluña será largo y espinoso: las claves tras la mesa de diálogo

La mesa de diálogo ha comenzado entre la Generalitat y el Gobierno. Pere Aragonès y Pedro Sanchez han protagonizado un encuentro cordial este miércoles, en el que han mostrado su voluntad para la conversación, pero que también ha demostrado lo difícil que será hallar una solución al conflicto de años, al menos a corto plazo.

Más allá de las ya esperadas criticas de la derecha señalando a Sánchez de reconocer tácitamente al independentismo catalán y de retuitear una y otra vez un vídeo donde se observa a alguien quitando la bandera española del lado de la de Cataluña, lo que sucede entre ambos Ejecutivos es mucho más profundo.

El propio presidente Sánchez lo ha reconocido públicamente: “En la reunión de hoy hemos constatado que evidentemente seguimos manteniendo posiciones políticas que están muy alejadas”, y enseguida reconoce que las diferencias que tienen para resolver la crisis en Cataluña son “radicalmente distintas” lo que, a buen entendedor, supone que las conversaciones serán largas, pero al mismo tiempo frágiles. Cualquier detalle pudiese boicotear la mesa y con mayor posibilidad de parte de los que conforman el Govern.

Las diferencias marcadas entre JxCat y ERC facilitan los obstáculos para el desarrollo de las conversaciones y peor aún a opinión de los izquierdistas, abre el camino para que la derecha se adentre a la Moncloa como lo ha advertido Gabriel Rufián.

Sin prisa y sin pausa

Sin embargo, Sánchez ha defendido que la mesa de diálogo es la mejor vía para la resolución de conflictos y ha lanzado una frase que resulta un poco imprecisa: “Hemos decidido trabajar sin prisas, sin pausa, pero sin plazos”.

En resumen, no se ha llegado a nada todavía más allá de sentar las bases del diálogo que se ha emprendido en las tres palabras que ha mencionado el presidente.

Aragonès ha sido directo en su agenda. Ha pedido referéndum y amnistía, pero Sánchez la rechaza de plano: “Para nosotros, el referéndum y la amnistía no son posibles”.

¿Qué pasará en la siguiente reunión?

¿Qué pasará en la siguiente reunión? Si para Sánchez no es posible el referéndum y la amnistía, principal pedimento de Aragonès, ¿sobre qué otra cosa se podrá dialogar?

He allí entonces la fragilidad de la mesa. Joan Tapia, presidente del Comité Editorial de El Periódico, ha opinado: “Habrá que ver también si Sánchez y Aragonès insuflan vida a una mesa que, sin toneladas de pragmatismo, puede acabar en algo tan estéril como la cuadratura del círculo”.

Aragonès ha declarado su compromiso con la mesa. Para él, es el reinicio de una negociación que como ya había dicho antes no iba a desaprovechar y por eso vetó a Junts por haber incluido a dos de los condenados del “procés” que no forman parte del Govern.

 

“El Gobierno está comprometido con este proceso de negociación. Y vamos a ir con toda claridad a defender que la Mesa es el instrumento para resolver el conflicto. Pero a la vez es claro que las posiciones políticas están alejadas. Nuestra defensa de referéndum y amnistía están lejos de las que tiene el Estado. Encaramos la negociación constatando la voluntad de trabajo. Este proceso requerirá de tiempo”, ha remarcado.

Junts, unos “aliados” con qué lidiar

Las diferencias entre ERC y Junts amenazan también la mesa. En opinión de Jordi Amat, filólogo y escritor del artículo “Deslealtad con el president” que publica El País lo que ha hecho Junts al designar a dos de los indultados para que fuesen miembros de la mesa es “una estrategia propia de quienes no quieren comprometerse con buscar una salida pactada”.

Dialogar con los miembros de Junts, es otra tarea difícil que tiene Aragonès aunque en la rueda de prensa de este miércoles ha asegurado que la puerta de la mesa de diálogo sigue abierta para sus socios.

Lo importante para ambos líderes Aragonès y Sánchez, es que la reunión ha comenzado y habrá reuniones discretas y periódicas para avanzar como dijo Sánchez, “sin prisa, sin pausa, pero sin plazos”. @mundiario

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