El diablo vuelve a la campaña de Estados Unidos tras diez días sin oír hablar de él

Hillary Clinton.
Hillary Clinton.

En EE UU la religión tiene un papel importante en la vida de las personas, más que en Europa. Primero fue el republicano Ben Carson quien mentó a Lucifer. Ahora es Donald Trump el que acusa a Hillary de ser el diablo. Y aún quedan 3 meses de campaña...

El diablo vuelve a la campaña de Estados Unidos tras diez días sin oír hablar de él

El Partido Republicano, o lo que queda de él tras la presencia de Donald Trump en el GOP (Grand Old Party, El Gran Partido Viejo), persiste con la táctica de Lucifer. Desde que Ben Carson dijera que Hillary Clinton reconocía a Lucifer, el ángel caído, por haber basado su tesis universitaria en Saul Alinsky (escritor y sociólogo norteamericano. Autor del libro ‘Reglas para Radicales’ y referente de la izquierda radical estadounidense) - pueden leer aquí la noticia al respecto -ahora Donald Trump no ha tenido nigún reparo en acusar a la candidata demócrata de ser el diablo.

Parece todo una broma, pero estas fueron sus palabras: "Hizo un trato con el diablo. Ella es el diablo", dijo Trump el lunes 1 de agosto al dirigirse a sus partidarios.

En Estados Unidos la religión tiene un papel muy importante en la vida de las personas, mucho más que en la mayoría de países europeos. Y no solo en la vida privada sino también en la política. Frecuentemente, en actos de campaña o en declaraciones a los medios, los políticos hablan de su religión y muchas iglesias y figuras religiosas son muy activas políticamente, aunque éstas no apoyen oficialmente a ningún candidato. Los cristianos, la mayoría de los estadounidenses se califican como tal, inundan tanto el Partido Demócrata como el Republicano pero es sabido por todos que los cristianos evangélicos tienden a apoyar a los republicanos. ¿Será especialmente a ellos a los que dedica estas palabras tenebrosas Donald Trump?

Esta caracterización dialéctica que el candidato republicano hace de Hillary Clinton se está conviertiendo en su mantra. Tras el apoyo de Bernie Sanders a Clinton en la Convención Demócrata que la eligió candidata oficial, Trump no ha dejado escapar la oportunidad de cargar su afilada lengua en estos términos. La semana pasada, en dos actos de campaña en ciudades distintas acusó a Sanders de "venderse al diablo". Días después, en otro acto, se reafirmo: "Él vendió su alma al diablo".

Esta semana fue más directo: "Hizo un trato con el diablo. Ella es el diablo".

Así es como parece querer enfocar Donald Trump lo que queda de campaña hasta el 8 de noviembre, una campaña en negativo, descalificando al contrario y dando poca luz a sus propuestas si llega a convertirse en Presidente de los Estados Unidos de América. Su estrategia está aportando ya los primeros datos en los sondeos realizados por CNN/ORC: Clinton tiene una ventaja de 52% frente al 43% de Trump.

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