Día 3 del impeachment: “Trump sabía exactamente lo que hacía”; fiscales

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump, durante el discurso con el que incitó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio el 6 de enero. / CNN
El expresidente de Estados Unidos Donald Trump, durante el discurso con el que incitó a sus seguidores a marchar hacia el Capitolio el 6 de enero. / CNN
El jefe del grupo de fiscales denunció la “falta total de remordimiento” que mostró Trump. Los acusadores afirman que el expresidente no hizo nada para detener la violencia.
Día 3 del impeachment: “Trump sabía exactamente lo que hacía”; fiscales

Parte del futuro de EE UU se juega estos días en la fuente de su democracia. Por tercer día consecutivo, la mayor potencia mundial está inmersa en un tenso debate jurídico, constitucional y político sobre la factibilidad de condenar a quien fue el presidente más polémico que Estados Unidos ha tenido en su historia moderna, pues alcanzar ese hito, derivaría en una inhabilitación que impediría el retorno del nacionalismo extremo y del proteccionismo a la Casa Blanca. El juicio político (impeachment) a Donald Trump avanza con la mirada puesta en la solidez de las acusaciones de los fiscales (un grupo de congresistas demócratas) en el Senado, convertido esta semana en un tribunal, para tratar de establecer una conexión y un patrón de conducta entre el discurso de Trump y el posterior atentado al Capitolio ocurrido el pasado 6 de enero.

Y es que el segundo impeachment a Trump se desarrolla con un ambiente de incertidumbre en torno a la posibilidad de que sea absuelto. Los analistas apuntan a que para los demócratas será prácticamente imposible convencer a 11 senadores republicanos (del jurado) para que voten a favor de declarar culpable al expresidente, quien todavía mantiene influencia en el Grand Old Party (Viejo Gran Partido, en inglés, como se le conoce al Partido Republicano), pero tampoco hay plena seguridad de que Trump saldrá librado, una vez más, de este proceso, pues ese escenario sería equivalente a la impunidad. Eso es precisamente lo que el Congreso quiere evitar para reivindicar la fortaleza de la democracia y del Estado de derecho estadounidenses. 

Los demócratas que ejercen la acusación han fundamentado sus argumentos en un compendio de violentas imágenes de las cámaras de vigilancia del Capitolio, que registran ángulos y momentos inéditos del asalto del 6 de enero -como la evacuación del entonces vicepresidente de EE UU Mike Pence y la persecución agresiva de los agitadores al senador Mitt Romney-. Pero no termina ahí. Esas grabaciones colmaron el punto cumbre de las acusaciones de los fiscales con la exhibición, este jueves, de un video en el que se escucha claramente a los asaltantes gritando con furia su intención de “dispararle en la cabeza a Nancy Pelosi”, la presidente de la Cámara de Representantes (líder del Congreso). 

La gravedad de los hechos imputados a Trump

Con esa sola prueba, se constata la peligrosidad de un atentado que fue aupado por el propio presidente de los Estados Unidos. Dicho ataque puso en riesgo extremo a los tres funcionarios de la línea de sucesión presidencial: el vicepresidente Mike Pence, la presidenta del Congreso Nancy Pelosi y el presidente pro-témpore del Senado Chuck Grassley. Así que, literalmente, ese hecho amenazó con descabezar al Estado y crear un clima de ingobernabilidad en la nación norteamericana.


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Este jueves, los gestores del impeachment, el grupo de congresistas demócratas enviados por la Cámara de Representantes para actuar como fiscales, plantean sus argumentos con una cronología, análisis y examinación de las consecuencias políticas de los hechos atribuidos a Trump para convencer al jurado en el último día de audiencia de la acusación. Este viernes será el turno de la defensa. Los demócratas mostraron múltiples grabaciones y conectan la magnitud de la violencia con la falta de voluntad del entonces presidente de ordenar a la turba de sus seguidores que pararan el ataque. El asalto duró cuatro horas, y en ningún momento Trump publicó un solo tuit para que se detuvieran, sino que los llamó a “ir a casa” cuando la insurrección estaba en sus últimos minutos dentro del Capitolio. 

El jefe del grupo de ‘fiscales’ miembros de la Cámara de Representantes, Jamie Raskin, denunció la “falta total de remordimiento” que mostró Trump esa tarde y recalcó que “el presidente sabía exactamente lo que hacía y el efecto que causaría con sus palabras cuando instó a los manifestantes a marchar hacia el Capitolio y luchar como el demonio para recuperar el país”.

Por lo tanto, la base de las acusaciones radica en que Trump es culpable de incitación a la insurrección porque omitió deliberadamente el uso de su influencia para detener la violencia, así como también los fiscales aseguran que el entonces presidente ya tenía conocimiento de lo que podía ocurrir ese día, pues antes del 6 de enero promovió en Twitter la realización de una marcha con el objetivo de “parar el robo” bajo denuncias infundadas de fraude en las elecciones del 3 de noviembre -que ganó el ahora presidente Joe Biden-, lo cual derivó en una flagrante obstrucción a la democracia. Las heridas de ese atentado aún siguen abiertas en el sistema y en la confianza política de los ciudadanos estadounidenses en la seguridad de su Estado. @mundiario

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