La deuda pública es ya el ingreso más relevante del presupuesto español

Cristóbal Montoro. / Twitter
Cristóbal Montoro. / Twitter

Financiar las amortizaciones con más deuda significa no reducir la deuda existente, sino aumentarla si los otros saldos son negativos como es el caso.

La deuda pública es ya el ingreso más relevante del presupuesto español

La deuda pública es un instrumento financiero que, en principio, corrige tres saldos negativos del presupuesto. Uno es el saldo no financiero (diferencia entre ingresos y gastos de los 7 primeros capítulos). Este saldo mide el déficit o superávit público, según la contabilidad europea. El segundo es el saldo negativo por activos financieros (ingresos menos gastos del capítulo 8). El tercer desajuste se produce cuando los ingresos de la deuda pagan también las amortizaciones de la deuda acumulada. A la suma de los gastos por intereses (capitulo 3) y amortizaciones (capítulo 9), se le llama carga financiera de la deuda.   

Pues bien, en el Presupuesto de la Administración General del Estado (PAGE) para 2016 existen estos tres saldos negativos que deben financiarse con deuda. Su cuantía total (137.720 millones de euros) cubre el déficit presupuestario (-22.952 millones), el saldo negativo por activos financieros (-30.465 millones) y las amortizaciones de la deuda acumulada (-84.302 millones).

Las consecuencias de este comportamiento reiterado son graves:

a) la deuda pública es ya el ingreso más relevante del presupuesto estatal (51% de los ingresos totales);

b) financiar las amortizaciones con más deuda significa no reducir la deuda existente, sino aumentarla si los otros saldos son negativos como es el caso;

c) los intereses (costes de la deuda) son 33.514 millones en 2016. Esta cifra supera ya el coste del personal (16.838 millones) e inversiones a realizar en el ejercicio  (12.416 millones). La carga financiera en el periodo 2012-2016 suma 529.145 millones de euros, con unos intereses de 173.140 millones;

d) como la deuda pública es un impuesto aplazado, se puede conocer también quien la paga y quien se beneficia;

e) ¿y qué sucede si la deuda se compra con dinero defraudado a la hacienda pública? ¿Sería legítima esa deuda? La auditoría debe proporcionar la respuesta para obrar en consecuencia.

Montoro no debe ser consciente todavía de cuanto le crece la nariz al explicarnos la vida con discursos tan apasionados

Porque así aparece el empobrecimiento y la desigualdad. Para pagar los intereses de la deuda a banqueros y estirpe, hay que reducir gastos, aumentar los ingresos o hacer ambas cosas a la vez. Los gastos recortados afectan al empleo, a salarios, a servicios sociales, a las inversiones. El aumento de los ingresos se concentra en el IRPF, en la imposición sobre el consumo, en tasas, copagos y en multas de tráfico. Pero se ignora el Impuesto de Sociedades, las plusvalías, el patrimonio, el fraude fiscal y las Sicav. El presupuesto redistribuye así rentas al revés. Lo confirma hasta la doctrina neoliberal, que no suele ser sensible al sufrimiento humano.

Asociar el voto a la rebaja impositiva, identificar la amnistía fiscal a mera regulación tributaria o aprobar “por nuestro bien” un presupuesto guay para que lo desarrolle un gobierno desconocido, es ya demasiado. Pero el ministro Montoro es aguerrido, tenaz, contundente. Dice que tiene la llave mágica de nuestra felicidad. No debe ser consciente todavía de cuanto le crece la nariz al explicarnos la vida con discursos tan apasionados.

La deuda pública es ya el ingreso más relevante del presupuesto español
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