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MUNDIARIO

El desencuentro del soberanismo catalán con los socialistas tienen raíces profundas

La falta de comprensión por parte de la izquierda española al veto del soberanismo catalán a Iceta demuestra que muchos viven en su mundo.

El desencuentro del soberanismo catalán con los socialistas tienen raíces profundas
Miqel Iceta, secretario general del PSC. / RTVE
Miqel Iceta, secretario general del PSC. / RTVE

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Xoán Antón Pérez Lema

Xoán Antón Pérez Lema

El autor, XOÁN ANTÓN PÉREZ LEMA, socio-director de Pérez Lema Avogados e Consultores y secretario general de Acouga, es abogado y analista político en MUNDIARIO, TVG y Radio Galega. Profesor en escuelas jurídicas. Ex jefe de gabinete de Presidencia de la Xunta con Pablo G. Mariñas y ex secretario general de Relaciones Institucionales con Anxo Quintana. @mundiario

La reacción de la izquierda española ante el veto del soberanismo catalán a Miquel Iceta demuestra que no se han enterado de casi nada de lo que ocurre en buena parte de la sociedad catalana. Hay quien opina que los soberanistas catalanes de JuntsxCat y ERC se confundieron al no elegir como senador a Miquel Iceta para permitirle acceder a la Presidencia del Senado estatal que le había asignado digitalmente Pedro Sánchez. Ya saben, es la retahíla a la que están acostumbrados los soberanistas de todas las naciones  del Estado: "tranquilos chicos,  no os portéis mal con el PSOE, que si no vienen los malos malísimos de las tres derechas...."

Los soberanistas catalanes rechazan, para su mal, una muy buena propuesta, compuesta por estos elementos: 1) Quedar fuera, con 22/350 diputados, de la Mesa del Congreso. 2) Poner todas las zancadillas habidas y por haber para que Puigdemont sea candidato en las europeas y para que él y Junqueras puedan participar en el debate electoral de TV3. 3) Prohibir los lazos amarillos –señal de reivindicación democrática de la ciudadanía catalana– por considerarlos muestras electoralistas de la política partidista. Y 4) Asistir silenciosos a la querella de la Fiscalía Provincial de Barcelona por ¡organización criminal! contra las respectivas direcciones de Catalunya Ràdio y TV3.

Porque Miquel Iceta (PSC) representó siempre, ciertamente, la tercera vía de las personas con seny. Todos recordamos su absoluta falta de vergüenza ajena para compartir, con Vargas Llosa y  la extrema derecha española, la manifestación unionista del 8-O de 2017. Y, por tanto, quisieron ponerlo al frente del Senado: un President para todos. El hombre de la mano abierta al soberanismo catalán. Nada menos.

Pensé que este PSOE de Sánchez, acostumbrado a las bofetadas de Felipe González, Alfonso Guerra, Susana Díaz et alter, había abandonado su recurrente idea de comprarle el mapa territorial de la España uninacional a la derecha española. Pero veo que estoy gravemente confundido. Porque Pedro Sánchez viaja “del coro al caño” sin ser capaz, a pesar del viento de popa que  aún recibe, de hacer política.

Mientras, como bien díce el gallego Suso de Toro, gran parte de la ciudadanía catalana rompió ya (y además  de verdad) con la vieja política y piden de la gobernanza soluciones y planes de futuro que vayan más allá del regate en corto, del postureo y de un victimismo que no  encaja en la vivencia cotidiano de  sus dirigentes políticos encerrados en la cárcel o condenados al exilio.

Y aún quieren que voten por Iceta. Siguen sin enterarse de nada. @mundiario