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Derrota electoral e incontinencia verbal del Presidente del Eurogrupo

Jeroen Dijsselbloem ha provocado una tormenta política tras unas polémicas declaraciones. En ellas, usando una comparación poco afortunada, parecía acusar a los países del Sur de Europa, de gastar los fondos comunitarios en “alcohol y mujeres”.

Derrota electoral e incontinencia verbal del Presidente del Eurogrupo
Luis De Guindos y Jeroen Dijsselbloem. / consilium.europa.eu
Luis De Guindos y Jeroen Dijsselbloem. / consilium.europa.eu

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

El presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas de Holanda, Jeroen Dijsselbloem, ha provocado una tormenta política tras unas polémicas declaraciones. En ellas, usando una comparación poco afortunada, parecía acusar a los países del Sur de Europa, de gastar los fondos comunitarios en “alcohol y mujeres”. Era una comparación grosera y además machista por lo que la lluvia de críticas fue abundante. Como en política todo es aprovechable, rápidamente se formó un clamor demandando su dimisión como Presidente de ese selecto club formado por los ministros de Finanzas de la eurozona. No era la primera vez que sus excesos verbales le pasaban factura. Hace pocos años acusó al Presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, de “fumar y beber demasiado”. Podríamos decir que son rasgos de un exagerado calvinismo, pero hablamos de un católico.

Dijsselbloem lleva cuatro años ejerciendo esa responsabilidad europea y su mandato finaliza a finales de este año, suponiendo que para entonces siga siendo miembro del gobierno holandés. Su nombramiento y su desempeño, han seguido fielmente la línea política de Alemania, austeridad a ultranza. De hecho se le considera discípulo del ministro alemán de Finanzas, Schäuble. Ha sido ministro socialdemócrata en el gobierno de coalición presidido por el Partido Liberal. Éste ha perdido 9 escaños, mientras los socialdemócratas  han perdido más de dos tercios de los escaños, pasando de 38 a 9 y de ocupar la segunda posición a la séptima. En paralelo el partido radical xenófobo de Winders, subía cinco escaños y sobre todo imponía la agenda política con sus propuestas sobre control de la inmigración.

Como viene siendo norma, cuando los socialdemócratas asumen la política conservadora, austeridad, recortes sociales, posiciones autoritarias, pierden a su electorado tradicional

Como viene siendo norma, cuando los socialdemócratas asumen la política conservadora, austeridad, recortes sociales, posiciones autoritarias, pierden a su electorado tradicional y no ganan a otros segmentos. Dijsselbloem, cruzado de la austeridad dentro de su país y fuera, ha coadyuvado a esa derrota como miembro de un gobierno que ha recortado notablemente la política social, ha impulsado la contratación temporal y una política más integradora de los inmigrantes. Aunque la tasa de paro es baja, ha sido el Partido Liberal quien ha capitalizado más la gestión mientras los socialdemócratas eran masivamente abandonados después de haber estado en el gobierno más de la mitad de los años transcurridos desde el final de la 2ª Guerra Mundial y de haber puesto en pie el Estado de Bienestar en aquel país.

Es la enésima oportunidad para aprender en cabeza ajena la necesidad de una socialdemocracia a la altura de los tiempos. La próxima cita es Francia, donde no tiene ninguna opción y luego Alemania, la madre de todas las batallas por el dominio que ejerce sobre la política comunitaria. Y en cualquier momento, España, donde puede pasar de todo excepto que gane. Ha priorizado las batallas internas que, como los líos de familia, resultan incomprensibles para los de fuera.