¿La democracia parlamentaria es el techo o debería seguir avanzando?

Congreso de los Diputados.
Congreso de los Diputados.

El modelo actual de democracia parlamentaria se ha quedado sin rivales en el mundo actual pero nos preguntamos si ya tenemos el mejor sistema posible  o debemos seguir avanzando.

¿La democracia parlamentaria es el techo o debería seguir avanzando?

El modelo actual de democracia parlamentaria se ha quedado sin rivales en el mundo actual pero nos preguntamos si ya tenemos el mejor sistema posible o debemos seguir avanzando.

 

Por mucho que miremos no vamos a encontrar nada mejor implantado en algún país donde disfruten libertades y derechos en mayor cuantía que en Occidente y sin embargo también sabemos que el fracaso de los demás no hace bueno a nadie. El sistema capitalista, el de libre mercado, estaba agotado cuando estalla la Segunda Guerra Mundial. El mundo se reponía a duras penas de la Primera Guerra cuando la crisis del 29 asomo con ánimo de quedarse permanentemente. Son momento de auge del socialismo llamado real, y de la aparición y extensión de los fascismos con sus matices en cuanto a formas y métodos, momentos en que la gente clama por otro mundo mejor y más justo acogiendo nuevas ideas que supuestamente nos iban a liberar del yugo del trabajo para encargárselo a las modernas máquinas, momentos en los que se podía soñar que habría un nuevo mundo donde la riqueza se repartiría de una forma más justa cubriendo necesidades y recompensando el esfuerzo. 

El sistema capitalista que sobrevivía en Norteamérica y en Gran Bretaña, arrasó con estas nuevas ideas, primero derrotando a los fascismos de Alemania, Italia y España, a los que se habían sumado otros gobiernos tolerantes en países que más tarde lo negaron apuntándose todos al bando de la resistencia, y mas tarde derrotando las ideas marxistas con el sobre gasto militar que les imponía la llamada guerra fría. 

Más adelante, una vez que finaliza el período de reconstrucción, el sistema vuelve a dar muestras de agotamiento porque necesita de crecimiento permanente para subsistir. Es cuando comienza la exitosa era de la sociedad de consumo. Aumentemos las necesidades para que nadie las tenga cubiertas y sea necesario seguir creciendo para satisfacer a todos. Al principio todo va bien porque las clases medias se incorporan al consumo para su satisfacción, pero la revolución cultural del 68 y la masiva incorporación de la mujer al trabajo, exige más y más consumo. ¿Qué mejor que llevar todas las capas de la sociedad al consumo masivo de lo no necesario? Esta idea también funciona y la moda toma una fuerza brutal donde el consumo se liga al concepto de obsoleto. Ya tenemos de todo pero siempre se puede tirar lo viejo, lo comprado el año anterior, y reponerlo en función de la moda.

Este consumo desbocado, y que habría de acabar en una crisis porque la gente no puede consumir ni lo necesario, nos lleva a una dependencia del crecimiento del PIB, del fin de la autarquía allí donde se encuentre y de su sustitución por la fabricación a bajo precio donde sea, con países donde la moneda mantienen un cambio ficticio, donde hay trabajo infantil o donde incluso hay esclavos. No se sabe muy bien a donde vamos pero parece evidente que acabaremos en un reparto de la riqueza no basada exclusivamente en el trabajo, o a un reparto del trabajo, pero quizás el consumo nunca vuelva a ser el mismo porque esto de la moda es agotador.

La cuestión es que si el mundo cambia tanto y tan rápido ¿no necesitara el sistema democrático actual algún retoque? Primero se agotaron las dictaduras a pesar de rebrotes aislados, luego se los socialismo a ¿y la democracia? Probablemente no porque hay dentro de ella derechos  irrenunciables, pero si necesitara retoques ¿hacia dónde? Hacia adelante, hacia la soberanía real del pueblo que de momento queda muy lejos. Una vez que hayamos accedido a la iniciativa legislativa y al veto de las instituciones que no cumplen, llegará la justicia porque será una exigencia.

Un mundo sin corrupción, sin paraísos fiscales, con mejor reparto de la riqueza, con derechos sociales básicos cubiertos, con un mejor reparto del trabajo, es posible. Seguro que lo es ¿donde están los intelectuales que solían pensar sobre estas cosas? ¿Quién los esconde?

¿La democracia parlamentaria es el techo o debería seguir avanzando?
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