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MUNDIARIO

La Declaración de Granada del PSOE, una opción para Cataluña

Es el pacto y el acuerdo con Cataluña lo que traerá soluciones y no sólo la estricta aplicación de la legalidad, que es lo único que hasta ahora ha planteado el PP y Mariano Rajoy, ahora presidente en funciones.

La Declaración de Granada del PSOE, una opción para Cataluña
Carles Puigdemont.
Carles Puigdemont.

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Pepe Martínez Olmos

Pepe Martínez Olmos

Médico especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública. Profesor EASP en excedencia. Portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso de España. Colaborador de MUNDIARIO.

Estoy a favor del diálogo y el acuerdo en Cataluña, donde el pleno para la investidura del nuevo presidente de la Generalitat catalana ofreció como resultado el apoyo política y legalmente necesario para que Carles Puigdemont sea el presidente catalán sustituyendo a Artur Más. Se abre una nueva etapa que, aunque incluya una hoja de ruta conocida para lo que el soberanismo catalán denomina la desconexión del Estado, va a suponer un antes y un después en la política española. Esta situación nos va a poner a prueba a todos: a los partidos políticos, a las instituciones del Estado central y de Cataluña y a los ciudadanos y ciudadanas.

Vaya por delante mi posición contraria a aceptar un referéndum en Cataluña en los términos que propone Podemos. Es un error político y es un error de naturaleza jurídica (aunque esto sea menos importante que lo político). Pero el desafío de los soberanistas y del gobierno de Cataluña no se soluciona con las respuestas que hasta ahora ha ofrecido el PP y el presidente Rajoy (hoy en funciones). La respuesta no es solo la aplicación de la ley, aunque la aplicación de la ley sea necesaria. La respuesta es política. Y la política no es otra cosa que la búsqueda de soluciones.

Ante problemas tan relevantes como este desafío soberanista, la política es la que tiene que encontrar las soluciones y éstas no son válidas si no permiten la convivencia. Por eso, es imprescindible el acuerdo. El pacto. La convivencia. Una convivencia que se base en la convicción mutua de la necesidad de reconocer los elementos que nos caracterizan a unos y a otros al tiempo que subraye los elementos comunes (que son muchos).

Cuesta trabajo pensar que los soberanistas catalanes no sean conocedores y conscientes de que la independencia de Cataluña es hoy por hoy una aspiración imposible dado el posicionamiento del Estado español, de la mayoría de las fuerzas políticas y de la ciudadanía española y catalana. Únase a ello, la posición oficial de la Unión Europea que daría como consecuencia la no participación de Cataluña en las instituciones europeas ni en la moneda común (el euro). Ellos saben que eso es así y por tanto, es más que probable que a la aspiración soberanista le acompañe una táctica orientada a presionar al máximo ante una eventual solución política que incluya una reforma de la constitución española y del actual estatuto de autonomía catalán.

La única propuesta que tiene como base la búsqueda de un acuerdo que haga viable una solución política al desafío soberanista es la del PSOE

Como militante y senador socialista, cabe la posibilidad de que mi visión ante este asunto esté sesgada. Sinceramente creo que no es así, pero acepto que haya quienes crean lo contrario. Pero honestamente creo que en estos momentos (y desde hace ya más de 3 años), la única propuesta política que tiene como base la búsqueda de un acuerdo que haga viable una solución política al desafío soberanista es la que realiza el PSOE desde lo que se vino a denominar Declaración de Granada. El contenido de la misma que puede leerse en este enlace. Supone una propuesta para un nuevo pacto territorial que incluya a todas las fuerzas políticas y que cuente con el pronunciamiento de los españoles y de los catalanes en sendos referéndums. Una reforma constitucional que suponga el cierre de la estructura de nuestro Estado a semejanza de un Estado federal y el reconocimiento de la singularidad catalana sin que ello suponga la ruptura del irrenunciable principio de igualdad entre todos los españoles. Una propuesta de pacto. Una propuesta de acuerdo. Porque es el pacto y el acuerdo lo que sustentó la recuperación de la democracia tras la muerte del dictador en 1975, lo que ha traído uno de los periodos de mayor prosperidad para la ciudadanía en la historia de nuestro país.

Es el pacto y el acuerdo lo que traerá soluciones y no sólo la estricta aplicación de la legalidad, que es lo único que hasta ahora ha planteado el PP y Mariano Rajoy. Esa es la posición del PSOE que, de nuevo, da muestras de poner los intereses generales de España por encima de posiciones de partido. No hay encima de la mesa ninguna propuesta inclusiva y con el diálogo y el entendimiento de todos como guía esencial. Por eso, espero que mas pronto que tarde, la Declaración de Granada del PSOE sea la propuesta en torno a la cual y haciendo las concesiones mutuas que procedan, permita soluciones acordadas para los próximos decenios. Es la única propuesta viable legal y políticamente. No lo olvidemos: hay que conjugar legalidad y política.

Ahora bien, los soberanistas catalanes tienen una responsabilidad histórica para con el bienestar de la ciudadanía catalana. Perjudicar la estabilidad de su economía y el bienestar de los ciudadanos para los que se gobierna desde las instituciones catalanas es algo a lo que, sinceramente, creo que nadie tiene derecho.