¿Se debería postular Albert Rivera para formar un gobierno estable?

Pedro Sánchez, Albert Rivera y Mariano Rajoy.
Pedro Sánchez, Albert Rivera y Mariano Rajoy.

Hasta ahora siempre hemos pensado que la formación de gobierno corresponde a Rajoy, porque los votos le otorgan mayoría de bloqueo en las instituciones, o a Pedro Sánchez, líder opositor.

¿Se debería postular Albert Rivera para formar un gobierno estable?

Nunca sabremos lo que quieren los ciudadanos porque ninguna agrupación propuesta tendrá el respaldo de las urnas. No habrá segunda vuelta y lo que los partidos decidan en función de una mayoría simple de escaños, será la que gobierne. Sea quien sea, la ley electoral les habrá permitido formar ese gobierno que siempre tendrá un respaldo minoritario del pueblo soberano. Visto así podríamos pensar que el elegido gobernará para todos y no sólo para los que le han respaldado con sus votos, pero no parecen ser esas sus intenciones. Rajoy, que se muestra abierto a realizar reformas pactadas y cambios en las leyes, pero no ha dicho cuales ni en qué, ha decidido no presentarse al cargo de primer ministro y dejar que sean otros los que lo intenten porque sus posibles alianzas no suman con las abstenciones previstas. Las encuestas, que no es algo muy fiable pero no hay de momento otra cosa mejor, nos dicen nada menos que el 63% piensa que sin Rajoy los acuerdos serían más fáciles y lógicos. Aquí se ha oído hablar de la continuista Soraya o de Cifuentes, la única experimentada en pactos.

 Otro que puede intentarlo, y si se ha postulado, es Pedro Sánchez, pero que se encuentra con que el 52% piensan que los pactos serían más fáciles sin él. En este caso no sólo tenemos las encuestas, tenemos además la opinión de los barones del partido, los que decidirán su futuro en el congreso a celebrar en el PSOE, y también de prestigiosos socialistas retirados de la primera fila. Sus posibles socios le insultan con frecuencia, lo tratan de casta, del pasado, de ausente de poder, de vieja escuela, y además amenazan con divisiones internas. Salvo que Ciudadanos se le diese por apoyar esa agrupación, sería necesarios apoyos de separatistas y grupos con subgrupos poco fiables.

¿Cómo podríamos evitar nuevas elecciones mientras el tema catalán sigue adelante sin pausa? Postulando a Albert Rivera como el encargado de agrupar voluntades entorno a un proyecto o programa que recoja las aspiraciones comunes a la mayoría de partidos y llevarlas a buen fin. A su favor juega que es el único candidato que durante la campaña no varió su discurso, siempre fue transparente y preciso, entrando en detalles de programa que quizás no le ha beneficiado demasiado, que el discurso después de las elecciones es el mismo que era antes, coherente. Es también el único que habla con todos los lideres con respeto, que no oculta que su línea roja está en la soberanía nacional de los españoles y poco más, tiene la mano abierta a favorecer tanto al PP como al PSOE o a puntos del programa de Podemos que no cuestionan la Constitución salvo para modificarla por vías legales, un líder de consenso, tanto que no lucha por sillones ni cargos que ya ha rechazado en todas las Comunidades y Ayuntamientos donde podría haberlos conseguido aún sin ganar las elecciones. Alguien que podría rememorar los Pactos de La Moncloa.

No sería fácil con la continuidad de Rajoy o Sánchez, pero sin él parece imposible. Ciudadanos  podría bloquear cualquier intento de formar gobierno solo con votar no, pero no lo hará salvo que el programa que se le presente sea separatista, contra la Unión Europea o contra la Constitución al margen del camino que fijan las leyes.

Los que se entretienen con falsas promesas que soslayan el control de las Cámaras por el PP, o sueñan con apoyos que serán efímeros, ya han agotado sus posibilidades. El Rey daría un verdadero golpe de efecto si encarga la formación de gobierno a alguien que pueda logran un consenso sobre los aspectos esenciales de la reforma deseada, independencia judicial y fiscal, ley electoral, derechos básicos sociales, armonización de poderes no transferibles, leyes de la enseñanza, etc., llevarlos a bien fín, y después, si una mayoría lo pide, nuevas elecciones. Ese alguien es Albert Rivera, tanto por méritos propios (véase el acuerdo para constituir la Mesas y arrancar la legislatura), o por descartes ajenos.

¿Se debería postular Albert Rivera para formar un gobierno estable?
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