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El debate parlamentario devuelve al presidente Pedro Sánchez a la realidad

La falta de material sanitario en España introduce severas dudas sobre la capacidad de previsión del sistema sanitario, totalmente transferido a las comunidades autónomas, lo cual corresponsabiliza por igual a los presidentes autonómicos y estatal.
El debate parlamentario devuelve al presidente Pedro Sánchez a la realidad
Pleno del Congreso que aprobó la prórroga del estado de alarma por el coronavirus. / Mundiario
Pleno del Congreso que aprobó la prórroga del estado de alarma por el coronavirus. / Mundiario

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

En la madrugada de este jueves 26 de marzo, el Gobierno logró un amplísimo respaldo a las medidas adoptadas desde el inicio de la crisis, incluida la prórroga del estado de alarma. Como contrapartida escuchó duros reproches no solo de la oposición sino de sus aliados parlamentarios, resucitando la fragilidad de la coalición que lo apoya. Previamente se había difundido la encuesta del CIS que, con independencia de los datos tan cuestionados desde hace un tiempo, revela una tendencia clara: el PSOE se robustece en el Gobierno y el PP está muy lejos de ser alternativa.

Tras el silencio inexplicablemente impuesto por la Presidenta del Congreso, el debate de ayer permitió exteriorizar en el plano político algunas de las preguntas que se hacen los ciudadanos confinados, disciplinadamente, pero también inundados de información. La posible imprevisión ante la amenaza de epidemia, que tal vez significó perder varias semanas, la insuficiencia de material sanitario tras un mes de declaración de la enfermedad, pese al mando único y la colaboración de las empresas privadas o los detalles de las ayudas económicas, fueron las principales cuestiones sometidas a escrutinio. La dureza de algunas intervenciones hace presagiar que cuando la vida política se normalice y la pandemia se supere, sus efectos se dejarán sentir largo tiempo.

Sobre la cuestión más resaltada en periódicos y televisiones, la falta de material sanitario, el Gobierno se ha remitido a una futura comparecencia parlamentaria. La creación de una comisión de seguimiento en el Congreso era algo debido desde el primer día y parece que por fin será realidad en medio de aspavientos pues la oposición querrá un juicio político y el Gobierno minimizar costes. La falta de material introduce severas dudas sobre la capacidad de previsión del sistema sanitario, totalmente transferido a las comunidades autónomas, lo cual corresponsabiliza por igual a los presidentes autonómicos y estatal. Por otra parte las dudas ya existentes y analizadas en MUNDIARIO sobre las estadísticas de contagios e internamientos, son ya abiertamente comentadas. Tampoco se ha conseguido armonizar datos tras un mes de crisis.

Las residencias de mayores

Y en el límite de la improvisación está la situación de las residencias de personas mayores, de nuevo responsabilidad de las comunidades autónomas. Instituciones diseñadas para una finalidad residencial no pueden ser ahora acusadas de no cumplir parámetros hospitalarios. Ni su estructura, ni sus medios, ni su personal están entrenados o dotados para una emergencia tan extrema. Que desde el primer día no se hayan considerado posibles focos, dice muy poco de la previsión de las diecisiete autonomías y de la incapacidad del vicepresidente Iglesias para todo lo que no sea figurar y predicar. Como muestra de frivolidad, no ha dejado pasar la oportunidad de las medidas excepcionales para dar satisfacción a su ego personal en el CNI.

No es el momento para exigir responsabilidades dijeron ayer los portavoces parlamentarios. Pero sí conviene ir ofreciendo explicaciones solventes. La sobreactuación de los socios catalanes del Gobierno, autores de una bochornosa campaña de descrédito a cuenta de la enfermedad, no puede ser pasada por alto por motivos de estabilidad gubernamental.

La política europea 

Por otra parte, la política europea muestra una vez más su falta de altura. En una entrevista de TVE a la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyden, quedó claro su alineamiento con las tesis de Alemania, su país, denegando los llamados “coronabonos”. En la misma semana el ministro de Economía de los Países Bajos resucitaba el “riesgo moral” de los países del Sur, ya se sabe, los que utilizan los fondos europeos para la fiesta y la buena vida. Hace muchos años que la Unión carece de liderazgo fuerte y no pasa de ser el club reunido alrededor de Alemania y su visión del mundo, basada en la fortaleza de su economía y su propio pasado. Macron, que intentó ser contrapeso,  poco a poco ha perdido toda capacidad de iniciativa frente a esa realidad.

Así pues, con todas sus limitaciones, bienvenidas sean la política, el debate y la rendición de cuentas. @mundiario