El debate del cupo vasco evidencia de nuevo el conflicto de la financiación autonómica

Iñigo Urkullo (PNV) y Alberto Nuñez Feijóo (PP).
Íñigo Urkullo (PNV) y Alberto Nuñez Feijóo (PP).

El ministro de Hacienda, consciente de la ausencia de Cataluña en este proceso, ha deslizado la idea de que la nueva financiación autonómica sea aprobada directamente por las Cortes, en el contexto de la nueva Ley de Presupuestos Generales del Estado.

El debate del cupo vasco evidencia de nuevo el conflicto de la financiación autonómica

Una ley de artículo único ha abierto un debate de fondo, de gran interés político, sobre la financiación de las autonomías. También sobre el cumplimiento de las previsiones constitucionales de igualdad ante la ley. El debate ha colocado en el mismo lado a PP y PSOE, Podemos y los partidos catalanes y,  en frente, a Ciudadanos y Compromis. La postura de este último, integrado en Unidos Podemos, se explica por la peculiar situación de la Comunidad Valenciana, actualmente la peor financiada.

El debate ha evidenciado dos planos: el electoral inmediato, con la vista puesta en Cataluña y el de fondo, la todavía pendiente aprobación de la financiación autonómica. En un último plano, la reforma de la Constitución.

Ciudadanos ha sido muy beligerante y ha concitado críticas acerbas de los demás grupos, cuando tradicionalmente el debate periódico del Cupo vasco, derivado del Concierto económico que gestiona Íñigo Urkullo (PNV), era un mero trámite. Ciudadanos está apostando muy fuerte por la imagen de igualdad de los ciudadanos y de los territorios, para distanciarse del PP y ganarle terreno electoral. Con ese discurso, al mismo tiempo mantiene una fuerte confrontación con los partidos catalanes y evita que el PSC entre en su electorado. Paga un precio no menor, como es la dificultad de implantación en otros territorios, sirvan como ejemplo Galicia o el País Vasco, donde carece de diputados y alcaldes.

El debate de fondo, sobre el que no se quiere entrar, es la financiación autonómica. Retrasada por el Gobierno en el momento álgido de la crisis, ha sido objeto de estudio por una comisión de expertos designados por las Comunidades Autónomas y por el Gobierno, que ya ha rendido su informe. Cataluña ha declinado participar. Correspondería ahora que fuese debatido en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, donde todas están representadas y transformado en norma jurídica. El ministro de Hacienda, consciente de la ausencia de Cataluña en este proceso, ha deslizado la idea de que la nueva financiación autonómica sea aprobada directamente por las Cortes, en el contexto de la nueva Ley de Presupuestos Generales del Estado.

Dos reputados expertos, Angel de la Fuente, director de FEDEA, y Carlos Monasterio, catedrático con extensa obra sobre el tema, han cuestionado la metodología utilizada, los resultados y han defendido la necesidad de reformas de fondo

Consciente de la debilidad gubernamental en ese escenario, Pedro Sánchez ha exigido perentoriamente que el Gobierno explique su posición. Paralelamente, dos reputados expertos, Angel de la Fuente, director de FEDEA, y Carlos Monasterio, catedrático con extensa obra sobre el tema, han cuestionado la metodología utilizada, los resultados y han defendido la necesidad de reformas de fondo. Monasterio, en un artículo reciente, ha añadido algunas reflexiones históricas muy oportunas, como la estrategia inveterada del País Vasco para plantear la renovación del Cupo coincidiendo con los mayores momentos de debilidad del Ejecutivo estatal y sobre todo la desgana histórica del Estado para reformar el sistema que, en su opinión, se deriva del bajo peso del cupo en el total del presupuesto estatal. Cabe recordar que los ciudadanos vascos reciben una financiación por habitante que duplica la media española y que su renta per capita también supera en un 30% a la media del país.

Ante esta situación el gobierno catalán reclamaba un pacto fiscal que diese lugar a una situación parecida, aunque expresamente habían rechazado el modelo vasco al menos en dos ocasiones, conscientes de que siendo muy favorable, también entraña algunos riesgos no despreciables, como la renuncia a los fondos de liquidez del Estado que han permitido que la autonomía catalana siga funcionando pese a que su gobierno la había llevado a la exclusión de los mercados financieros.

El partido que gobierna la Xunta de Galicia, siempre oportunista, esta semana votó a favor del Cupo y después Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP de Galicia y del Gobierno gallego, solicitó explicaciones al Gobierno de Mariano Rajoy. Y así en las demás autonomías. Estamos ante el único debate que, probablemente, justificaría una reforma de la Constitución, y sin embargo apenas hay propuestas claras. Sólo una suma inacabable de particularismos para justificar ayudas específicas, es decir, para recibir más sin pagar el coste de recaudarlo. La armonización del conjunto se deja en manos del gobierno más débil de la historia democrática. Sólo si el PSOE le echa una mano será  posible salir del punto muerto. Y no parece probable a corto plazo.

El debate del cupo vasco evidencia de nuevo el conflicto de la financiación autonómica
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