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MUNDIARIO

¿De qué se habló en Davos?

La demanda de profesionales en el ámbito de la Inteligencia Artificial no para de aumentar. Son aún menos del 5% las empresas que están integrando la IA de un modo significativo en su actividad.

¿De qué se habló en Davos?
Inteligencia Artificial. / Netmedia.MX
Inteligencia Artificial. / Netmedia.MX

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Senén Barro

Senén Barro

El autor, SENÉN BARRO, es director del CiTIUS-Centro Singular de Investigación en Tecnoloxías Intelixentes da Universidade de Santiago de Compostela (USC). Se licenció en Física en la USC en 1985. En 1988 obtuvo el grado de doctor –premio extraordinario– en esa misma universidad. Es catedrático del área de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial desde 1995 y editor o autor de siete libros y autor de unos 300 artículos científicos. Fue rector de la USC y miembro de comités de organización, científicos y editoriales de numerosos congresos y revistas de ámbito internacional. Colabora en MUNDIARIO y es miembro de la Real Academia Galega de Ciencias. @mundiario

En el Foro de Davos, celebrado el pasado mes de enero, el tema estrella fue la IA. A estas alturas seguro que muchos de ustedes ya conocen lo que significa este acrónimo: Inteligencia Artificial. Un socio de McKinsey & Company, consultora de referencia entre las especializadas en las tecnologías, lo expresaba de un modo muy elocuente: “era casi imposible entrar en una sala en Davos y no escuchar a alguien hablando de IA.” En general sobre temas de negocios, pero también sobre otras cuestiones que rodean a la ya denominada “electricidad del siglo XXI”: propiedad de los datos, privacidad o reflexiones de carácter ético.

Otro de los temas “calientes” del foro fue el del empleo y la necesidad de formación continua que conlleva, más aún con la creciente automatización del trabajo a través de la IA. La demanda de profesionales en el ámbito de la IA no para de aumentar. En un estudio basado en LinkedIn, las dos competencias más demandadas durante el presente año están relacionadas, por este orden, con la computación en la nube y la IA. Las empresas están a la busca y captura de expertos en IA, lo que hace que aumente su movilidad, sus sueldos y también que se acepte pulpo como animal de compañía.  Pero no es esto lo único que preocupa a las empresas, sobre todo las grandes, sino también el hecho de que en general no cuentan con un liderazgo en IA entre la alta dirección. No debe sorprendernos, ya que todavía no ha habido tiempo. Aunque la IA lleva décadas de continuo desarrollo, hasta ahora lo ha hecho sobre todo en las universidades y centros de investigación y solo desde hace unos pocos años ha comenzado a permear con intensidad en el ámbito empresarial. Eso sí, ahora es ya una ciclogénesis explosiva y no un tenue orballo.

Tales son las expectativas que la IA está generando, que nueve de cada diez directivos esperan que les ayude a optimizar la actividad de la empresa y un 74% que aumente el número de clientes de la misma. De momento son solo eso, expectativas, ya que son aún menos del 5% las empresas que están integrando la IA de un modo significativo en su actividad.

En todo caso, más allá de la excitación que está provocando la IA y sus potenciales virtudes en el tejido productivo, me gustaría que se pensase también en sus posibilidades para el bien común, que son enormes. Por ejemplo, pensar en repartir con equidad la riqueza que esta tecnología está aportando, algo que de momento no está ocurriendo, bien al contrario. También que sus aplicaciones se extiendan a ámbitos beneficiosos para todos, especialmente para aquellos más desfavorecidos. En un reciente informe del “think-tank” de McKinsey (el McKinsey Global Institute) se afirma que la IA tiene el potencial de contribuir muy positivamente a algunos de los problemas de mayor impacto a nivel social. En particular, podría tener un impacto muy positivo en todos los objetivos de desarrollo sostenible establecidos por la ONU. Son 17 y tan importantes como el fin de la pobreza y el hambre o disponer de una educación de calidad y de energía asequible y no contaminante. ¿Serían estas las aplicaciones de la IA que tanto interesaron en Davos? Me temo que no. @mundiario