De los Principios Fundamentales del Movimiento al “Principio de Peter”

Cuadro de Francisco Franco.
Cuadro de Francisco Franco.
España ha pasado de la oprobiosa dictadura del general Francisco Franco a la alienante dictadura de Peter, señala este analista político y columnista de MUNDIARIO en una nueva entrega.
De los Principios Fundamentales del Movimiento al “Principio de Peter”

Los coches oficiales que recorren las calles de España se han hecho diminutos, insignificantes, como si se estuviesen convirtiendo en una colección de miniaturas de aquellas que coleccionábamos de pequeños. La estatura intelectual, ética y estética de las mujeres y los hombres que se bajan de ellos, permiten imaginarse un mundo en el que los pigmeos podrían aspirar a pivots en la NBA.

La sedes del Estado, Moncloa y sus 17 reproducciones, el Congreso y sus 17 fotocopias, el TC, los Tribunalitos Superiores, el Consejo de Estado, el Banco de España, la CNMV, el Senado, las Diputaciones, ¡la madre que parió a tanta institución de cartón piedra!, parecen maquetas de “playmobil” que moldean a su capricho los hombres invisibles de los mercados, los hombres de negro de Bruselas y esa nueva y empalagosa Pipi calzas largas a la que llamamos Ángela Merkel.

España, capital Bruselas, es un Estado virtual en las manos miserables que ahora mismo le dan cuerda al reloj de la historia. ¡El Señor proteja a los españoles encerrados con el juguete roto del poder elegido, la soberanía deficitaria y la precoz democracia marchita!

La placenta sociológica de la mediocridad

En plena crisis de tantas cosas, la mediocridad se expande como una enredadera entre los elegidos y los electores, entre los que mandan y los mandados, en un país que se libró hace más de tres décadas de los infaustos Principios Fundamentales del Movimiento, para acabar sometiéndose al “Principio de Peter” que se expande ahora en metástasis por toda su geografía ideológica, política, empresarial, sindical, mediática, social, indignada e indignante.

¡Podrían haber avisado de que sólo íbamos a cambiar la dictadura de Franco por la dictadura de Peter, hombre! Porque esta no es la España con la que soñábamos en las noches hermosas de la transición, que nos la han cambiado.

Ni personas como Rajoy, Rubalcaba, las dos Sorayas, Cospedales, Valencianos, Griñanes, Mas, Urkullus, Cándidos, Rosells, MAFOS, Montoros, Sorias, Colaus, Talegones, Roucos, gente así, pudieron soñar jamás con llegar tan arriba, ni 47 millones de españoles, en sus peores pesadillas, imaginaron que podían caer tan bajo.

Yo me acuso el primero, y después al resto de decenas de millones de compatriotas, de estar imputados por acción, omisión, sumisión, resignación, obcecación o indignación con efectos retardados, en el repugnante delito colectivo de corrupción pública y privada, oficial y civil, institucional y doméstica, en una placenta sociológica en la que hemos aceptado la mediocridad integral como animal de compañía en esta etapa tan oscura de nuestra historia.

Iconos nacionales del Principio de Peter

Aún está caliente la foto de Pepe Blanco llegando a Santiago para ganarse el Jubileo. Llegó a ministro de Fomento y a número dos del PSOE como alumno aventajado de Peter. Apenas hace dos años, no olvidaros, incluso aspiraba a llegar a Galicia en su AVE investido de mesías prometido. Menos mal que la Justicia lo convirtió en ciudadano de a pie, en peregrino del Camino de Santiago de esos que ya no se detienen en gasolineras, sino en albergues. Y ya ha dicho Soraya Rodríguez, en su osadía, que aspira a sucesora de Rubalcaba, ese señor que ha dejado el listón del PSOE tan bajo. Y la otra Soraya, que se piensa tanto lo que dice y nunca dice lo que piensa, ha sido convertirse en la obediente niña de sus ojos de la Merkel y se ha dejado querer por los confidenciales que la señalan como heredera de Rajoy.

Habla Griñán, ese icono andaluz de la mediocridad política, y tiemblan las paredes de la calle Ferraz. Dicen que va a hablar un tal Bárcenas, en un plagio de las “cartas desde mi celda” de Bécquer, y se produce talmente un tsunami en la calle Génova. Si Puyol junior pasase la ITV de la Justicia, que no sé yo, lo mismo podría convertirse en el recambio de Artur Mas cuando acabe “gripado” de tanto pasarse de vueltas con la independencia. Y sale en todos los telediarios, por ejemplo, La Cospedal. Esta señora ya no es que se piense todo lo que dice, es que se lo lee, macho. Con puntos y comas. Y todavía no ha dicho su última palabra, perdón, no se la ha leído, sobre sus derechos de sucesión al trono de Mariano. Y, bueno, mientras tanto, sigue Ana Botella como alcaldesa de Madrid, y Almunia como comisario de España, por España y contra España en Bruselas, y mis paisanos vigueses esperando a que Abel Caballero, adicto a las manifestaciones alucinógenas, aproveche la oportunidad de la sádica sanción del tax lease para transformar por primera vez a sus ciudadanos en rebeldes con causa. Y, así, con este catálogo de nombres, hombres, mujeres y circunstancias que hieren la sensibilidad de los ciudadanos por los cuatro puntos cardinales, podríamos pasarnos el verano, el otoño, el invierno y la primavera.

¡Es la leche la pandemia de mediocridad que azota España, oye! Estamos aplicando el Principio de Peter con todas sus consecuencias y, aunque sólo sea por deducción, igual podríamos llegar a una visión optimista respecto a las altas tasas de paro genuinamente españolas: seis millones y pico de mujeres, por lo menos, se mantienen inmunes a esa terrible y contagiosa enfermedad nacional de alcanzar su máximo nivel de incompetencia. 26 de cada cien españoles en edad de trabajar, garantizan la esperanza de un futuro laboral en el que no impere la mediocridad y la incompetencia endémica. ¡No me extraña que 6,5 nos parezca una nota inalcanzable para conseguir una beca individual universitaria, una beca colectiva para poder licenciarnos en historia!

De los Principios Fundamentales del Movimiento al “Principio de Peter”
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