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De incoherentes a manipuladores, los insultos de Garrido a Ciudadanos

Antes de su inesperado fichaje de este miércoles, el expresidente de la Comunidad de Madrid era visto como uno de los principales enemigos del partido naranja.

De incoherentes a manipuladores, los insultos de Garrido a Ciudadanos
Ángel Garrido, nuevo integrante de Ciudadanos. / Twitter
Ángel Garrido, nuevo integrante de Ciudadanos. / Twitter

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Héctor Antonio Morales

Héctor Antonio Morales

El autor, HÉCTOR ANTONIO MORALES, es colaborador de MUNDIARIO. Se formó en la Universidad Rafael Landívar de Guatemala. @mundiario

El fichaje de Ángel Garrido por Ciudadanos en la mañana de este miércoles fue un duro golpe de efecto para el panorama político del país. El expresidente de la Comunidad de Madrid celebró su fichaje y aseguró que había dado el paso correcto pese a pasar a aspirar al Parlamento Europeo a ser el número 13 de la lista de C's a la Asamblea de Madrid. Pero lo cierto es que pese a esa entrañable y decidida presentación, el historial entre Garrido y los que desde este miércoles son sus compañeros ha estado marcado por serias diferencias.

No hay que remontarse tan atrás para encontrar la primera señal de enfrentamiento. Recién en octubre del año pasado en el pleno legislativo el entonces integrante del PP tildó a los naranjas de ser unos oportunistas. "Según les convenga para su discurso, traen a la Asamblea de Madrid asuntos que no son competencia de las comunidades autónomas. Es decir, trabajan para su titular y no por los madrileños", les atacó en aquella oportunidad.

En ese mismo escenario atacó al partido por no ser consecuentes en sus acciones. El otrora dirigente celeste les acusó de apoyar al PSOE para luego hacerlo caer y encima culpar al que era su partido. "Ustedes apoyaron decisivamente tumbar el Gobierno de España del PP que había dado un paso claro en esta materia para apoyar que llegara el Partido Socialista y luego cuando hacen caer ese Gobierno y llega otro que ataca la gestación subrogada vienen a quejarse a esta Cámara al PP, a usted le parece que eso tiene una mínima coherencia", les espetó.

Y es que parece que la ametralladora de Garrido tenía de todo para todos en el partido naranja. Rematando su faena, les acusó, en ese mismo mes en el mismo lugar (la Asamblea de Madrid, para dejar claro) de querer pretender que esta asamblea fuera una secta en la que todos giraban en su misma dirección. "No sé si ustedes creen que en la nueva política los partidos son monolíticos y todo el mundo piense exactamente igual que los demás como si fuera una secta. En mi partido eso afortunadamente no lo es y eso me recuerda a otros tiempos. Ustedes van en muy mala dirección".

Pero al partido naranja no debería sorprenderle. Garrido nunca ocultó su disgusto con éstos e incluso tuvo insultos para los nombres propios del partido, que total ni él mismo pensaba en lo que iba a terminar. Así, por ejemplo, insultó a Ignacio Aguado, jefe del partido en la capital y quien desde este día será su jefe. De Aguado llegó a decir que era "el tonto útil de la izquierda, el que está haciendo el caldo gordo seguramente con la intención de que algún día gobierne", esto en una rueda de prensa en enero del año pasado.

Pero Garrido no quería dejar títere con cabeza. Su convicción anticiudadanos era tal, que llegó a apuntar a la cabeza del cuerpo, es decir a Albert Rivera. Cuando éste presentó la limitación de mandatos, el expresidente de la Comunidad de Madrid lo interpretó como un robo a Cristina Cifuentes, a la sazón jefa de los populares en la capital. En su Twitter, Garrido se burló del que es hoy su líder supremo agregando una foto con las teclas de Copiar y Pegar.

Realmente nada hacía pensar el movimiento tan abrupto que daría Garrido esta mañana de miércoles al anunciar su llegada al partido naranja. Mucho tendrá que hacer ahora para ganarse la confianza absoluta de sus nuevos jefes pues le han dejado en apenas la posición 13 de la lista para la Comunidad de Madrid, algo que dice que ha prácticamente perdido los privilegios que tenía con el PP.

Es cierto que estas palabras han quedado atrás y si se le fichó es porque en C's se han olvidado, pero ahora el incongruente es él y habrá que ver cómo evita caer en lo que él tanto criticaba. @mundiario