Tres cumbres y un balance de 2018: ¿Hay una agenda para el mundo?

María Fernanda Espinosa.
María Fernanda Espinosa.

En el último tramo del año se realizó una serie reuniones de carácter global: la del Grupo de los 20; la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático y aquella que aprobó el Pacto Mundial de Migración. ¿Cuál fue su resultado?

Tres cumbres y un balance de 2018: ¿Hay una agenda para el mundo?

Todo ocurrió en diciembre. La serie comenzó con la reunión del Grupo de los 20 en Buenos Aires, respecto de la cual las principales expectativas se centraban en las discusiones sobre cambio climático y el enfrentamiento comercial entre Estados Unidos y China. Sobre el primer tema, la declaración final incluyó la mención al carácter “irreversible” del Acuerdo de París (con un párrafo en que Estados Unidos ratifica que se retirará de él). En cuanto al segundo, el documento señala fallas en el sistema multilateral de comercio y propone reformar la OMC, mientras que los dos contenedores en la guerra de aranceles declararon una tregua virtual y prosiguen las negociaciones.

El documento incluye también una serie de temas que se debatieron en las reuniones previas durante el año a propuesta de Argentina en su condición de anfitrión: el futuro del trabajo, la seguridad alimentaria, infraestructura para el desarrollo y la perspectiva de género, con numerosas referencias a la Agenda 2030 de Naciones Unidas.

Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático

Sin respiro, se celebró en Katowice (Polonia) la COP24 sobre Cambio Climático de la cual debían salir dos cosas. Por un lado, el desarrollo del reglamento para aplicar el Acuerdo de París. Por otro, una declaración que recogiera las conclusiones del informe de expertos que asesoran a la ONU y que advierte que el mundo se está quedando sin tiempo para evitar las peores consecuencias del cambio climático.

Respecto al primer punto, se aprobó la parte más importante del reglamento pero el apartado referido a los mercados de carbono (el intercambio de cuotas de emisiones de gases de efecto invernadero entre países) bloqueó durante horas la negociación. Finalmente, se acordó que este punto se cerrará en la próxima cumbre. El resto del reglamento, que incluye medidas de transparencia, recortes, adaptación a los impactos del calentamiento global y financiación, se cerró satisfactoriamente.

En el centro de la discusión (que debía ser consensuado por los casi 200 países presentes) ha estado el informe elaborado por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, por sus siglas en inglés). Ese documento detalla los riesgos a los que se enfrenta el planeta si la temperatura supera 1,5 grado respecto a los niveles preindustriales (ahora está ya en un grado). Mientras Estados Unidos, Arabia Saudí, Rusia y Kuwait querían restar importancia al informe y a sus conclusiones, otros Estados querían que ese documento científico estuviera en el centro de la discusión.

Durante la cumbre el Secretario General de la ONU hizo un llamado por "flujos financieros predecibles y accesibles, para la transición económica hacia un mundo con bajas emisiones y resiliente al clima". Recordó que los países desarrollados tienen la obligación financiera de apoyar a los países en desarrollo, según lo establecido por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que se firmó en 1992, hace más 25 años, y en virtud de la cual se formuló el Acuerdo de París. También pidió el desarrollo de un “conjunto de reglas flexible pero sólido” para implementar el Acuerdo, ya que 2018 fue acordado  por las propias partes de la CMNUCC como fecha límite para estas directrices. Para que los países puedan avanzar destacó la importancia de generar confianza a través de un "marco de transparencia fuerte para monitorear y evaluar el progreso en todos los frentes: mitigación, adaptación y provisión de apoyo, incluyendo financiamiento, tecnología y desarrollo de capacidades".

Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular

Con una votación de 152 países a favor, 5 en contra, y 12 abstenciones, la Asamblea General aprobó el proyecto de resolución que reafirma el compromiso de la ONU con el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, adoptado por más de 160 países en Marrakech, Marruecos.

Se trata del primer acuerdo global para ayudar a aprovechar los beneficios de la migración y proteger a los migrantes indocumentados y consta de 23 objetivos, entre los que se encuentran medidas contra la trata de personas y la separación de las familias.

El Secretario General de la ONU recordó que el Pacto no es legalmente vinculante y reafirma los principios fundamentales de la comunidad global, entre ellos la soberanía nacional y los derechos humanos universales, al tiempo que señala el camino hacia acciones humanas y sensatas para beneficiar a los países de origen, tránsito y destino, así como a los propios migrantes.

 “[El pacto…] exige una mayor solidaridad con los migrantes en situaciones de terrible vulnerabilidad y abuso; subraya la necesidad de anticipar las tendencias futuras, desde los mercados laborales hasta los impactos del cambio climático; y destaca el imperativo de diseñar más vías legales para la migración, lo que también ayudaría a combatir el tráfico y la explotación”, expresó António Guterres.

El titular de la ONU aseguró que el liderazgo será crucial para “dar vida al Pacto” y para evitar los mitos y el discurso despectivo que “se han vuelto demasiado frecuentes”.

La presidenta de la Asamblea General, Maria Fernanda Espinosa, les recordó a todos los Estados la importancia del apoyo mundial al Pacto:  “Los 23 objetivos del pacto contienen principios rectores que reafirman la soberanía de los Estados, la protección de los derechos humanos y el impacto positivo de la migración en el desarrollo sostenible, la perspectiva de género, el interés superior del niño y el enfoque multisectorial. Quién puede estar en contra, por ejemplo, de lineamientos que fortalecen la lucha contra el tráfico ilícito de migrantes y la trata de personas. Tengo la convicción de que todos queremos erradicar ese flagelo que además afecta de manera más aguda a las mujeres y las niñas”, dijo.

También en el tramo final del año, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre los derechos de los campesinos y otras personas que trabajan en zonas rurales, enfocado desde una perspectiva de derechos humanos.

Al respecto, Melik Özden, el director de CETIM, una de las ONG involucradas en este tema en las Naciones Unidas, le aseguró a Noticias ONU que se trata de un paso positivo, pero que aún falta mucho camino por recorrer: "Esta es una victoria sobre todo para los propios campesinos, que habían estado pidiendo esto a través de sus representantes durante años, y celebramos este reconocimiento histórico por parte de los Estados miembros de lo que el campesinado ha traído y sigue trayendo a la humanidad. Pero el trabajo no termina aquí. El siguiente paso es la implementación efectiva de esta declaración, de la mano de las poblaciones rurales”, concluyó.

¿Dónde estamos?

La agenda que comprende los principales desafíos: amenazas ambientales, tragedias humanitarias, desigualdad de género, déficit en estándares de derechos humanos, pobreza, calidad institucional, etc. fue trazada hace tres años por los países miembros de la ONU en la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pues bien, vistos estos ejemplos entre tantos hechos, encuentros y declaraciones producidos durante el año (se podrían citar muchos más) ¿cuál es la conclusión? Sin dudas existen avances, pero también frustraciones. Hay compromisos, pero otros se dejan de lado. Pero no hay una agenda alternativa, no hay otra propuesta inclusiva, especialmente de los más vulnerables. En definitiva, el multilateralismo, el compromiso de acción común, de compromisos, de resignar intereses o posturas particulares en pos del objetivo común o de las generaciones próximas está en debate. Pero quizás de él podría decirse aquello que se menta de la democracia. Sin dudas es el peor sistema, con excepción de todos los demás. @mundiario

Tres cumbres y un balance de 2018: ¿Hay una agenda para el mundo?
Comentarios