Cuando la indignidad se transforma en muerte

Solidaridad contra el fuego. / Twitter
Solidaridad contra el fuego. / Twitter

¿Qué PPiensan hacer ahora? Estamos hablando de muertos, tan grave como eso. ¿Vamos a seguir hablando de Catalunya o vamos a dar la cara, "señor" Feijóo?

Cuando la indignidad se transforma en muerte

Cuando la indignidad se transforma en muerte no es solo fuego lo que incendia nuestras almas. Cuando el chapapote asolaba nuestras costas tuvimos que remangarnos y salir a limpiar con nuestras propias manos lo que otros contaminaban con su incompetencia. Marchamos como un solo corazón clamando en las calles responsabilidades que nunca asumieron. Ahora son nuestras manos las que unidas tienen que apagar un fuego que nos quema la vida, que hace arder las entrañas de un país ninguneado por quien lo tendría que proteger.

Nuestra dignidad nunca tuvo precio, ni antes ni ahora. Ni el chapapote ni el fuego nos van a extinguir, y aún con la garganta quemada seguiremos en pie luchando por nuestra tierra.

La indignación y la desolación crecen de forma proporcional a cada centímetro de la cuna de nuestros ancestros arrasada, cada vida segada por la incompetencia y la usura.

El terror dibujado en los rostros de los ancianos que nunca pensaron que verían algo parecido, el terror de quien tiene que salir - hombres y mujeres - a apagar llamas que devoran todo vestigio de vida con sus propias manos y arriesgando su integridad por falta de brigadistas, el terror de niños que no tendrían que haber sentido nunca terror.

Recuerdo ese miedo y esa angustia en carne propia, cuando un incendio en Louro nos cercaba, era también una niña que observaba como toda su familia hacía frente al fuego y como se metía lo indispensable en el coche por si había que salir corriendo, dejando todo atrás.

Siempre hubo incendios, es la excusa de unos. Es que como no llueve, apuntan como si siguiésemos en la dinámica de tragar con todo, del "mexan por nós e dicimos que chove"

Pero no, no llueve sino sobre mojado. Lo que llueve es la incompetencia de un presidentillo con aspiraciones a los madriles, que se atrevía a decir hace tan solo unos días que el despido de casi 500 brigadistas no iba a afectar a la lucha contra incendios. Un presidentillo que otorga con su único beneplácito otros 60 años de concesión a las celulosas que nos ahogan y contaminan día a día a los pontevedreses. Un presidentillo que cambia la ley para permitir la recalificación de terrenos quemados. Un presidentillo cuya política forestal es la de llenar a Galiza de eucaliptos y de desidia.

¿Qué PPiensan hacer ahora? Estamos hablando de muertos, tan grave como eso. ¿Vamos a seguir hablando de Catalunya o vamos a dar la cara, "señor" Feijóo? ¿Vamos a asumir nosotros también, como votantes, nuestra responsabilidad? Alguien colocó a este presidente con mayoría absoluta.

Somos un pueblo con dignidad, una nación que sabe resurgir una y otra vez cual ave fénix, pero no estamos dispuestos a que dirija nuestro destino quien nos ningunea y nos lleva a la destrucción y a la muerte. Porque ¡nunca máis lumes, Nunca Máis!

Cuando la indignidad se transforma en muerte
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