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MUNDIARIO

La crisis del PSdeG - PSOE parece que no tiene padrinos en Galicia

Si el alcalde de Vigo, Abel Caballero, es el gran referente electoral del PSOE en el noroeste de España, ¿puede ser ajeno a la crítica situación de su partido en Galicia? ¿La derrota del 12-J corresponde exclusivamente al candidato a la presidencia de la Xunta?
La crisis del PSdeG - PSOE parece que no tiene padrinos en Galicia
El alcalde de Vigo, Abel Caballero. / RTVE
El alcalde de Vigo, Abel Caballero. / RTVE

Alfonso Villagómez

Doctor en Derecho.

La actividad política, tanto del lado de nuestros representantes como, sobre todo, del de los medios de comunicación –en un sentido amplio, se incluyen aquí también las redes sociales–, está adquiriendo altas dosis de banalidad. De tontería, al fin y al cabo. 

Las banalidades eran, en el sistema feudal francés, las instalaciones técnicas que el señor feudal tenía la obligación de mantener y de poner a disposición de todos los habitantes del señorío, y como contrapartida, esos habitantes solamente podían utilizar, mediante pago, esas instalaciones técnicas. Como la noria de Vigo y las hamacas de Samil.

Quizá uno de los más conocidos políticos de esta manera de gestionar los asuntos públicos sea precisamente el alcalde de Vigo, Abel Caballero. La iluminaria de la actividad de Caballero adquiere todo su esplendor en las fechas navideñas que en Vigo empiezan ya desde el estío. Los ciudadanos vigueses, desde el lujoso Canido hasta el proletariado de Coia abrazan con entusiasmo la puesta en la Luna que patrocina su alcalde. No importan los graves problemas económicos y de salud pública, lo trascendente es que la ciudad se ilumine al son que baila y grita un desatado Caballero. No importa la creciente desigualdad que sigue aumentado en la primera villa de Galicia. No importa el desastre del naval, la deficiencia de los  servicios municipales de seguridad y prevención, el caos urbanístico en que está inmerso Vigo sin plan general municipal no se sabe ya desde cuanto hace... La gran fiesta no puede decaer en la ría.

Mientras, el partido del Alcalde de Vigo, el PSOE, agoniza en Galicia entre las frágiles manos de un sobrino, que con más fuerza de voluntad que apoyos, intentó  salvar los viejos muebles de una organización hipotecada por el propio Abel Caballero

Como comentó Roberto Blanco Valdés recientemente en el periódico La Voz de Galicia, el hecho de que "los principales exponentes del potente poder municipal socialista en Galicia –con el alcalde de Vigo  a la cabeza– hayan dejado solo a Gonzalo Caballero en un momento tan fundamental como el del primer comité nacional postelectoral" lanza un mensaje que es "tan evidente como falso e insolidario": "la derrota corresponde exclusivamente al candidato de la Xunta, ese con el que todos los alcaldes ausentes pasearon por sus ciudades respectivas anunciando la buena nueva de un cambio imparable en la Xunta de Galicia". Dicho en palabras llanas: si el alcalde de Vigo, Abel Caballero, es el gran referente del PSOE en el noroeste de España, ¿puede ser ajeno a la crítica situación de su partido en Galicia?

Este  tiempo líquido que nos toca vivir es terreno abonado para estos modos de  política del cainismo y la prepotencia. ¿En algún momento sabremos cómo desecharla? ¿Es tan difícil recuperar la solidez  y el compromiso serio con los intereses generales? No es  mi competencia llevar a cabo esta aparentemente  tarea ingente. Suerte y decisión a los que sí les corresponde acabar con esta  política de la banalidad tan ramificada, pero corregible. Si se quiere, claro. @mundiario