La crisis de los incendios arrastra a los territorios a la confrontación entre el PP y el PSOE

Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León. / @alferma1.
Mientras Castilla y León, Galicia, Extremadura o Asturias lidiaban con el fuego, las direcciones nacionales de socialistas y populares transformaban la crisis en un arma arrojadiza a pocos meses del reinicio del ciclo electoral.

Los incendios forestales más devastadores del verano han dejado tras de sí un doble balance: el del daño ambiental y social, con miles de hectáreas calcinadas y familias que regresan a pueblos arrasados, y el de una confrontación política que ha sobrepasado los límites de la gestión institucional. Lo que debería haber sido un frente común ante una catástrofe se ha convertido en un nuevo episodio de la batalla entre PSOE y PP, un choque que ha arrastrado a las comunidades autónomas y puesto a prueba a sus líderes.

La lógica de la política nacional ha contaminado el terreno local. Mientras Castilla y León, Galicia, Extremadura o Asturias lidiaban con el fuego, las direcciones estatales de socialistas y populares transformaban la crisis en un arma arrojadiza. El resultado: la incomodidad de dirigentes autonómicos y la sensación de que la catástrofe se ha gestionado con un ojo puesto en la emergencia y otro en la estrategia electoral.

Castilla y León, la comunidad más castigada por los incendios y con elecciones autonómicas a la vista, se convirtió en el epicentro de la disputa. Un comentario irónico del ministro de Transportes Óscar Puente, señalando que la situación estaba “calentita” mientras los fuegos avanzaban, abrió la polémica contra Alfonso Fernández Mañueco, presidente autonómico del PP, a quien acusó de estar de vacaciones mientras los pueblos castellanoleoneses eran consumidos por las llamas.

La respuesta vino desde el otro lado y escaló cuando la directora general de Protección Civil acusó a los barones populares de pedir “imposibles” y de generar “polémicas artificiales para tapar su gestión”. El vicesecretario de Política Autonómica y Municipal del PP, Elías Bendodo, elevó al máximo la tensión al tildar de “pirómana” a Virginia Barcones.

Fuentes de ambos partidos en la comunidad admitieron a El Mundo que estas intervenciones nacionales han complicado la gestión política local. Los socialistas reconocen que Puente “va por libre” y tensiona la estrategia de Carlos Martínez, candidato a las autonómicas. En el PP, las palabras de Bendodo tampoco fueron bien recibidas.

El dilema de los líderes autonómicos

Más allá de la disputa central, los presidentes regionales han tenido que sortear la presión de sus propios partidos. Mañueco en Castilla y León, Alfonso Rueda en Galicia o María Guardiola en Extremadura se vieron obligados a responder a la estrategia marcada desde Génova.

En el PSOE, las contradicciones también fueron evidentes. Mientras algunos dirigentes socialistas elevaban el tono contra las autonomías del PP, barones autonómicos como el asturiano Adrián Barbón apostaban por la cooperación interterritorial y el refuerzo de la prevención como salida de futuro. Asturias ya trabaja en una estrategia conjunta con Galicia, Castilla y León y Cantabria para mejorar la coordinación. Ese enfoque de cooperación interterritorial contrasta con el ruido de la confrontación nacional, y plantea una lección clara: la prevención y la respuesta ante catástrofes requieren políticas de Estado, no trincheras partidistas.

La diferencia de discursos refleja el dilema de los líderes autonómicos: atender a la urgencia del incendio con pragmatismo, o sumarse a una pugna nacional que en muchos casos erosiona su propia autoridad en el territorio.

La magnitud de los incendios, descritos por Protección Civil como “la peor catástrofe de la historia reciente en Europa”, ha puesto de manifiesto deficiencias estructurales: la falta de coordinación entre administraciones, la insuficiencia de recursos y la necesidad de actualizar los sistemas de prevención ante fenómenos cada vez más extremos.

En Castilla y León, la percepción ciudadana es que la Junta no reaccionó con la rapidez necesaria, lo que ha derivado en protestas en localidades poco acostumbradas a la movilización social. En paralelo, el PSOE intenta capitalizar ese malestar, mientras el PP defiende que las ayudas y la presencia institucional están siendo contundentes. @mundiario