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El coronavirus normaliza la Conferencia de Presidentes

Aunque Zapatero pretendía que tuviese periodicidad anual, hasta que estalló la crisis del coronavirus únicamente se habían celebrado seis conferencias de mandatarios autonómicos.
El coronavirus normaliza la Conferencia de Presidentes
Conferencia de Presidentes. / Mundiario
Conferencia de Presidentes. / Mundiario

Manuel Fraga se atribuía la paternidad de la criatura. Primero en un sonado Debate sobre el Estado de la Autonomía, el de 1993, y poco después en su libro "Impulso autonómico", el entonces titular de la Xunta propuso la puesta en marcha de un mecanismo estable de colaboración entre las comunidades y el Gobierno central: la Conferencia de Presidentes, así con mayúsculas. A José María Aznar, que de fraguista tenía poco, no acabó de convencerle la idea, razón por la cual hubo que esperar a que transcurrieran sus dos legislaturas presidenciales para que un nuevo inquilino de La Moncloa, el socialista Rodríguez Zapatero, la institucionalizase. La primera se celebró el 28 de octubre de 2004. Fue la única a la que pudo asistir Don Manuel, que pocos meses después perdería la mayoría que le permitió gobernar Galicia durante tres lustros.

Aunque Zapatero pretendía que tuviese periodicidad anual, hasta que estalló la crisis del coronavirus únicamente se habían celebrado seis conferencias de mandatarios autonómicos. Sólo dos de ellas tuvieron lugar en la etapa de Mariano Rajoy. Desde hace unos meses estaba en preparación la séptima. Iba a ser la primera convocada por Pedro Sánchez, a quien su dependencia parlamentaria de los soberanistas catalanes y de los nacionalistas vascos y la dura oposición del PP, le complicaría mucho el manejo de este tipo de reuniones multilaterales al máximo nivel. Es muy probable que la convocatoria no llegase a cuajar o, peor aún, que aquello acabase como el rosario de la aurora, dada la enorme tensión política y territorial generada por el procés y sus consecuencias. Nunca lo sabremos.

La virulenta irrupción de la Covid-19 lo cambió todo. En menos de un mes los mandatarios autonómicos se han reunido telemáticamente en cuatro ocasiones. Las citas son los domingos a mediodía, a la hora de misa. A destacar que en todas ellas participan con normalidad País Vasco y Cataluña, habituales ausentes de este tipo de conclaves cuando la convocatoria era presencial. No ha habido hasta hoy plantones, ni portazos. Y por los condicionamientos tecnológicos, las videoconferencias de presidentes no propician un auténtico debate. Las intervenciones las abre y cierra Sánchez sin posibilidad de réplicas ni de intercambio de criterios entre los mandamases regionales. 

Se dice que después del coronavirus casi nada será igual que antes. Pero los cambios no han de ser necesariamente a peor. Con sus más y sus menos, por la vía de los hechos y de la fuerza mayor, se ha normalizado un instrumento de cooperación institucional fundamental para fortalecer el Estado de las Autonomías, como propuso Fraga, a partir de los principios constitucionales de lealtad y solidaridad. A los presidentes autonómicos no les resultará fácil justificar su inasistencia a las conferencias a las que en adelante les convoque el presidente Sánchez, sobre todo porque los ciudadanos de a pie esperan que sus representantes políticos e institucionales sean capaces de sentarse a dialogar y ponerse de acuerdo para la reconstrucción económica y social que España tendrá que afrontar cuando pase todo esto. @mundiario