La Corona se muestra tranquila ante el futuro judicial de Juan Carlos I

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Juan Carlos I. / Mundiario

Pese a las evidencias en su contra, la Casa Real confía que finalmente ni el Supremo ni Hacienda actuarán contra Juan Carlos I. 

 

La Corona se muestra tranquila ante el futuro judicial de Juan Carlos I

Este pasado mes de agosto y lo que llevamos de septiembre de 2021 han sido pródigos en contradictorias noticias sobre la suerte judicial y las consecuencias de haber cumplido o no sus obligaciones fiscales del rey honorífico, desde que abdicó la Corona, no sin antes habernos dejado el mensaje de que pensaba seguir al frente de su empleo como primer empleado del Estado, donde auguraba comprometerse con la ejemplaridad que reclamaba para los demás. Inicialmente, la Fiscalía del Tribunal Supremo sostenía que Juan Carlos hubiera podido haber cobrado "comisiones y otras prestaciones de similar carácter en virtud de su intermediación en negocios empresariales internacionales" (viejo asunto ya conocido por sus rendimiento a cuenta de la renta del petróleo), sospecha desprendida de comisión rogatoria librada por el teniente fiscal del Supremo, Juan Ignacio Campos, a las autoridades suizas, que mantienen abierta una investigación sobre la fundación Zagatka. Se trataba del llamado “Caso Majestad” investigado por el fiscal Suizo Yves Bertossa.  Zagatka fue fundada en 2003 por Álvaro de Orleans-Borbón, primo lejano de Juan Carlos I, quien le sufragó gastos de vuelos privados. a través de depósitos abiertos en entidades financieras como Credit Suisse o Lombard Odier.

Pero la Casa Real está tranquila y todo indica que tiene la seguridad de que en última instancia, ni la Fiscalía del Supremo ni la Agencia Tributaria irán más allá de lo que han ido con respecto a las actuaciones controvertidas del ex monarca.

Lo cierto es que Juan Carlos I aparecería como beneficiario de Zagatka hasta el pasado mes de junio de 2021, cuando la fundación modificó sus estatutos y suprimió a ex monarca y a sus tres hijos como beneficiarios. En su día, Se entendió que la marcha de España del rey honorífico era la única salida al trascender la naturaleza negocios y sinecuras en el extranjero al margen de sus obligaciones como cualquier contribuyente español con residencia oficial en este país. Era la primera vez que el ministerio público se pronuncia sobre el origen de dinero del anterior rey que pudiera tener oculto en paraísos fiscales lo que derivaría en la posible comisión, dado su origen, de al menos cuatro delitos: blanqueo de capitales, contra la hacienda pública, cohecho y tráfico de influencias para obtener los capitales.

Pero el asunto daría un nuevo giro, cuando, hace unos días, a Fiscalía General del Estado emitía una nota pública en la que rebajaba de modo notable el sentido acusatorio del motivo de la comisión rogatoria enviada a las autoridades suizas el pasado febrero, donde se apuntaba al rey honorífico como posible perceptor de comisiones y otras prestaciones de similar carácter en virtud de su intermediación en negocios empresariales internacionales.

Juan Carlos ya no es beneficiario de Zagatka

El pasado 21 de septiembre, se conocí que la Agencia Tributaria de España había recibido respuesta de la Administración Tributaria de Liechtenstein en la que se detallaba que el mal llamado rey emérito no era beneficiario de la Fundación Zagatka, que fue constituida por el primo de Juan Carlos I, Álvaro de Orleans-Borbón, en ese principado. Tal circunstancia no desmentía otras sospechas y evidencias que no fueron desmentidas. los beneficios que Juan Carlos estuvo obteniendo de esta fundación a través de la cual se pagaron sus viajes y como rentas de las que se benefició y de las que no diera cuenta a hacienda en su momento, hubo de llevar a cabo regularizaciones por importe total, en dos tramos, del orden de los más cinco millones de euros, para no ser acusado de delito fiscal. Pero el que ahora no sea beneficiario de Zagatka no quiere decir que no lo fuera.

Se supo que los abogados del Rey honorífico habían sido avisados con anterioridad de que se había habían abierto tres investigaciones sobre el origen de su patrimonio por parte del teniente fiscal del Tribunal Supremo en junio, noviembre y diciembre de 2020.  La estrategia de defensa del abogado de Juan Carlos se agarró a falta de requerimiento previo, como excusa absolutoria, contemplada en el artículo 305.4 del Código Penal, lo que le permite quedar exento de incurrir en delitos fiscales en supuestos como éste ya que “queda libre de responsabilidad el que regularice su situación tributaria, en relación con las deudas a que se refiere el apartado primero de este artículo, antes de que se le haya notificado por la Administración tributaria la iniciación de actuaciones de comprobación”. Por eso ex monarca pudo hacer dos regularizaciones fiscales porque sabía que lo estaban investigando. La primera, el 9 de diciembre por 678.000 euros en relación al uso de tarjetas bancarias con fondos opacos del empresario mexicano Allen Sanginés-Krause, uno de los tres asuntos investigados. Y una segunda el 25 de febrero por casi 4,4 millones de euros por rentas no declaradas en relación con los gastos costeados por la Fundación Zagatka.

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Juan Carlos, su primo y los fiscales. / Mundiario

 

La presunta conculcación de inocencia

La famosa comisión rogatoria, del pasado 24 de febrero de 2020, aunque no se supo de ella hasta el 3 de septiembre de 2021, pretendiera que la Oficina Federal de Justicia de Suiza le remitiera la información de todas las cuentas en el país de la Fundación Zagatka entre los ejercicios 2016 y 2019, y su relación con los gastos del rey honorifico hasta el 2018. Pero pese a la coincidencia, estaban en marcha las investigaciones llevadas a cabo por el teniente fiscal del Supremo, Juan Ignacio Campos, con la colaboración del fiscal jefe Anticorrupción Alejandro Luzón, por el supuesto cobro de comisiones por la concesión del AVE a La Meca a empresas españolas; por el repetido uso por parte de Juan Carlos y otros familiares de tarjetas de crédito opacas con cargo a cuentas en las que no figuran como titulares; y por la existencia de una cuenta con 10 millones de euros a nombre del ex jefe de Estado en la isla de Jersey, un paraíso fiscal.

Al tener conocimiento de las acusaciones de la Fiscalía, Juan Carlos la acusó de "conculcar su presunción de inocencia" al sostener que ha amasado su fortuna oculta a través del cobro de comisiones en negocios internacionales. Ahora mismo, la situación parece favorable a que el rey honorífico salga airoso. En la Casa Real reina la tranquilidad, pues a día de hoy no se cree que llegue a haber querella o actuación judicial definitiva alguna contra el rey honorífico, si bien no se atreve a predecir cuándo volvería a España.

Lo que está por determinar cuáles serán las secuelas de todo esto en la opinión pública española. Por algo el CIS lleva años sin preguntar a los españoles que piensan de la monarquía. @mundiario 

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