Corea del Norte no cede ante las presiones y se prepara para lanzar un nuevo satélite
Un diario surcoreano ha informado que Pyonyang ha estado trabajando en un poderoso aparato de exploración, equipado con cámara e instalaciones de comunicaciones.
Corea del Norte no se da su brazo a torcer. El régimen asiático no se detiene ante el estrangulamiento económico, las amenazas de Donald Trump o la presión internacional. El líder norcoreano Kim Jong-Un parece hacerse más fuerte ante las sanciones y está listo para dar el próximo paso en medio del conflicto: lanzar un satélite espacial para dar cobertura a su programa nuclear.
Según ha informado el diario surcoreano Joongang Ilbo este martes, Pyongyang, ha estado guardando un as bajo la manga que podría ser inminente. "Mediante varios canales, nos enteramos que el Norte terminó un nuevo satélite que nombró Kwangmyongsong-5", señaló el rotativo apoyándose en el testimonio de un funcionario del gobierno de Seúl.
Asimismo, los expertos citados por la publicación han advertido que el plan espacial de la nación asiática está basado en “un aparato de exploración, equipado con cámara e instalaciones de comunicaciones”, que llegaría a la órbita espacial para añadirle poder al avanzado programa atómico norcoreano.
Por su parte, el portavoz del Comité de Jefes del Estado Mayor de Corea del Sur ha declarado que, de momento, no han observado “nada fuera de lo común”, al tiempo que ha subrayado que las autoridades no se han percatado de ninguna señal que indique que el país vecino esté preparándose para lanzar satélite alguno, tal como apunta la agencia surcoreana de noticias Kyodo.
Sin embargo, los oficiales han dejado claro que prefieren ser realistas, y no permanecer dormidos ante los posibles ataques del enemigo. Las autoridades sostienen que Seúl se encuentra en alerta ante cualquier acción por parte de Corea del Norte, “incluyendo las pruebas de misiles de largo alcance camufladas como lanzamientos de satélites”.
Esta no es la primera vez que Corea del Norte deja ver su interés por acelerar su paso frente a Estados Unidos y sus aliados en medio del eterno conflicto. En febrero de 2016 la nación asiática lanzó el satélite Kwangmyongsong-4, el cual internacionalmente fue considerado un ensayo de misil balístico camuflado.
El asunto ha tomado especial protagonismo en los últimos meses, sobre todo porque la comunidad internacional no ha escondido su preocupación por el desarrollo espacial de Pyongyang. Según los expertos, este tipo de avances deben ser tomados con especial inquietud, ya que la nación norcoreana podría continuar realizando pruebas misilísticas amparándose en el pretexto de que está llevando a cabo una investigación especial.
Ante estas teorías Corea del Norte ha salido al frente para defenderse, alegando que el lanzamiento de satélites es un “ejercicio legítimo” pues se trata de un derecho que se ajusta completamente a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que rige el uso pacífico del espacio.
Todo esto ocurre justamente unos días después de que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas apretara –aún más- la soga al cuello de norcorea, restringiendo el 90% de las importaciones de petróleo y gas del país, con el fin de cerrar el grifo a la mayor parte de la financiación del régimen de Kim Jong-Un.
Pero el gobierno norcoreano sigue resistiendo, y lo ha dejado claro cada vez que puede: sus ejercicios balísticos y de armas nucleares tienen un carácter de autodefensa y no culminarán hasta que Estados Unidos baje la cabeza y termine con las provocaciones. @mundiario