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MUNDIARIO

Controversia al suspenderse unas jornadas sobre prostitución en la Universidade da Coruña

Más de un centenar de profesoras e investigadoras critican la cancelación de las jornadas sobre "Trabajo sexual" en la Facultad de Sociología. Argumentan que "acallar un debate y cerrarlo en falso nunca puede ser una buena idea".

Controversia al suspenderse unas jornadas sobre prostitución en la Universidade da Coruña
Julio Abalde, rector de la UDC. / RR SS
Julio Abalde, rector de la UDC. / RR SS

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Carlos Raya

Carlos Raya

El autor, CARLOS RAYA, es colaborador de MUNDIARIO. Es licenciado en Sociología por la UNED. Es especialista universitario en Seguridad y Yihadismo por el Instituto General Gutiérrez Mellado, diplomado de Estudios Avanzados de la Sociedad de la Información por la Universidad de A Coruña (USC), especialista universitario en Propiedad Intelectual por la UNED y doctorando en Sociología de la Propiedad Intelectual por la USC. @mundiario

En A Coruña hay controversia al suspenderse unas jornadas sobre prostitución en la Universidad. Por ello, más de un centenar de profesoras e investigadoras critican la cancelación de las jornadas sobre "Trabajo sexual" en la Facultad de Sociología. Argumentan que "acallar un debate y cerrarlo en falso nunca puede ser una buena idea". Como estudiante en este mismo centro, me siento aludido. Así que voy a contestar como tal.

En primer lugar, advierto de que poco me importa a qué dedica su tiempo libre la compañera María Martínez Cano. Dicen los medios que es una profesional sexual. Que yo sepa en España tal profesión no existe. Por eso digo lo del tiempo libre, como cantaba José Luís Perales. Como compañera de estudios, ella de máster y yo de doctorado, la única curiosidad que me causa es qué pretende con estas jornadas.

Parece que María Martínez Cano tiene una idea sobre la prostitución que va por el lado del reconocimiento del trabajo sexual como profesión: se supone que para regularla y así proteger a los y las trabajadoras, que paguen a Hacienda y que sus derechos sociales sean tan sólidos como los de cualquier otro profesional. Y digo que se supone porque ya no lo sabremos, al menos por ahora. Algunas personas han intentado asaltar el Rectorado de la Universidade da Coruña para impedir las conferencias que comenzaban el día 19 de este mes. Menos mal que la ofensiva fue digital. De ser material habría riesgo de un linchamiento tan estúpido como inmoral. Ortega diría que solo hay una cosa más irracional y bruta que la masa y es la masa digital.

Para dejarlo claro: no estoy de acuerdo con regularizar la prostitución, sino a favor de extinguirla con la educación y el peso de la Ley cuando no quede más remedio, siempre sobre el usuario, como es evidente.

Me horroriza cualquier movimiento en pro de normalizar eso que los neoliberales consideran trabajo sexual y, muchos como yo, mera esclavitud sexual. Ya ven, mis opiniones coinciden con las de esos en algunos casos agresivos anti-jornadas. Desde la izquierda llevamos muy mal eso de que se pueda follar a una mujer o a un hombre a cambio de dinero. Produce náuseas.

Tampoco soporto la prostitución de la maternidad y ya ven, existen granjas en el Este de Europa donde muchas mujeres son "pagadas" para que engendren niños que luego serán vendidos a parejas acomodadas de todo el mundo. También a españoles. Es el negocio. Lo demanda el mercado. Es la misma basura neoliberal que pulsa –de forma consciente o no– en el tema de la prostitución sexual que nos ocupa. Según este credo, todo lo que pueda comprar y vender se debe comprar y vender.

Pero que nuestras posiciones sean tan críticas no nos da cobertura moral para obligar a los demás a callar. Menos en la Universidad. Si no te gusta lo que tengan que decir, pues no vayas. Tú te lo pierdes. (Hago notar que ahora hablo en segunda persona).

Lo correcto es otra cosa: que asistas y escuches, que aprendas e intentes percibir por qué María Martínez Cano piensa de la forma que piensa. Escucha al resto de las conferenciantes, participa, conversa, piensa y luego, si tanto te fastidia, pues organizas unas jornadas desde de tu perspectiva, ya sea la sociología del conflicto o la psicología de las ranas. La que más te guste. Esto es ser demócrata. Esto es ser científico. Lo demás es fanatismo, ignorancia e imposición.

La Universidad pública es una de las instituciones que mayor nivel de libertad y autonomía aún conservan ante el avance del poder omnímodo del capitalismo neoliberal. Si no lo saben ustedes, el objetivo del gran capital es permearla, atacarla desde dentro, orientar toda su formación no a la comprensión del Universo y la irradiación del saber, sino a fabricar seres útiles y sumisos para servir en los mercados.

Los espíritus críticos son los peores enemigos de la estandarización postmoderna. Quieren domar la Universidad –y en parte lo están consiguiendo– para dominarnos mejor a todos. Es a estos poderes a quienes más les molesta que se realicen jornadas para hablar de lo que sea, de prostitución también.

Pero yo digo que hablaremos de lo que nos dé la gana con permiso de nuestro rector, que es la autoridad aquí. Así que este escándalo de intransigencia infantiloide contra la perspectiva neoliberal, que supuestamente plantearían las organizadoras, solo ayuda a que la Universidad sea más débil y más oscura.

La Universidad es lux, curiosidad científica y conocimiento en estado puro. Sin la diversidad de perspectivas y opiniones desaparece toda esperanza de conocimiento objetivo. Algunos, con su fanatismo de lo políticamente tonto, no solo limitan la libertad de los que formamos parte de la comunidad universitaria, sino la de toda la Humanidad. Parafraseando a Miguel de Unamuno y dejarlo claro: ¡la Universidad es el templo del saber, mí templo, y vosotros estáis profanando su recinto sagrado!

Si yo fuera el rector de la UDC, mandaría a las fuerzas del orden público a proteger el evento, defender la democracia y la independencia de la Universidad. Pero por eso mismo no soy rector y nunca lo seré.

Desde aquí quiero aprovechar para enviar mi apoyo al rector de la Universidad, Julio Abalde, que personaliza toda nuestra comunidad universitaria: los que piensan de una forma y su contraria. Y decirle a mi compañera, María Martínez Cano, que cuente con mi humilde ayuda para organizar las jornadas en el momento en que así lo autorice el rector, una vez desaparezcan los riesgos de seguridad que están provocando algunos. @mundiario