Conservar la memoria es vivir para recordar con alegría o para no equivocarse

Pablo Iglesias, líder de Podemos. / joserodriguez.info
Pablo Iglesias, líder de Podemos. / joserodriguez.info

Conservar la memoria para avivar el odio, la ira, el enfrentamiento, las represalias, es pernicioso para la salud personal  y social, opina este autor refiriéndose a Podemos.

Conservar la memoria es vivir para recordar con alegría o para no equivocarse

Siempre he sostenido que Podemos existe como consecuencia de las malas prácticas de los grandes partidos y del maltrato verbal dado a los participantes en los movimientos ciudadanos del 15M, a los que vejaron con calificativos despectivos. Les invitaron a organizarse como partido para defender sus ideas, lo hicieron y llegaron al Parlamento Europeo,  ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas y, ahora, a las Cortes.

Pero ahora se han vuelto las tornas y los líderes de Podemos, hinchados porque creen que son los ganadores –o el macho alfa al que se refería su líder-, esgrimen sus cinco millones de votos para arrogarse el derecho a ofender a diestra y siniestra, con la sonrisa en los labios unas veces o con cara de estreñimiento crónico y cabreo en otras.

Siempre quieren ser el condimento del guiso o el muerto en el velatorio y lo escenifican teatralmente de forma magistral. Ahí está el esmoquin –incluida la pajarita ladeada- en los recientes premios Goya, porque sus colegas del teatro merecen el atuendo, aunque no el Jefe del Estado; el bebé amamantado en el escaño, para dar visibilidad, según ellos, a la necesidad de “conciliar”, pero que no tolerarían a la señora de la limpieza o a su asistente que lo llevaran al trabajo en la mochila; la teatralización de su propuesta de gobierno al PSOE o el paseíllo de sus ocho magníficos por un largo pasillo –eso sí, por orden jerárquico, con el líder un paso más adelante.  ¡Y qué decir del beso en la boca en el centro del hemiciclo y los continuos gestos desaprobatorios de sus líderes como si estuvieran en una pelea de gallos!

No cabe duda de que son maestros en la propaganda, el retorcimiento de hechos y argumentos en contra hasta presentarlos a su favor; el manejo de las  redes sociales y la comunicación en general. Pero...

En el pleno de las Cortes del día 2 de este mes de marzo, alcanzaron la cima del protagonismo con el discurso de su líder. Recordó los tristes sucesos de Lasa y Zabala, asunto juzgado y con condenas cumplidas y al señor X, ofendió al expresidente Felipe González, trajo a colación al último ajusticiado a garrote vil en España y colegueó mediante el tuteo con el presidente de la institución.

Conservar la memoria es síntoma de que vivimos, de que recordamos el pasado con alegría o con propósito de enmienda. Pero conservar la memoria para avivar el odio, la ira, el enfrentamiento, las represalias, es pernicioso para la salud personal  y social y síntoma de una enfermedad psiquiátrica.

Conservar la memoria es vivir para recordar con alegría o para no equivocarse
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