Los conservadores de EE UU se arman para derribar al fiscal que investiga la trama rusa

Donald Trump, presidente de Estados Unidos; y Robert Mueller, fiscal especial del FBI. RR SS
Donald Trump, presidente de Estados Unidos; y Robert Mueller, fiscal especial del FBI. / RR SS

La ofensiva pretende enterrar la reputación intachable de Robert Mueller. Un escándalo interno se suma a la disputa política.

Los conservadores de EE UU se arman para derribar al fiscal que investiga la trama rusa

El escándalo por la trama rusa sigue creciendo y el cerco sobre Donald Trump es cada vez más estrecho. El fiscal especial designado, Robert Mueller, sigue los pasos del presidente de cerca y ha prometido no decaer en su empeño por descubrir si el inquilino de la Casa Blanca se alió con Rusia para acelerar el paso frente a la demócrata Hillary Clinton, en la carrera electoral que lo llevó al poder el año pasado.  

Trump sabe que la mirada de la justicia está puesta sobre él. Su partido también. Por eso los conservadores estadounidenses han decidido aprovechar cada traspié judicial para intentar desviar la atención respecto al pantano político que empaña la presidencia del magnate neoyorquino. Mueller ha sido acusado constantemente de parcialidad y caza de brujas, y ahora un nuevo alboroto interno amenaza con echar abajo la intachable trayectoria del legendario exdirector del FBI.

La brecha del caso podría ser Peter Strzok, un alto cargo del FBI que fungió como lugarteniente del destituido director de la agencia, James Comey,y jugó un papel clave en el cierre del caso de los correos privados de Clinton en 2016. Según apunta el diario español El País, el comisionado fue quien supuestamente dictaminó que la demócrata, en el manejo de su cuenta, había sido “descuidada, pero no negligente”, lo que evitó la presentación de cargos.

Luego Strzok se convirtió en uno de los pesos pesados del equipo que investiga la trama rusa junto al fiscal especial. Su nombre había permanecido bajo cuerdas, hasta este mes, cuando se descubrió que el propio Mueller le había apartado de las pesquisas en verano. ¿El motivo? Una pila de mensajes incendiarios contra Trump enviados a su amante durante los comicios pasados.

Lo anterior fue suficiente para que el ala republicana encontrara un nuevo salvavidas. Aunque de momento no se han hecho públicas las misivas de Strzok y el caso podría parecer penalmente débil, los conservadores ya tienen un argumento que defender: el delegado odia al presidente y sus decisiones estuvieron parcializadas. Desde el carpetazo del caso Clinton hasta sus pesquisas en torno a la Casa Blanca. Cualquier decisión estuvo movida por el repudio al mandatario norteamericano.  

Por su puesto, ahí no ha quedado todo. Los republicanos han decidido dar un paso más allá y utilizar el nombre de Strzok para contaminar el de Mueller. Todo esto ha abierto la ventana a un amplio frente de batalla, donde las peticiones de información al Congreso e investigaciones paralelas ahora se encuentran a la orden del día. Y no precisamente para estudiar la posible implicación de Trump en el escándalo de la injerencia rusa, sino para hacer rodar la cabeza del renombrado fiscal especial, quien fue puesto en esta causa precisamente por su trayectoria intachable.

La batalla ha venido acompañada de un inmenso frente mediático en el que han entrado desde la cadena Fox hasta el reconocido The Wall Street Journal. “Mueller ha formado un equipo de cruzados liberales, corrupto y extremadamente prejuiciado, que solo tiene una misión: destruir a nuestro presidente. Están tratando de generar una crisis constitucional que amenazará el imperio de la ley”, ha denunciado la estrella de la Fox, Sean Hannity. “Mueller está en excesivo conflicto para investigar el FBI y debe dimitir a favor de alguien más creíble. La investigación seguramente continuaría, aunque quizá de la mano de alguien que no piense que su trabajo incluye proteger al FBI y a Comey”, ha agregado El Journal en un editorial.

El escándalo sigue creciendo. El fiscal resiste. El cerco no ha conseguido derribar a Robert Mueller. Ni el asedio a Donald Trump. De momento. Al parecer solo resta esperar que el tiempo haga su parte y luego sabremos quién será el primero en caer. @mundiario

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