El aborto sitúa al PP en una posición difícil de sostener ante la mayoría social

Alberto Ruiz Gallardón, ministro español de Justicia.
Alberto Ruiz Gallardón, ministro español de Justicia.

En 1985, el Partido Popular recurrió la despenalización del aborto ante el Tribunal Constitucional y, por cierto, la paralizaron durante dos años. ¿De qué consenso habla el PP ahora?

El aborto sitúa al PP en una posición difícil de sostener ante la mayoría social

El PP quiere retener a sus votantes ultras con la (contra)reforma de Gallardón. Al mismo tiempo, los barones y baronillos temen el efecto de esta Ley sobre los ciudadanos más "moderados" y, especialmente, sobre una gran mayoría de mujeres. Feijóo, Monago, concejales o alcaldes como Negreira tienen la solución: consenso moderado. O sea, una reforma con una coladera para mirar hacia otro lado. Hacer que hacemos paro salvar la cara. El consenso de la hipocresía.

 

Dicen que el  PP hierve, por dentro y por fuera. Tiene su gracia que la única promesa electoral que los populares han cumplido en estos dos años haya sido la que más ampollas ha levantado entre sus “barones, baronías, diputados y munícipes”, que dirían antaño. Y es que la aprobación del Anteproyecto que reformará la Ley del Aborto, presentada por Gallardón y aprobada por Rajoy y su Consejo de Ministros se ha convertido  en el último juguete que los políticos del PP manejan a su antojo ante nuestros ojos.

Ahora resulta que Monago, Feijóo, Cospedal, los concejales del último pueblo o hasta el señor Negreira –eternamente de perfil- , levantan la voz para pedir “consenso”, “mejoras” y “acuerdos”.. y en un ejercicio de funambulismo político digno del Circo del Sol, “volver al consenso de la Ley del 85”… No se puede negar que el Partido Popular es experto en la prestidigitación, en ese magnífico “nada por aquí nada por allá” que transforma los recortes en reformas y la ideología más conservadora en supuesta austeridad. Y una vez más intentan camuflar en el barullo mediático de los supuestos “versos sueltos” una (contra) reforma injusta, innecesaria y que sitúa a España en la cola de los derechos de las mujeres.

Porque, ¿cuál es la legitimidad de estos personajes para apelar al “consenso”?. ¿En qué hechos se apoyan los dirigentes populares, ahora críticos con su propio Anteproyecto para que les otorguemos credibilidad?. Lo único cierto es que esta modificación legal ultraconservadora formaba parte del Programa electoral que la derecha presentó y fue aprobada en sus órganos internos. Ni Monago, ni Feijóo ni Cospedal ni los populares vascos ni los gallegos ni los coruñeses levantaron la voz para protestar cuando esta barbaridad se aprobó en sus congresos. ¿Cómo vamos ahora a creer a Feijóo si la primera iniciativa legal que llevó al Parlamento una vez elegido presidente fue la ILP de respaldo a la Red madre?. ¿Cómo podemos creer que la todopoderosa Secretaria general del PP que todo lo sabe y lo aprueba desconocía el Ateproyecto de Gallardón?...

Ni credibilidad ni legitimidad. Lo único cierto es que ante el revuelo social causado por la propuesta elaborada por Gallardón todos intentan salirse del remolino y ahora hasta el propio Rajoy pide “que se mejore el Anteproyecto”.. el suyo!, el que firmó él!. El colmo es escuchar a los responsables del PP hablar de “volver al consenso de la Ley del 85”. ¿A qué consenso se refieren?... En 1985 el Partido Popular recurrió la despenalización del aborto ante el Tribunal Constitucional y, por cierto, la paralizaron durante dos años. ¿De qué consenso nos hablan?

Lo único cierto es que el PP estuvo siempre en contra de que las mujeres tuvieran la capacidad de decidir sobre su propia maternidad. No es una cuestión de que voten o no en conciencia o den o no libertad de voto. Lo único cierto es que cuando el Gobierno socialista liberó por fin a mujeres y personal sanitario de la espada de Damócles que suponía la Ley de supuestos todo el PP votó en contra, excepto Celia Villalobos.

No sé qué es más indignante, si el proyecto de Gallardón, para mayor gloria y satisfacción de la extrema derecha, o escuchar a esos políticos de la derecha apelando a una Ley de supuestos “porque al final por ahí podían entrar todas las mujeres”… Y es que el único consenso que al PP le interesa es el de la hipocresía. Ese que camufla como “daño psiquico” la decisión madura, adulta y rigurosa de una mujer sobre su vida y su maternidad.

Que aborten pero hagamos como que no lo sabemos.. y las de “posibles” a Londres, a Lisboa o a Paris… No sé quién merece más desprecio si Gallardón y su bodrio o sus compañeros de partido, tan dispuestos a un consenso en el que nunca creyeron, tan dispuestos a una hipocresía en la que tan cómodos viven.

El aborto sitúa al PP en una posición difícil de sostener ante la mayoría social