Sé consciente del peligro, pero reconoce la oportunidad

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¿Merece la pena armonizar el régimen autonómico a la vista de lo que está sucediendo?.

Sé consciente del peligro, pero reconoce la oportunidad

Quienes expresamos con regularidad nuestra opinión en los medios de comunicación, somos conscientes del valor relativo de ellas y del privilegio que supone poder hacer públicas estas reflexiones, con independencia del número de personas que las lean.

En consecuencia, al escribir, siempre me guío por dos principios: respeto a los demás y sentido de la responsabilidad.

John F. Kennedy daba un sabio consejo para los tiempos de crisis: “Sé consciente del peligro pero reconoce la oportunidad”.

La crisis ocasionada por la pandemia ha puesto de manifiesto –independientemente del nivel de satisfacción que a cada ciudadano le haya producido la gestión-, las dificultades encontradas para enfrentarse a ella con un sistema político-territorial como el vigente en España. Las disfunciones han quedado claras a la hora de coordinar políticas sanitarias, implementar medidas, adoptar decisiones, distribuir recursos, informar y rectificar errores.

Estos hechos deberían hacernos reflexionar a todos, sobre todo a la clase política, acerca del nivel de equidad y eficacia de nuestro régimen autonómico, y de la conveniencia de aplicar las correcciones necesarias que permitan dar solución a las disfunciones observadas y armonizar con equidad su funcionamiento.

Con el sistema educativo, basado en la transferencia total de competencias a las CC.AA., ocurre algo similar: improvisación y diversidad de criterios para la planificación del nuevo curso escolar, cuando falta menos de un mes para su comienzo. Esta situación debería hacer reflexionar a todos los partidos políticos sobre la urgente necesidad de armonizar criterios también en el ámbito educativo.

Coincidiendo con estos hechos, he tenido ocasión de leer una tesis doctoral realmente interesante: “La equidad del Sistema Educativo Español. Estudio comparado de las CC.AA.”, de la que es autor Daniel Turienzo Fraile.

Como resultado final de su trabajo, el autor obtiene una conclusión similar a la que he dejado expuesta en los párrafos anteriores sobre el Sistema Sanitario Español. Tras reconocer las ventajas de las autonomías en cuanto a la mejora de los resultados en materia educativa, añade: “Sin embargo, existe la amenaza de la desigualdad y la falta de equidad entre centros y zonas, así como la posible fragmentación del sistema educativo.”

Turienzo justifica esa desigualdad educativa en las inequidades sociales entre los diferentes territorios autonómicos; inequidades que, si no se corrigen, disminuirán paulatinamente la igualdad de oportunidades y la movilidad social en función del territorio en el que se resida.

Y propone la conveniencia de implementar mecanismos dirigidos a detectar y compensar las posibles desigualdades e inequidades que se producen entre los ciudadanos de diferentes regiones pero, sobre todo, entre diferentes grupos sociales.

Añado yo un tercer pilar sobre el que reflexionar, por estar íntimamente vinculado a las medidas para combatir la crisis: el régimen de financiación autonómica actual, porque podría seguir aumentando la brecha de desigualdades entre regiones.

La situación que estamos viviendo debería constituir una oportunidad  para despertar la solidaridad entre territorios y la idea de que unidos, sin mengua del respeto a las peculiaridades de cada cual, combatiremos mejor la crisis.

Hoy más que nunca se ve clara la urgente necesidad armonizar el régimen autonómico, por razones de justicia, eficacia y hasta de supervivencia. @mundiario

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