La conquista de la templanza, ¿un anhelo imposible?

Warren G. Harding, ex presidente de los Estados Unidos. / Wikipedia
Warren G. Harding, ex presidente de los Estados Unidos. / Wikipedia

¿Será posible conformar en España un gobierno de amplia base, conciliador, reformista y por tanto alejado de las numerosas voces que exigen “hacerlo todo nuevo”?

La conquista de la templanza, ¿un anhelo imposible?

Voy a presentarles dos textos que deseo les resulten edificantes. En el primero subrayo la invocación al orgullo cívico, a la igualdad jurídica entre ciudadanos, a la meritocracia y al respeto/acatamiento de la ley que lleva a cabo el insigne político griego Pericles. En el segundo relato destaco el llamamiento realizado por el ex presidente norteamericano Harding. Sus preceptos: cicatrización, normalidad, serenidad, desapasionamiento, equilibrio y patriotismo.

Estos escritos recogen ciertamente lo que muchos españoles demandamos ante las exhortaciones revolucionarias, sectarias y frentistas que se vienen escuchando en los últimos tiempos desde el tablero político y mediático del país, y que evidentemente reclaman todo lo contrario. Entiendo que el espíritu que impregna ambos escritos es el mejor antídoto para salvaguardar al país del fanatismo y del radicalismo. Anhelamos que a la hora de configurarse los próximos pactos de gobierno esta concepción se tenga en cuenta. Veamos pues a continuación dichos fragmentos:

“Tenemos un régimen de gobierno que no envidia las leyes de otras ciudades, sino que más somos ejemplo para otros imitadores de los demás. Su nombre es democracia, por no depender el gobierno de pocos, sino de un número mayor; de acuerdo con nuestras leyes, cada cual está en situación de igualdad de derechos en las disensiones privadas, mientras que según el renombre que cada uno, a juicio de la estimación pública, tiene en algún respecto, así es honrado en la cosa pública; y no tanto por la clase social a que pertenece como por su mérito, ni tampoco, en caso de pobreza, si uno puede hacer cualquier beneficio a la ciudad, se le impide por la oscuridad de su fama"

Y nos regimos liberalmente no sólo en lo relativo a los negocios públicos, sino también en lo que se refiere a las sospechas recíprocas sobre la vida diaria, no tomando a mal al prójimo que obre según su gusto, ni poniendo rostros llenos de reproche, que no son un castigo, pero sí penosos de ver. Y al tiempo que no estorbamos en las relaciones privadas, no infringimos la ley en los asuntos públicos, más que nada por un temor respetuoso, ya que obedecemos a los que en cada ocasión desempeñan las magistraturas y a las leyes, y de entre ellas, sobre todo a las que están legisladas en beneficio de los que sufren la injusticia, y a las que por su calidad de leyes escritas, traen una vergüenza manifiesta al que las incumple…”  Discurso de Pericles plasmado por Tucídides.

“Lo que Estados Unidos necesita actualmente no es heroísmo, sino cicatrización; no es panacea, sino normalidad; no es revolución, sino restauración; no es agitación, sino reajuste; no es cirujía, sino serenidad; no es dramatismo, sino desapasionamiento; no es experimentación, sino equilibrio; no es la anulación en lo internacional, sino el desarrollo de una nacionalidad triunfante”.  Warren G. Harding en una asamblea de hombres de negocios de Boston, cuando ocupaba el cargo de senador por Ohio en mayo de 1920.

La conquista de la templanza, ¿un anhelo imposible?
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