La concentración del poder económico parece ya incompatible con la democracia

Mariano Rajoy. / Twitter
Mariano Rajoy. / Twitter

Con políticas laborales, monetarias y presupuestarias, el Gobierno de Rajoy logró en cuatro años que España sea el segundo país más desigual de Europa. No supo construir una economía al servicio del bienestar.

La concentración del poder económico parece ya incompatible con la democracia

La concentración del poder económico en el planeta (propietarios de grandes fortunas y empresas multinacionales) parece ya incompatible con la democracia, con los derechos humanos e incluso con la paz mundial. Sus enormes beneficios son un insulto a la razón. Porque el poder económico solo convive si atenaza con garantías el proceso democrático. El funcionamiento de las instituciones políticas en la Unión Europea es clarificador.

Las decisiones aprobadas en los países miembros que afectan a la redistribución (reparto del excedente), a la justicia tributaria, a la deuda pública o al equilibrio presupuestario, pueden ser prohibidas por Bruselas si considera que dañan intereses inadecuados. Esta es la primera lección que debemos aprender.

El informe de Oxfam Intermon y las conclusiones que ofrecen otros informes similares (Eurostat, OCDE, Gestha,..) son demoledores     

El informe reciente de Oxfam Intermon, así como las conclusiones que ofrecen otros informes similares (Eurostat, OCDE, Gestha,..), son demoledores: a) las 80 personas más ricas del mundo acumulan ya una riqueza similar a la que tiene el 50% más pobre de la población planetaria (3.500 millones de personas); b) el 0,7% de la población mundial (35 millones de personas) posee el 44% de la riqueza total; c) en España, existen 20 personas que tienen más riqueza que el 30% de la población más pobre; c) los millonarios globales se concentran en EE.UU. (41%), a gran distancia de otros países: Japón (7%), Francia (6%), Alemania y Reino Unido (1%), etc.; d) en el período 2013-2015, los millonarios españoles suman 89 personas más (pasan de 376 a 465 personas), mientras el 27% de la población con menores recursos está ya en el umbral de la pobreza; e) la presión fiscal en España es 8/10 puntos inferior a la cifra media de la eurozona (41% del PIB), lo que supone no ingresar 90.000 millones de euros cada año; f) el 50% de las empresas del Ibex-35 no pagan impuestos; g) el impuesto de sociedades aporta el 6% de los ingresos registrados en el presupuesto de la Administración General del Estado en 2014; h) Gestha dice que el fraude fiscal en España se distribuye de la siguiente manera; grandes empresas y patrimonios (72%), pymes (17%), autónomos (9%), sector no empresarial (2%).      

Con políticas laborales, monetarias y presupuestarias, el Gobierno de Rajoy logró en cuatro años que España sea el segundo país más desigual de Europa. No supo construir una economía al servicio de las personas y del bienestar social, respetando las generaciones futuras y el planeta. Su genuflexión ante el poderoso ha conformado un modelo económico lamentable e injusto. El empleo y las rentas del trabajo sufrieron deterioros significativos, Los trabajadores por cuenta propia y ajena ya casi financian las administraciones públicas, además de rescatar bancos y empresas privadas. La elusión y evasión fiscal, así como los incentivos tributarios, completan la faena, lo que incentiva el fraude, la privatización de servicios, el abuso y la corrupción.

Las políticas de austeridad han dañado con dureza la economía española, generando una catástrofe excesiva 

Por eso hay que dar explicación y rendir cuentas. Son obligaciones también subrayadas en Davos por Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, al insistir que las políticas de austeridad han dañado con dureza la economía española, generando una catástrofe excesiva. Las grandes corporaciones también deben pagar los impuestos que correspondan -insiste Stiglitz- por razones de justicia y de bienestar social. 

Por eso debemos exigir a nuestros políticos que se ocupen de los asuntos relevantes. Se promete felicidad, pero se silencian costes y procedimientos. ¿Cómo financiar lo que se promete? Rajoy confía en el fracaso del Gobierno coaligado, esperando que Bruselas aplique sus reglas. Pero los costes para Rajoy serán acumulativos e insoportables. Porque o triunfa la democracia o seguiremos enfangados en la pobreza y la desigualdad. Y ese es ahora un escenario muy inestable.

La concentración del poder económico parece ya incompatible con la democracia
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