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MUNDIARIO

¿Cómo se puede negar la españolidad de alguien en función de su militancia?

Nunca, desde la muerte de Franco en 1975, nadie había reclamado la exclusividad de la existencia de una España que, al parecer, solo es válida si lleva el sello del centro-derecha o la derecha más acérrima.
¿Cómo se puede negar la españolidad de alguien en función de su militancia?
Torre de Hércules. / Turismo de Galicia
Torre de Hércules. / Turismo de Galicia

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Antón Luaces

Antón Luaces

El autor, ANTÓN LUACES, es columnista de MUNDIARIO. Está especializado en información marítima. @mundiario

España existe. Galicia, también. Tarde piache: ¿dónde han estado aquellos que, hasta ahora, han guardado absoluto silencio sobre la existencia de ambas cuando, ciertamente, muchos de los que dan ahora fe de esa existencia,  han formado parte de organizaciones políticas que los acogieron en su seno sin una sola manifestación identitaria? ¿Aquella España, la de su militancia política, no existía tal vez? ¿Qué es lo que hace que se proclame, cuando España ha estado y está viva desde hace muchos siglos y ha ignorado casi siempre como territorio con entidad propia a una Galicia que ha pasado muchos años sin ni siquiera poder expresarse en su lengua materna, el gallego, del que emanaron sin embargo otros idiomas como el portugués y el brasileiro? España existe, sí. ¿Ahora se dan cuenta? Y Galicia siempre ha formado parte de ella. Incluso cuando la privaron de tener voz en la Casa de la Palabra.

Si realmente preocupa a una parte de la sociedad española la teórica inexistencia de España y algunas de sus regiones y/o comunidades autónomas o nacionalidades -Galicia es una de estas- qué es lo que motiva ahora esa reactivación nacionalista que ha llevado a algunos ayuntamientos españoles -entre estos el de Santiago de Compostela- la consigna coreada por voces hasta ahora silenciadas -tan "vaciadas" de contenido como muchos municipios gallegos- que proclaman una existencia que es evidente pero que no ha motivado nunca una exclamación de reconocimiento de la españolidad  salvo en momentos ultranacionalistas como los protagonizados por los cachorros del tardofranquismo como, por ejemplo, los denominados Guerrilleros de Cristo Rey?. ¿Han tenido que esperar a la formación de un gobierno de "rojos" para levantar la bandera de su existencia?

Los que peinamos canas o muy poco pelo tenemos ya que peinar guardamos memoria de "lo" rojo, color que tambièn figura en la bandera española. Esta es la tercera vez, desde la restauración de la democracia en España, que un gobierno "rojo" se instala, por la gracia de los votos, en España. Y que el presidente de tal Gobierno ocupa estancia el palacio de La Moncloa. Ni Felipe González, en su momento, ni José Luis Rodríguez Zapatero en el suyo, (sin duda, rojos) fueron menos españoles que Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Cotelo, José María Aznar o Mariano Rajoy Brey en sus períodos presidenciales. Ni rabos, ni cuernos. Gobernaron mejor o peor, lo mismo que ocurrió con los presidentes y partidos de otro signo que asumieron sus responsabilidades nacionales. Pero nunca, nunca, desde la muerte de Franco en 1975, nadie había reclamado la exclusividad de la existencia de una España que, al parecer, solo es válida si lleva el sello del centro-derecha o la derecha más acérrima.

¿Cómo se puede negar la españolidad de alguien en función de su militancia? ¿Quién otorga carta de naturaleza en su exclusividad nacional a quienes se echan a la calle para, en un remedo del ya popular "Teruel existe," conceder denominación de origen a los que más gritan en las plazas de los ayuntamientos de una España que se vacía porque solo unos pocos ocupan escaños en el Congreso y el Senado y sin embargo cobran como unos muchos que tienen tiempo libre para exigir a sus conciudadanos aquello que ellos mismos no han sabido o no han querido defender hasta ahora?. 

Particularmente creo más en la Denominación de Origen de la patata de Bergantiños (que no se otorga oficialmente, por más que se reclama desde hace decenios) que en el grito estentóreo de los que haciendo gala de su españolidad por el ondear de banderas bicolores y gritar a los cuatro vientos "España existe", que por la pataleta de los dirigentes de partidos que, hasta este momento, no han hecho más de los que los "rojos" hicieron porque también existen. @mundiario