¿Cómo entender "Contigo Pedro" a Sánchez, que se contradice sin cesar?

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Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. / RR SS.
Los partidarios de Pedro Sánchez apoyan todos sus actos, sin importales que cambie de criterio a cada momento y haga lo contrario de lo que anuncia.
¿Cómo entender "Contigo Pedro" a Sánchez, que se contradice sin cesar?

Resulta especialmente llamativa la forma en que los fieles de Pedro Sánchez dentro del PSOE expresan en todo momento en las redes sociales o en los medios lo que puede calificarse de “adhesión inquebrantable” a su persona, mediante la expresiva y rotunda frase “Yo, contigo Pedro” y otras similares, que denotan su pleno acuerdo, respaldo, confianza, lealtad y seguimiento a todo lo que, en todo momento, aunque sean actos y palabras cambiantes en un corto periodo de tiempo, que ejecuta o evacúa el secretario general del PSOE. Para cualquier observador al margen, la duda es si ese apoyo tiene carácter “sincrónico” o “diacrónico”. Es si, si el apoyo y respaldo al señor presidente es permanente con independencia de lo que en cada momento haga o diga, aunque sea contradictorio o contrario, o si ese “Yo contigo Pedro” se ajusta a lo que dice a casa paso, pero en un momento concreto, sin que importe lo que haya dicho o hecho antes.

Pondré un ejemplo para una mejor compresión. Cuando el doctor Sánchez afirmaba que “Podemos era el populismo que conducía a Venezuela y a las cartillas de racionamiento”, se debe dar por sentados que sus seguidores más fieles estaban de acuerdo. Y que la misma opinión compartían cuando aseguraba que a él, como a la mayoría de los españoles les privaría del reposo tener en su Gobierno a don Pablo Iglesias, porque era incompatible con sus principios que en el mismo figurara una persona que creyera que en Cataluña había “presos políticos o que era preciso otorgar a los avecindados en aquella comunidad el derecho a un referéndum de independencia. Me gustaría saber qué pensaron esos fieles. cuando incorporo no a una, sino además del citado perturbador del sueño, a otros dos camaradas del mismo, tras un expresivo abrazo de enorme ternura.

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Pese a lo que decía Sánchez, militantes del PSOE con Podemos.

Ahora mismo, en el Gobierno de progreso que preside el señor Sánchez se acomoda la sucesora y camarada del señor Iglesias, doña Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030, quien afirma que no sólo se debe otorgar a Cataluña el derecho a la independencia, a través de un referéndum, sino que aparte de los indultos a los dirigentes del “procès”, el Estado debe renunciar a perseguir a los fugados, y su cabecilla, el señor Puigdemont debe poder volver a España, incólume e impune.

Los hechos de Cataluña 

Por lógica, los seguidores coincidían don Pedro Sánchez calificaba los hechos de Cataluña de un “delito de rebelión”, aunque la señora Calvo, vicepresidenta del Gobierno (que por cierto defiende la sanidad pública, pero cuando llega el caso de necesitas asistencia acude a la más cara clínica privada de Madrid) nos aclaró que entonces “no era presidente del Gobierno”; es decir, que sus opiniones dependen del cargo en cada momento  Sin duda se proclamaba “Contigo, Pedro”, cuando éste manifestaba su respaldo a la sentencia del Supremo a los sediciosos catalanes y que éstos deberían cumplir las penas íntegramente y de modo insistente se posicionaba contra toda medida de gracia, y menos entre políticos, citando, ¡nada menos! que la propia doctrina del Partido Socialista Obrero Español, concretada en su “conferencia política”, que suponía un total rechazo a los indultos.

Estarían, pues de acuerdo, con la justificación que ayer severo doctor Sánchez para mantener presos a los sediciosos, como lo estará a ahora con el discurso con que los que justifica los indultos. Pero ya se ve lo poco agradecidos que son los receptores de su gracia que pregonan que han vencido al Estado y perseveran en sus objetivos con orgullo y osadía. Hasta el extremo de que ahora resulta que fueron víctimas y no delincuentes injustamente perseguidos, dado que la culpa de sus culpas fue del Gobierno que aplicó la Ley en defensa de la Constitución, por cierto, con el apoyo de su partido.

No dudo que a sus leales y creen sinceramente en el aserto de don Pedro Sánchez de que, como le enseñaron sus padres, “siempre cumple su palabra”. No sé si recordarán el énfasis con que el primer secretario de su partido afirmaba en el Congreso y advertía a Pablo Iglesias, con especial enjundia que nunca aceptaría llegar a la presidencia del Gobierno con los votos de los independentistas y lo subrayaba con una emotiva frase: “Si para ser presidente del Gobierno tuviera que elegir entre mis principios o la presidencia del Gobierno, me quedo con mis principios”.

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Sánchez arropado por sus partidarios.

A mí me emocionó cuando repitió enfáticamente que no es no. Y que nunca pactaría con Bildu, es más, la señora Calvo añadió más tarde que pactar con Bildu era la línea roja que nunca se traspasaría, “y que los socialistas somos de fiar”. Y no sólo se admitieron los 5 votos de Bildu en el pacto de los Presupuestos, sino que se negoció con Otegui la reforma laboral, sino que éste expreso su confianza en el Gobierno y dijo, dijo él, que ese entendimiento era el primer paso hacia “la república vasca” (No hace falta que me crea, vean las hemerotecas).

Los principios del PSOE

Quiero creer que sus afiliados conocen los principios  en que se fundamentó el PSOE, como partido de trabajadores, por lo que me gustaría saber qué opinan las gentes de las bases de que tantos dirigentes y altos cargos del partido, que incluso llegan ministros o presidentes del Congreso, no hayan trabajado en nada en la vida y carezcan de todo referente laboral o de formación, salvo la propia sinecura o sopa boba, como la mismísima vicesecretaria de su partido y portavoz en el Congreso, doña Adriana Lastra, que considera que su currículum laboral es “secreto” porque pertenece a su intimidad.

Hablando de la doctrina del partido, en la llamada “Declaración de Granada”, de 2013, el PSOE señala como principio irrenunciable, como es lógico, que todos los españoles, residan donde residan; es decir, donde tengan su vecindad civil, sea iguales en derechos y obligaciones, lo cual no casa mucho con algunas afirmaciones como convertir a España en una federación asimétrica, como propugnaba en su día a la sombra del señor Zapatero, el señor Maragall. Y a ello parece que vamos.

No sé si todos los militantes que apoyan a Sánchez opinan que el concepto de nación es discutible y discutido, como nos enseña el señor Zapatero, o que España es una nación de naciones, y cito al doctor Sánchez, que lo resumen en que España, nación de naciones, está formada por “Cataluña, Euskadi, Galicia y España”. Lo cual a me despista mucho, pues en la escuela nos enseñaron que lo definido no entra en la definición, pues es evidente que España es España. Quizá una de las lagunas de conocimiento del presidente Sánchez, para quien el divorcio lo trajo el PSOE o España no pudo estar en la Conferencia de San Francisco de 1945 por ser una dictadura, al contrario de la Rusia Soviética de Stalin, que sí estuvo. O algo mejor, como cuando dijo que la cuna de Antonio Machado era de Soria, lo que denota que no tenía ni idea de quien fue uno de nuestros más relevantes poetas, nacido en Sevilla, como él mismo describe en uno de los poemas dedicados a su infancia.

Los calificados de traidores

Por otro lado, los miembros del PSOE que no suscriben el “Yo contigo, Pedro” merecen por lo que vamos todo tipo de calificativos que van desde traidores a fascistas, o ambas cosas a la vez. Curiosamente, en ese grupo incluyen a quienes en Suresnes, frente a un partido que no tenía presencia alguna real en el país, crearon un PSOE moderno como alternativa al histórico de Llopis. Por cierto, hablando de LLopis ¿habran leído la biografía que escribió de don Julián Besteiro o la de Pablo Iglesias de Julián Zagazagoita?

En fin, uno se pregunta cómo es posible que tantas personas sigan ciegamente a un dirigente político como nunca se ha visto en España, quizá porque asumen la frase descriptiva que dedicó al señor Sánchez uno de sus más entusiastas turiferarios, quien afirma que su mejor cualidad es “que no se siente concernido por sus palabras, sino por sus objetivos”.  Así que cuando dicen “Yo contigo, Pedro” no hace falta decir nada más. @mundiario

¿Cómo entender "Contigo Pedro" a Sánchez, que se contradice sin cesar?
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