Clinton se encara con veteranos de guerra por su gestión de información
La candidata presidencial de los demócratas debió responder a las preguntas de soldados retirados por el trato que recibió de la ley pese a haber cometido un delito federal.
Se lo ha preguntado el Departamento de Estado, los medios de comunicación, el FBI y hasta un juez federal. No obstante, por más que intente convencer a todo mundo de su inocencia, Hillary Clinton no encuentra paz por su delito de haber enviado correos oficiales desde un servidor privado cuando ejercía como secretaria de Estado. La aspirante demócrata a la presidenta se encaró con un séquito de soldados activos y retirados quienes, disfrazando su indignación, le cuestionaron su irresponsabilidad y el desenlace que las autoridades le dieron a su caso.
"Como oficial de vuelo naval yo tuve acceso a información clasificada", inició John Lester, oficial retirado, "si no hubiera respetado los protocolos para administrar esta información, hubiera terminado en la cárcel. Señora Clinton, ¿cómo pretende usted que personas como yo, que servimos a nuestro país y que guardamos información confidencial, podamos confiar en su liderazgo como presidenta?", concluyó Lester su pregunta. La interrogante fue un golpe bajo pues reflejó en su propia cara la desconfianza que la gente tiene hacia ella. Y su respuesta no calmó los ánimos.
Cobardemente, Clinton tan sólo se limitó a decir que, pese a que no se fijó en detalles, no cree haber compartido ninguna información confidencial o altamente secreta. "Me comuniqué sobre material clasificado de una manera saludable", empezó, "me tomé el asunto muy enserio". La respuesta no gustó al moderador, quien la presionó para que extendiera su respuesta por no considerarla lo suficientemente aceptable para una pregunta de la magnitud que Lester le había hecho.
"No hubo discusiones de ninguna de las acciones secretas, ni de si se cancelaban ni de si se realizaban. Nada de nada", dijo Clinton o, lo que es lo mismo, repitió lo que había dicho anteriormente pero con otras palabras. Con todas las miradas puestas en ella, explicó que las conversaciones fueron sobre misiones ya realizadas.
Clinton comprometió la seguridad nacional y probablemente tiene parte de culpa en el atentado de Benghazi, en el que murió el embajador de Estados Unidos en Siria, Chris Stevens. El escándalo ha perseguido y torturado a Clinton desde que salió a la luz. Unido a este nuevo bochorno, la candidata fue demandada por dos víctimas mortales del ataque al consulado en Siria y recientemente salieron a la luz las declaraciones oficiales que dio al FBI, las cuales rozaban el ridículo. @hmorales_gt