Las claves de las estrategias que Rusia implementa contra Ucrania

Tropas rusas. / RR SS.
Tropas rusas. / RR SS.

EE UU condenó que Moscú movilice armas y equipos “prohibidos” por las convenciones internacionales, mientras el Kremlin endurece el asedio contra las urbes ucranianas.

Las claves de las estrategias que Rusia implementa contra Ucrania

En la mayor operación militar que Rusia ha hecho desde la invasión de Afganistán en 1979, las tropas rusas han demostrado poder hacerse con el poder de varias localidades, mientras avanzan al corazón de Ucrania, a través del sur y el este del país, asediando a las ciudades más importantes en esas regiones como Járkov o Mariúpol.

 La embajadora ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por EE UU, Linda Thomas-Greenfield, denunció que Rusia esté ampliando su ofensiva contra la resistencia ucraniana, a través de la movilización de armas y de estructuras “prohibidas” por las convenciones internacionales y que, según Humans Rights Watch (HRW), Moscú habría usado en la guerra de Chechenia, la república rebelde de la que provienen uno de los grupos de élite que Rusia ha usado en los últimos años para defender sus intereses.

“Hemos visto vídeos de fuerzas rusas llevando a Ucrania armas excepcionalmente letales, que no tienen cabida en los campos de batalla. Esto incluye municiones de racimo y bombas de vacío”, dijo Thomas-Greenfield durante su derecho a palabra.

Las armas prohibidas

De acuerdo con diversas fuentes, las fuerzas rusas estarían movilizando las bombas de racimo y armas termobáricas, prohibidas por su letalidad y brutales consecuencias en la guerra y la sociedad civil.

Las bombas de racimo, polémicos dispositivos que liberan un gran número de bombas del tamaño de una pelota de tenis que detonan o no, al caer al suelo, pueden ocasionar graves daños a las infraestructuras y tienen una probabilidad de hasta 30 % de fallar de objetivo, poniendo en riesgo a cualquier individuo cerca. EE UU denunció que Rusia las haya usado esta semana para atacar a zonas residenciales, a pesar de estar prohibido desde 2008, en un pacto que Moscú nunca suscribió.

Por otro lado, medios internacionales indicaron que se han avistado y lanzado bombas termobáricas, unas peligrosas armas también conocidas como “bombas de vacío”, y que tanto Rusia como EE UU habrían usado. El primero en Chechenia y en Afganistán. Las fuerzas estadounidenses las usaron en 2003 contra los talibanes y en 2017 para acabar con guerreros del Estado Islámico.

Pero estas armas son polémicas debido a su carga doble, que inicia con la dispersión de una sustancia que es detonada por un segundo explosivo, ocasionando una potente onda de vacío que desgarra cualquier objeto cercano, especialmente mortal bajo túneles o búnkeres, y que puede provocar “asfixia e incineración de los pulmones” de quienes estén un área cercana a la de la detonación.

La lección de Georgia en 2008

Para Alexey Muraviev, profesor asociado de Estudios Estratégicos y de Seguridad Nacional de la Universidad de Curtin, en Australia, estas armas son sólo el refuerzo del que se han abastecido los soldados rusos desde la guerra en Georgia, en 2008, cuando aún con equipamiento remanente de la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), lograron vencer en cinco días, aunque con importantes pérdidas.

Así lo explicó en un artículo publicado en The Conversation, traducido al español por la BBC, donde repasa las acciones y lecciones aprendidas por los comandos rusos después de 2008. Señala que, en aquel entonces, con armamento averiado y no acondicionado, Moscú sostuvo “prolongados combates urbanos” y al igual que ahora, intensifica su ofensiva conquistando las principales urbes del país hasta llegar a Kiev.

En respuesta a las acciones rusas en ese año, EE UU atracó buques de guerra en el mar Negro para disuadir a la ofensiva de Moscú. “Ahora, los grupos de batalla navales rusos en el Mediterráneo oriental están disuadiendo con éxito a las flotas estadounidenses y de la OTAN para que no presionen a los rusos que están en tierra en Ucrania”, señala el experto.

Los comandos chechenos en acción

Otra característica que resalta de esta invasión, es la participación de los comandos chechenos en cooperación con otras fuerzas de élite rusas, sus soldados regulares y los más de 40.000 miembros de las “milicias populares” de la región del Donbás, en sus divisiones del Donetsk y Lugansk.

Igual que en los últimos años, en las campañas militares del Líbano, Georgia, Siria y la propia península de Crimea, grupos chechenos fueron enviados para desestabilizar al enemigo. “Realizan misiones de reconocimiento, organizar operaciones de sabotaje detrás de las líneas enemigas y apuntar a líderes políticos y militares clave”, añade el experto, quien también los califica como “despiadados y altamente motivados”.

Oleksiy Danilov, secretario del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania informó de que, este fin de semana, neutralizaron a un grupo de élite de los kadyrovites chechenos que pretendían asesinar al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. Presuntamente, Razman Kadryov, líder del colectivo, confirmó en su canal de Telegram el lunes que dos de sus milicianos habían muerto y seis resultaron heridos, aunque no afirmó que fuera en Kiev en un intento de “magnicidio”, como dijo Danilov.

Pero para Muraviev, los siguientes pasos de Rusia consisten en ampliar el cerco sobre las ciudades importantes, continuar con ciberataques masivos y propaganda, así como destruir o controlar las bases aéreas y aeropuertos de Ucrania, usando misiles de crucero y artillería contra las instalaciones militares ucranianas hasta llegar a Kiev y derrocar a Zelenski.  @mundiario

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