Las ciudades gallegas y la Xunta siguen descuidando su proyección exterior

Vistas del centro de A Coruña. / Google
Vistas del centro de A Coruña.

Las urbes gallegas se encuentran, salvo en momentos singulares, ensimismadas en los estrechos límites de sus términos municipales. Ni siquiera desempeñan un papel relevante en la escena nacional.  Con la excepción del Camino de Santiago ningún circuito turístico se promociona a una escala reconocible.

Las ciudades gallegas y la Xunta siguen descuidando su proyección exterior

El Parlamento de Galicia ha iniciado la tramitación de una Ley reguladora de la Acción Exterior de la comunidad, proyecto de la Xunta rechazado por la oposición. Lo cierto es que durante los últimos doce años el Gobierno autonómico ha mostrado total desinterés en promover la presencia de la comunidad en los foros internacionales. Un repliegue que se acompaña de un parecido desinterés por parte de las ciudades gallegas.

Mientras ciudades como Bilbao, Málaga o Valencia muestran un dinamismo notable y se preocupan por sobresalir en los foros internacionales de ciudades, singularmente en la Unión Europea, las ciudades gallegas se encuentran, salvo en momentos singulares, ensimismadas en los estrechos límites de sus términos municipales. Ni siquiera desempeñan un papel relevante en la escena nacional, con la excepción de la presidencia de la Federación de Municipios que ostenta el Alcalde de Vigo.

Vista aérea de Vigo.

Vigo y su ría.

Tampoco otras instituciones oficiales se muestran interesadas. El porcentaje de alumnos extranjeros en las Universidades gallegas es muy bajo. La inversión de capital extranjero en Galicia es simbólica. De los aproximadamente 40 Festivales de Verano que se celebran anualmente en Galicia, sólo uno tiene repercusión internacional. Con la excepción del Camino de Santiago ningún circuito turístico se promociona a una escala reconocible. La fuerza innovadora de industrias singulares como Inditex o Citroën, no es replicada en sus ciudades, donde el diseño urbano o la innovación son menospreciados por los Ayuntamientos. El potencial creador de muchas Facultades y centros de investigación no está presente en las decisiones de las instituciones.

La crisis de 2008 frenó la incipiente proyección que habían desarrollado Santiago o A Coruña. Desde entonces sólo puntualmente iniciativas de una ciudad gallega trascienden el ámbito gallego. Así los reconocimientos externos escasean. Algún premio a  la peatonalización de Pontevedra, el reconocimiento al urbanismo de Santiago, poco más. Ni siquiera pensando en los fondos europeos de reconstrucción ha sido posible una alianza entre algunas de las ciudades gallegas. Predomina el localismo, expresión del individualismo tradicional.

La competitividad urbana es creciente. Las ciudades dinámicas tratan de posicionarse promoviendo una imagen o una marca, basada en buenas prácticas. Para lograrlo establecen relaciones con ciudades, instituciones y personas de otros países, promueven lobbys, compiten en la captación de eventos internacionales, atraen prescriptores y otros visitantes. Con el objetivo de lograr influencia, captar financiación o inversiones, promover tendencias o defender valores. Lo hacen a través de redes de ciudades o mediante alianzas organizadas alrededor de determinados objetivos, o bien compiten por premios y galardones.

La internacionalización se puede lograr en cualquier ámbito: en torno a la economía azul y la actividad portuaria, en torno a la cultura o los festivales, en torno a los eventos singulares,  sobre el medio ambiente o la movilidad sostenible. Lo esencial es el liderazgo político, que debe ser acompañado de otros actores líderes en la comunidad, como empresas, Cámaras de Comercio, Universidades y personalidades de las artes, del deporte o de la cultura. Mediante una estrategia compartida y suficientemente consensuada para que dure más allá del ciclo electoral. Y dotada de una estructura de apoyo formada por profesionales y especialistas.

Para presentarse en el exterior es necesario además un relato, un discurso basado en hechos probados con atributos reconocibles y generalizables, articulado en torno a las tendencias urbanas actuales: modernidad, conocimiento, sostenibilidad, creatividad, etc. Una actuación que debe ser sostenida en el tiempo hasta que produzca resultados. No es una política difícil ni costosa. Sólo requiere visión y liderazgo, justo lo que parece no existir. @mundiario

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