El CIS detecta una caída de Vox de más de dos puntos en el barómetro de marzo
El barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de marzo ha encendido las alarmas en la derecha española: Vox registra la mayor caída de intención de voto desde las elecciones generales, perdiendo 2,3 puntos respecto al mes anterior y situándose en el 16,6%. Este retroceso rompe con la tendencia ascendente que había acompañado al partido de Santiago Abascal desde 2023 y abre un escenario de incertidumbre sobre su capacidad de consolidar su base electoral.
El PSOE continúa liderando las encuestas con un 31,8% de los votos, seguido por el PP con un 23,3%. Mientras tanto, Sumar y otras fuerzas progresistas mantienen una posición estable, pero la caída de Vox supone el dato más llamativo del estudio. El partido ultraderechista, que llegó a superar al PP en intención de voto en meses anteriores, se encuentra ahora a casi siete puntos del principal rival de la derecha, un desfase que refleja una desafección creciente de sus votantes hacia su discurso y estrategia política.
Para expertos en análisis electoral, la caída no es casual. El barómetro confirma además que, aunque el partido conserva un núcleo duro, su capacidad de crecimiento se ha estancado, y parte de sus apoyos más recientes parece estar migrando hacia el PP o absteniéndose.
Cambios en la percepción de los líderes
El estudio también analiza la preferencia por líderes políticos. Pedro Sánchez se mantiene como el más valorado, aunque con nota insuficiente para aprobar (4,43 sobre 10), seguido de Yolanda Díaz (4,23). Santiago Abascal recibe un 2,99, situándose por detrás de Alberto Núñez Feijóo, cuya nota es 3,60. La combinación de baja valoración personal y desgaste de la agenda ultraderechista puede explicar en buena medida el retroceso de Vox en las urnas potenciales.
La guerra y el rechazo a la ultraderecha
Otro factor que incide indirectamente en el resultado es la posición de Vox ante la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán. Mientras la mayoría de españoles rechaza la intervención militar, los votantes de Vox son los que muestran menor rechazo. Esta postura, alineada con su narrativa de confrontación internacional, podría estar reforzando la percepción de un partido distante de la preocupación mayoritaria, aumentando el desapego entre electores más moderados.
Con la caída de más de dos puntos, Vox enfrenta un desafío estratégico: reconectar con su electorado y demostrar que no solo puede movilizar a la base más radical, sino atraer a votantes desencantados del PP. En un contexto de incertidumbre geopolítica y económica, su capacidad para adaptarse marcará si este retroceso es un bache temporal o el inicio de una tendencia más profunda. @mundiario