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MUNDIARIO

Cierto olor a “Conferencia de Múnich” en Barcelona

Pedro Sánchez puede estar cayendo en la tentación de aquel homólogo suyo británico llamado Chamberlain: auspiciar una réplica de “Conferencia de Múnich” en Barcelona. Es una hipótesis a la que le ha dado alas su Vicepresidenta, Carmen Calvo, implacable ante frases de violencia de género, pero condescendiente con frases de violencia de Estado.

Cierto olor a “Conferencia de Múnich” en Barcelona
Diálogos de sordos.
Diálogos de sordos.

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Javier González Méndez

Javier González Méndez

El autor, JAVIER GONZÁLEZ MÉNDEZ, es columnista de MUNDIARIO, donde hizo popular la serie de artículos titulada Suspiros de Expaña, que dio paso a Crónicas desde Babia y ahora a DIARIO DE PEREIRA. Es periodista y analista político. Tiene amplia experiencia como corresponsal político de importantes diarios y tertuliano de radio y televisión. @mundiario

SOSTIENE PEREIRA su perplejidad ante el temple mostrado por nuestra señora Vicepresidenta del Gobierno y Ministra, nada menos que de Igualdad, ante el tam tam de los tambores de guerra que no procedían precisamente de un ingenuo pastorcillo del Bruch, sino de todo un Honorable President de la Generaliat de Catalunya. Salvo a algún juez belga, algún colega de provincias alemán o un sesudo editorialista del New York Times, en un agudo episodio de amnesia histórica respecto a los orígenes, desarrollo y desenlace de la cruenta y traumática Guerra de Secesión de sus antepasados, no se imagina Pereira a ningún Gobernador de United States, a ningún Presidente de Lander alemán, ni siquiera a Alberto João Jardím, aquel estrambótico sucedáneo de “amado líder” que presidió el Gobierno Regional de Madeira desde 1978 hasta 2015, declarando ante el mundo, la historia y las cámaras de televisión: “No vamos a defendernos, vamos a atacar a este Estado injusto”

Del CDR al CAE

Claro, lo primero que se le vino a la cabeza a Pereira, nada más escuchar la pacífica declaración de intenciones de Quim Torra, fue imaginarse a los miembros del CDR, Comité de Defensa de la República, convertidos de la noche a la mañana en miembros del CAE, Comité de Ataque al Estado. Eso sí que podría ser una impactante metamorfosis, oye, y no esa otra de Kafka con la que nos hemos ido familiarizando varias generaciones. Menos mal que Carmen Calvo, aprovechando que las ocasiones las pintan calvas, como su propio apellido indica, nos tranquilizó a todos afirmando urbi et orbi que “con una frase inaceptable no se ataca al Estado” Como todo el mundo sabe, la historia está trufada de inaceptables frases de esas que no atacaban a los Estados: inocuas soflamas de aquel individuo al que acabaron llamando El Führer, inofensivas bravatas de un tal Benito Mussolini, anecdóticas referencias a la superioridad de la raza, de la lengua, de la cultura, del resurgimiento de la nación, de posteriores delirios de expansión y demás incontinencias verbales de aquellas que no tuvieron la menor incidencia en la historia. Gracias a la providencia, en los Estados de Europa siempre ha habido cabezas frías, dirigentes serenos, Cármenes Calvo dotadas de esa lucidez que ha permitido que los brotes nacionalistas acaben en agua de borrajas.

La sombra de la “Conferencia de Múnich” es alargada

Sostiene pues Pereira, que en el fondo es un cachondo, que todo eso de Cataluña, como todo aquello de Alemania e Italia, con sus camisas pardas, sus camisas negras, sus lazos amarillos, sus parafernalias y sus propagandas, ha quedado sobradamente demostrado que, como mejor se puede resolver, es con diálogo, con Conferencias de Múnich, con Chamberlaines, Daladiers, Pedros Sánchez y primeros ministros de esos, capaces de afrontar con talante, talento y liderazgo entre sus respectivos aliados ese tipo de enigmáticas cuadraturas del círculo históricas. Pereira, por cierto, también duda que la célebre frase “ladran, luego cabalgamos” se le pueda atribuir al caballero de la triste figura. Ahora sería más partidario de atribuírsela a esa dama de la alegre y optimista figura a la que llamamos Carmen Calvo. Lo que pasa es que, para una Ministra de Igualdad, convencida y con razón de que la violencia de género empieza con una frase impresentable doméstica, resulta algo paradójico, la verdad, que una impresentable frase política no le sugiera violencia de Estado. Los caminos de los señores y las señoras gobernantes/as es que son inescrutables... @mundiario