Centro reformista y liberalismo: ¿dos divergencias en el PP?

Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP. / @FeijooGalicia
Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP. / @FeijooGalicia

Dentro del partido existen dos sensibilidades claramente definidas: centro reformista representado por Alberto Núñez Feijóo y sus seguidores, y el liberalismo representado por Isabel Díaz Ayuso.

Centro reformista y liberalismo: ¿dos divergencias en el PP?

En la Transición el centro lo ocupaba la UCD, una amalgama de más de 40 partidos entre los que destacaban las familias o sensibilidades como los demócratas cristianos de Álvarez de Miranda, los socialdemócratas de Fernández Ordoñez, los liberales de Camuñas, los gubernamentales de Pio Cabanillas o los regionalistas de Meilán Gil, baronias que terminaron cargándose al presidente Adolfo Suarez y al partido de la UCD.

Al refundarse el PP, José María Aznar formó un bloque donde las sensibilidades no se hicieron presentes, lo mismo ocurrió con su sucesor: el presidente Rajoy se definió de centro reformista y el marianismo no dejó espacio a otras familias, como el liberalismo de Esperanza Aguirre –no quiero un partido de doctrinarios… y si alguien se quiere ir al partido liberal o al conservador, que se vaya- dijo Rajoy.

En el XX Congreso del PP en Sevilla es nominado presidente del partido Alberto Núñez Feijoo, que se definió como seguidor de la corriente centro reformista propuesta que es aplaudida unánimemente el cerrar el congreso. El centro reformista aplica recetas del estado del bienestar de la UE siguiendo las medidas keynesianas.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, la de mayor poder autonómico, Isabel Díaz Ayuso es defensora de la propuesta del liberalismo, lo que ella llama "libertad". Con el liberalismo, el Gobierno debe dejar de lado toda dirección de la economía, dejar hacer a las empresas, todo privatizado, que el individuo consiga por sí mismo los medios, que trabaje por lo que le dan, no proteste, si no hay trabajo que se adapte o que emigre, pero que no pida nada al gobierno, sin sindicatos.

Feijoo vs. Ayuso 

El posicionamiento entre los dos no se ha hecho esperar. Parece como si Ayuso trate de marcarle el camino a Feijoo. "Somos un equipo de soldados que te va acompañar pero que tiene poco paciencia para las tonterías y poco aguante para las imposiciones", ha dicho la líder madrileña. Por contra, después del Congreso, Feijóo no ha nombrado para las distintas directivas de la cúpula del partido a personas afines o seguidoras del liberalismo de Ayuso.

El Gobierno presentará en el Congreso un decreto ley sobre crisis inflacionista, once medidas publicadas por un medio y dadas a conocer por el presidente Sánchez a Feijoo para buscar su apoyo. Ayuso ha declarado que el PP rechace el plan, -con la miseria no se pastelea-. Pero Feijóo, en contraste, marca su ritmo y espera a tomar la decisión, aunque parece descartado el sí, el voto podría ser la abstención.

La semana pasada, Ayuso se reunió en Vitoria con 200 empresarios, donde expuso sus ideas sobre la rebaja de impuestos generalizada y el liberalismo. Aprovechó para lanzar dardos al PNV: dijo que los peneuvistas le han cogido el gusto a subir impuestos y que a los empresarios le vendrían mejor unos tributos como los que ella establece en Madrid, una crítica al Gobierno Vasco y un apoyo al PP vasco. Acostumbrada a que no se le conteste, el presidente del PNV, Ortuzar le respondió fuerte: "Ayuso va de populismo barato, va de líder de la libertad para favorecer a los que tienen más bajándoles los impuestos a costa de la calidad de servicios públicos y la atención a los más necesitados". "La España del low cost", remató Ortuzar.

oposición constructiva

En estos momentos de gran incertidumbre, cuando más se necesita empujar la economía de una forma conjunta, muchos ciudadanos esperan una oposición constructiva.

El sistema económico capitalista debe ser controlado por los gobiernos, regulando con leyes sancionadoras, utilizando los impuestos, el gasto público orientado al crecimiento y al estado del bienestar, así como a la redistribución de rentas y riquezas. Sin estas medidas reguladoras las crisis pueden ser cada vez más nocivas al campar libremente la avaricia, los especuladores y los movimientos espasmódicos del capital financiero, no del capital productivo empresarial.

En los momentos de crisis, Dios nos libre de la política liberal de los economistas de extrema derecha, cuya máxima parece ser el proverbio “que cada perro se lama su pijo”. Casi todos los países, con gobiernos de derecha o izquierda, aplican políticas keynesianas, el asunto es salvar el capitalismo, el libre mercado controlado, donde se ajusten el consumo y la inversión. @mundiario

Centro reformista y liberalismo: ¿dos divergencias en el PP?
Comentarios