El veto al voto en conciencia impide abortar la vetusta ley del aborto en España

Alberto Ruiz Gallardón, ministro español de Justicia.
Alberto Ruiz Gallardón, ministro español de Justicia.

El Partido Popular impuso la disciplina y prohibió a sus parlamentarios votar en conciencia. Puede invocarse la disciplina de partido, pero ¿cómo impedir que se vote en conciencia?

El veto al voto en conciencia impide abortar la vetusta ley del aborto en España

“El Partido Popular impuso la disciplina y prohibió a sus parlamentarios votar en conciencia la primera iniciativa contra la ley del aborto que se debatió en el Congreso de los Diputados,” leemos en la noticia que abre un diario de gran circulación. Puede invocarse la disciplina de partido, pero ¿cómo impedir que se vote en conciencia?.

Lo más importante de esta retrógrada  ley del aborto, con serlo del fondo a la forma, no es la preocupante –decir alarmante sería excesivo – legislatura del cangrejo, pues no es verdad que el cangrejo ande marcha atrás, sino a bandazos.

Esto de la disciplina de voto es lo aberrante, lo mismo que la supuesta elección de presidente del Gobierno, cuando en realidad sólo se elige la lista de un partido, siempre encabezado por alguien.

La consuetudinaria e inveterada democracia anglosajona señala, con todos los defectos inevitables, la vía correcta : pequeñas circunscripciones unipersonales. De tal manera los electores escogen directamente a sus representantes, pueden exigirle responsabilidades – en aplicación de un relativo mandato imperativo – y, si no siempre, los mandantes mandan.

El resultado quiebra no tan raramente la corriente mayoritaria de los partidos; una ley puede ser rechazada gracias a la defección de X miembros del Legislativo. Se torna excepcional lo que aquí llaman “transfuguismo”. Winston Churchill fue históricamente en paradigma doble de tal “trasvase”.

Cuando usted deposita en la urna su voto directo y secreto, sepa que está aprobando listas cerradas, candidatos designados por cualquiera y todos los partidos en liza.

La elección concienzuda de representante deriva así a la “disciplina de partido”.

Algo muy semejante, lo admitan o no, al “centralismo democrático” stalinista.

Ténganlo presente todos, de Izquierda a Derecha.

El veto al voto en conciencia impide abortar la vetusta ley del aborto en España
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