"Nadie quiere separarse de lo que va bien", advertía Ortega

Pancarta independentista en Cataluña. / D.B.
Pancarta independentista en Cataluña. / D.B.

También decía que cuando una sociedad se consume víctima del particularismo, puede siempre afirmarse que el primero en mostrarse particularista fue precisamente el poder central.

"Nadie quiere separarse de lo que va bien", advertía Ortega

– “Que susto, Siria vítima dos bombardeiros. Pensei que eran furgonetas", leo en una viñeta.

La rústica criatura del humorista Carrabouxo, en el diario La Región de Ourense, reflexiona sobre cómo deberíamos hacerlo todos nosotros. Mientras Occidente no deponga la enésima forma de neocolonialismo...

La antiperiodística comunicación inmediática se dedica a repetir incesantemente eso de “no se descarta ninguna hipótesis”, así como las mismas imágenes sobre las mismas imágenes. Si el Estado Islámico fuese tan centralista como el español habría elegido la víspera del 1-O.

En la capital catalana fueron masacrados indígenas, habitantes no catalanes, extranjeros y todos los que se pusieron por delante del atropello múltiple, entre los cuales también pudo haber musulmanes de la amplia población.

Recordemos, como tantas otras tantas veces en esta columna, el diagnóstico de un pensador que existía porque pensaba y no al revés, literalmente: “Cuando una sociedad se consume víctima del particularismo, puede siempre afirmarse que el primero en mostrarse particularista fue precisamente el poder central.  Esto es lo que ha pasado en España”. Se trata de una cita de alguien tan poco “separatista” como José Ortega y Gasset. Porque –subrayaba– “nadie quiere separarse de lo que va bien”.

"Nadie quiere separarse de lo que va bien", advertía Ortega
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