En este país del Ruedo Ibérico don Carnal y doña Cuaresma siempre acaban entendiéndose

Entroido de Verín. / Turismo de Galicia
Entroido de Verín. / Turismo de Galicia

En este país del Ruedo Ibérico nunca se sabe cuándo termina el Carnaval, porque vivimos de Cuaresma en Cuaresma. Los penitentes impenitentes se niegan a cubrirse de la ceniza de sus desafueros.

En este país del Ruedo Ibérico don Carnal y doña Cuaresma siempre acaban entendiéndose

Comparsas de imputados nos toman a chirigota y, no acaba en la mazmorra ni quien podría llegar a ser Meco consorte.

Cigarróns, peliqueiros y demás pantallas tras las que se oculta un ministro , látigo imponente en la mano derecha, actúan de azotes de asalariados temporales, remedando el Entroido a su Antruejo.

Cuando nos decidamos por fin a contraer el “funesto vicio de pensar,” descubriremos que aquí don Carnal y doña Cuaresma no sólo no se combaten sino que acaban por entenderse con ayuda de los Trotaconventos.

El lector habrá identificado ya las figuras del Carnaval de la tradición con los travestismos de la democracia por “consenso” de toritos consentidos dignos del genio del esperpento.

      

En este país del Ruedo Ibérico don Carnal y doña Cuaresma siempre acaban entendiéndose
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