Fiasco de las encuestas electorales en el… 'Reino Federal de Gran Bretaña'

David Cameron.

Comparar España con la Gran Bretaña es como comparar no el culo con las témporas sino el Canal de la Mancha con el estanque del Retiro, escribe este autor en un nuevo artículo.

Fiasco de las encuestas electorales en el… 'Reino Federal de Gran Bretaña'

Comparar España con la Gran Bretaña es como comparar no el culo con las témporas sino el Canal de la Mancha con el estanque del Retiro, escribe este autor en un nuevo artículo.

Ya había emborronado esta columna, cuando se me cruzaron los resultados de las elecciones en el Reino Unido. No, no sean ventajistas, señores ibéricos. Puede entenderse que se vote a los conservadores donde  hay mucho que conservar, pero comparar España con la Gran Bretaña es como comparar no el culo con las témporas sino el Canal de la Mancha con el estanque del Retiro.

Al día siguiente del estrepitoso fallo de las encuestas – erradas con bastante frecuencia en todos los sitios – los líderes de los tres partidos perdedores, los laboristas, los liberales y los aislacionistas de extrema derecha, pusieron sus cargos a disposición de las formaciones respectivas.

Para completar el vuelco a través de las urnas, el tercer partido de la Gran Bretaña es el de los nacionalistas escoceses, los mismos que perdieron el referendum pro independencia, pactado con los tories.

A este respecto el catedrático de la Universidad de Oxford, Timothy Garton Ash, titula un comentario así: Bienvenidos al Reino Federal de Gran Bretaña, que concluye: “(…) lo que está en juego es no sólo el bienestar social y económico del país, sino su propia configuración externa – en Europa – e interna, entre Inglaterra y Escocia (…)  cuando hayamos recuperado el sueño, los británicos tendremos que empezar a diseñar las bases del nuevo Estado que necesitamos: el Reino Federal de Gran Bretaña.”

Pero ¿y si hubiesen acertado las proyecciones por intención de voto?

Entonces Cameron habría vuelto a formar coalición con los liberales.

El tradicional arraigado, inteligente pragmatismo británico, siempre trufado de sentido del humor, se adapta indefectiblemente a las circunstancias, transforma las revoluciones en evoluciones y equilibra siempre las tentativas imperialistas del continente mediante la guerra o su continuación en la política – démosle la vuelta a la célebre frase -, acorazándose en su insularidad antes y después de la aviación.

Cameron, además, quizá cumpla en 2017 su promesa de convocar un referendum sobre el status de su país dentro de la UE.

Sin rasgarse las vestiduras, sin invocar beatificadas Constituciones de apenas 40 años en vigor, entre otras muchísimas cosas porque el Reino Unido de la Gran Bretaña no tiene Constitución.

Fiasco de las encuestas electorales en el… 'Reino Federal de Gran Bretaña'
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